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martes, 27 de febrero de 2018

Confirmado: la Luna afecta a la cantidad de lluvia

Un equipo de investigadores de la New University de Washington acaba de descubrir que cuando la Luna está más alta en el cielo, su gravedad crea “abultamientos” en la atmósfera que provocan cambios en la cantidad de lluvia que cae sobre la Tierra. El estudio se acaba de publicar en Geophysical Researc Letters y en él se asegura que, aunque pequeños, los efectos de nuestro satélite sobre la lluvia son perfectamente medibles.

“Por lo que yo sé -afirma Tsu-basa Kohyama, del Departa-mento de Ciencias Atmosféri-cas de la Universidad de Washington y autor principal del trabajo- este es el primer estudio capaz de conectar de forma convincente la fuerza de marea de la Luna con las precipitaciones”.

Kohyama estaba estudiando las ondas at-mosféricas cuando notó una ligera oscilación en la presión del aire. Junto al coautor de la investigación, John Michael Wallace, también de la Universidad de Washington, el científico ha de-dicado dos años enteros a rastrear el fenómeno.

Los cambios de presión del aire ligados a las fases lunares fueron detectados por primera vez en 1847, y los de temperatura en 1932. Pero éste es el primer trabajo que demuestra que el tirón gravitatorio de la Luna es capaz, también, de tener consecuencias sobre la lluvia.

Cuando la Luna está alta, su gravedad hace que la atmósfera de la Tierra se abulte hacia ella, por lo que la presión o el peso de la atmósfera de ese lado del planeta sube. Las altas presiones hacen que aumente la temperatura de las columnas de aire que hay debajo. “Es como un recipiente que se hace más grande cuando aumenta la presión -explica Kohyama-. La humedad relativa, que afecta a la lluvia, es menor y, por lo tanto, afecta negativamente a las precipitaciones”.

Para realizar su trabajo, Koh-yama y Wallace utilizaros series de datos recolectadas por la NASA y la agencia espacial japonesa durante 15 años, desde 1998 a 2012, y han demostrado que las lluvias son ligeramente inferiores cuando la luna está más alta. El cambio supone apenas un uno por ciento de las precipitaciones normales, demasiado sutil como para afectar de forma sensible a la vida o al tiempo. Pero el he-cho es que ese cambio existe.

“Nadie debería dejar de llevar paraguas solo porque la Luna es creciente”, afirma el investigador. Pero el efecto puede ser utilizado para poner a prueba los diferentes modelos climáticos, y comprobar así si su física es lo suficientemente buena como para reproducir la forma en que la atracción lunar conduce a situaciones de menos lluvia.

Wallace planea ahora continuar profundizando sobre el fenómeno para comprobar si también ciertos tipos de precipitaciones, como las lluvias to-rrenciales, son más susceptibles a las fases de la Luna, y si la frecuencia de las tormentas muestra, también alguna “conexión lunar”.

José Manuel Nieves

FUENTE: ABC - Ciencia

martes, 8 de agosto de 2017

A 48 años de la llegada del hombre a la Luna: Por qué nadie volvió desde el proyecto Apolo

“Bob, soy Gene. Estoy en la superficie, y como doy el último paso del hombre en esta superficie, de vuelta a casa por algún tiempo -aunque no hasta un futuro muy lejano-, simplemente me gustaría decir algo para la historia. Este desafío estadounidense de hoy forjó el destino del hombre del mañana. Y, al salir de la Luna, nos vamos como vinimos y, si Dios quiere, como volveremos, con paz y esperanza para toda la humanidad. Que Dios acompañe a la tripulación del Apolo 17”.

Las palabras pertenecen a Eugene Cernan, el último astronauta en pisar la Luna el 11 de diciembre de 1972. En su discurso de despedida, no obstante, hubo un error de proyección. El futuro no tan “lejano” al que se refirió se convirtieron en 45 largos años del hombre alejado del satélite.

Apolo 17 fue la última misión enmarcada en un programa masivo que comenzó durante la gestión de Dwight Eisenhower. El entonces presidente no consideraba prioridad el envío de seres humanos al espacio. Sin embargo, el 12 de abril de 1961 llegaría el punto de inflexión: la Unión Soviética ponía por primera vez en la historia a un hombre -Yuri Gagarin- en órbita.

Desde 1972, el hombre no llegó a la Luna

El presidente entrante John F. Kennedy tomó nota y le pidió con urgencia un análisis de situación a su vicepresidente para que Estados Unidos recuperara el liderazgo en la exploración del espacio. Lyndon Johnson estipuló que la llegada del hombre a la Luna sería la hazaña inamovible, la gesta máxima. Confiado, el 25 de mayo, Kennedy anunció que EE.UU iría a la Luna antes de terminada la década.

Desde ese momento, el programa Apolo recibió un financiamiento sin precedentes para lograr la proeza. En su pico, en 1966, la agencia contó con el 4,4% del presupuesto federal; unos 5.933 millones de dólares. “El administrador de NASA James Webb estimó el costo total del programa en unos 25.000 millones de dólares, que es lo que salió finalmente -unos 170 mil millones al costo actual-”, comentó a Infobae Gustavo Romero, investigador superior del CONICET, profesor titular de Astrofísica Relativista en la UNLP y expresidente de la Asociación Argentina de Radioastronomía.

La Guerra Fría, que comenzó como una carrera armamentística, se trasladó a los confines del universo. El espacio pasó a ser una demostración pública de poder, de capacidad tecnológica y militar. Una vez que Apolo 11 aterrizó con éxito el 20 de julio de 1969, con la repercusión mundial que aún hoy tiene, la hazaña ya estaba cumplida. El interés por explorar la Luna se disipó poco a poco.

Richard Nixon se negó a financiar los enormes costos del programa y lo canceló cuando aún restaban tres misiones por desarrollar (Apolo 18, 19 y 20). A su vez, suspendió el proyecto para establecer una base lunar para fines de los 70 y resquebrajó la quimera de colonizar Marte en los 80. “Las decisiones se tomaron en el contexto de la retirada de USA de Vietnam y del descongelamiento de las relaciones con China. El resultado fue que ya no se volvería a la Luna. De hecho, la capacidad tecnológica para hacerlo se perdió”, agregó Romero.

En su lugar, Nixon proyectó horizontes más cercanos como el programa del transbordador espacial. Cuando la NASA se centró en tal objetivo, las misiones lunares desaparecieron. Dejaron de fabricar cohetes Saturn V y los ya construidos se ubicaron como exhibiciones de museos.

“El poco apoyo mediático que empezaba a tener el proyecto Apolo, contrastado con el alto riesgo que implica una misión tripulada (y el costo económico) hicieron fijar objetivos más cercanos. A su vez, los objetivos científicos planteados se habían cubierto con creces. Por eso, el dinero se enfocó en otros proyectos”, explicó a Infobae Gabriel Bengochea, cosmólogo del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (CONICET-UBA).

En 1971, la Casa Blanca quiso cancelar el programa después de Apolo 15. La NASA pudo llevar adelante dos misiones más. El geólogo Harrison Schmitt, que se había entrenado para Apolo 18, aceleró el proceso y se subió al 17 para responder a la presión de la comunidad científica por enviar uno de los suyos.

Desde entonces, desde 1972, nadie pisó la Luna. “El gobierno de USA ya no tiene razones estratégicas de peso para hacerlo. La razón, lamentablemente, es una vez más política y no científica ni económica: una cuestión de prestigio nacional y mostrar que ‘podemos’”, remarcó Romero.

La ambición por demostrar “poder” se cumplió. Se alcanzó la Luna. Siguiente página. Hoy la NASA tiene en mente objetivos aún más ambiciosos como la conquista de Marte. Los 19.508 millones de dólares de presupuesto anual se destinan, en gran parte, a ello. En cambio, hay interés privado por volver. “Los móviles científicos y económicos acaso puedan hacer que se vuelva”, dijo el especialista. “Es probable que los próximos seres humanos en ir a nuestro satélite sean chinos”.

martes, 25 de julio de 2017

La Luna podría tener agua en su interior



La Luna dispondría de cantidades de agua muy superiores a las estimadas hasta ahora, revela un estudio publicado el lunes en la revista Nature geosciences, lo que facilitaria la colonización del satelite y su empleo como base para reabastecer de propulsante a vuelos interplanetarios.

"Encontramos la impronta del agua en todas partes en las profundidades de la Luna utilizando datos taelitales", explicó a la AFP Shuai Li, de la universidad Brown en Providence (EEUU), coautor del estudio.

Durante mucho tiempo, se ha percibido a la Luna como un astro árido, de "una magnífica desolación" (así la definió Buzz Aldrin, el segundo hombre en pisar la Luna) y además "completamente seco".

Pero, la presencia de agua en la Luna ya no es objeto de debate. Ya en 2008, investigadores encontraron moléculas de agua en el interior de magma traído a la Tierra por astronautas de las misiones del Programa Apolo.

"Quedaba aún por saber si estas muestras reflejaban las condiciones generales de las entrañas de la Luna o más bien representaban regiones excepcionalmente ricas en agua, anormales sobre una corteza 'seca'", señala Ralph Milliken, también de la universidad Brown y coautor del estudio.

Utilizando datos satelitales, ambos investigadores pusieron en evidencia que depósitos volcánicos contienen cantidades excepcionalmente elevadas de agua, proveniente de las profundidades de la Luna.

"Estos yacimientos ricos en agua están repartidos sobre la superficie, lo que prueba que el agua encontrada en las muestras del Apolo no es un caso único", explica Milliken. La hipótesis más difundida sobre el origen de la formación de la Luna es la de una enorme colisión entre la Tierra y un cuerpo del tamaño de Marte, poco después de la formación del sistema solar.

Este descubrimiento plantea una pregunta: ¿cómo el hidrógeno necesario para la formación de agua pudo sobrevivir a las temperaturas extremas provocadas por semejante impacto? Según el estudio, estos yacimientos o depósitos contienen poca agua (menos de 0,05%), pero son enormes, pudiendo alcanzar hasta los 1.000 km2. Por lo tanto, el satélite sería finalmente "asombrosamente rico en agua", según los investigadores. Un descubrimiento que podría tener una aplicación concreta en el porvenir: "el agua podría utilizarse como recurso 'in situ' durante una futura exploración", según Shuai Li.

El agua puede ser utilizada no solamente para las necesidades de colonizadores, sino asimismo como propulsante, lo que permitiría tener una suerte de estación de gasolina donde recargar carburante luego del gran consumo que demanda abandonar la superficie terrestre.

viernes, 13 de enero de 2017

Luna de Saturno que parece sacada de una película



La NASA en su sitio web oficial publicó la imagen de Mimas, una de las lunas de Saturno, capturada por la nave espacial Cassini y causado sorpresa en los internautas por la forma que tiene.

Es una esfera totalmente redonda con un color plomo bastante claro, en su centro muestra lo que la identifica entre todas las demás, un cráter que ha sido llamado como el astrónomo William Herschel, se descubridor.

La captura fue hecha en 22 de octubre de 2016, y ha sido una de las más claras y cercanas tomadas en todos los tiempos. Fue hecha a una distancia de 185.000 kilómetros.

La gente aficionada, ha hecho una analogía muy particular, y dicen que la luna es idéntica la Estrella de la Muerte de a saga de Star Wars y que esto podría ser una señal de lo espectacular de la producción cinematográfica.

Esta imagen es una de las ultimas obtenidas por la sonda Cassini, que ha tomando grandes imágenes de los anillos y las lunas de Saturno.



miércoles, 11 de enero de 2017

La Luna se formó por colisiones contra la Tierra


Un equipo del Instituto Weizmann de Ciencias en la Universidad de Rejovot (Israel) publicó una teoría sobre la formación de la Luna en la que, contrariamente a lo que se cree hasta ahora, el satelite natural no se formó por una única y colosal colisión sino por una serie de distintos impactos durante muchos millones de años.

Según la investigación, publicada en la revista Nature Geoscience, al menos 20 golpes provocaron la aparición de la Luna.

La teoría actual
La idea dominante respecto a los orígenes del satélite dice que hace 4.500 millones de años un objeto del tamaño de Marte, al que los científicos bautizaron como Theia, chocó brutalmente contra la Tierra, señala ABC. Los escombros producidos por esa colisión formaron una densa nube de residuos alrededor de nuestro mundo que, por la fuerza de la gravedad, acabaron unidos dando forma a la Luna


lunes, 9 de enero de 2017

Cuestionan teoría de la formación de la Luna


La Luna, compañera de la Tierra durante los últimos 4.500 millones de años, podría haberse formado a partir de una serie de pequeños cuerpos que impactaron contra una Tierra embrionaria, indicó este lunes un estudio.

Esto explicaría la mayor incongruencia de la principal hipótesis, que apunta a que el satélite es el resultado de un solo y gigantesco impacto entre la Tierra y un cuerpo celestial de la magnitud de Marte.

Según esta teoría, una quinta parte de la Luna procede de la Tierra y el resto del segundo cuerpo. Pero la Tierra y la Luna están compuestas prácticamente de los mismos materiales, de ahí la principal inconsistencia.

"La hipótesis de un múltiple impacto es una forma más natural de explicar la formación de la Luna", señaló Raluca Rufu del Instituto Weizmann de Ciencias en Israel, coautora del estudio publicado en la revista Nature Geoscience.

"En las primeras etapas del Sistema Solar, los impactos eran muy abundantes, por lo cual es más natural que varios de ellos formaran la Luna, en vez de solo uno", insistió Rufu Según los investigadores, se habrían necesitado unos 20 choques.

El Sistema Solar se formó hace 4.567 millones de años, y la Luna lo hizo unos 100 millones de años después. La principal teoría fue propuesta a mediados de los años 1970.L


miércoles, 28 de diciembre de 2016

China planea llegar a Marte y la cara oculta de Luna



China aspira a convertirse en "potencia espacial" con el lanzamiento de su primer módulo a Marte para el año 2020, de otra misión a la cara oculta de la Luna -un terreno hasta ahora inédito- para 2018 y empezando a ensamblar su futura estación orbital.

El Consejo de Estado de China presentó hoy un Libro Blanco sobre sus actividades espaciales en el que detalló los planes para los próximos cinco años que pasan, además, por estrechar la cooperación internacional.


En la próxima fase de desarrollo del programa espacial del gigante asiático se llevará a cabo la primera misión de exploración de Marte, que aterrizará en el planeta rojo y tomará muestras geológicas sobre el terreno que traerá después a la Tierra.


Esta misión también servirá para estudiar la órbita marciana, la de Júpiter y la de los asteroides, según se recoge en el documento.


China tiene previstas otras dos misiones a la Luna: la primera, Chang E-5, está programada para antes de que termine 2017 y tratará de alunizar, obtener muestras y regresar a la Tierra; y en la segunda, llamada Chang E-4 pese a ser posterior en el tiempo, se espera llegar a la cara oculta del satélite alrededor de 2018.


Con la Chang E-4, el interés, más que la geología lunar, son las telecomunicaciones, ya que los científicos piensan que encontrarán en la cara oculta un entorno "limpio" de señales de radio.


Además, China espera completar la investigación y los trabajos de desarrollo de los módulos que formarán su estación espacial, que se espera que esté operativa en 2022, y empezar a ensamblarlos.


El gigante asiático comenzará a trabajar en los cohetes de lanzamiento de cargas pesadas y en el desarrollo de tecnologías de impulso no tóxicas y no contaminantes.


Las autoridades chinas anunciaron en el Libro Blanco, asimismo, que el país ampliará su red de satélites y dejaron abierta la puerta a otro dedicado a la comprobación de nuevas teorías científicas, como la detección de las ondas gravitacionales.


martes, 6 de diciembre de 2016

Satélite TGO toma fotos de luna marciana Phobos



El Satélite para el estudio de Gases Traza (TGO, en inglés) de la misión espacial ExoMars tomó imágenes de la luna marciana Phobos durante su segunda operación para estudiar la superficie del Planeta Rojo y calibrar sus instrumentos, informó hoy la Agencia Espacial Europea (ESA).

Nick Thomas, miembro del equipo investigador de las imágenes, explicó en el comunicado que esas fotos sirven para "calibrar la cámara y la sincronización interna" del satélite y muestran el potencial de las futuras observaciones.

El TGO, un programa conjunto entre la ESA y la Agencia Espacial Rusa (Roscosmos) lanzado en octubre, realizó sus primeras medidas de calibración científica durante dos órbitas a Marte entre el 20 y el
28 de noviembre.


Durante su segunda órbita, calculó las medidas de Phobos, la
mayor de las dos lunas de Marte y la más cercana al planeta -a una
distancia de 6.000 kilómetros- y con una superficie de 27x22x18
kilómetros.

La cámara del TGO fotografió la luna el 26 de noviembre a 7.700
kilómetros de distancia durante su punto más cercano al Planeta
Rojo.

La misión espacial creó una composición de colores entre rojos y
azules a partir de varias "imágenes procesadas" capaces de detectar
diferencias en la presencia de minerales.

Håkan Svedhem, científico del proyecto, dijo estar contento con
el resultado de ambas pruebas y adelantó que las utilizarán para
"mejorar las mediciones, una vez comience la misión principal" en
2017.

La meta central del TGO es "crear un inventario detallado de los
gases poco comunes que conforman menos del 1 % de la atmósfera" de Marte, incluyendo metano, vapor de agua, dióxido de nitrógeno y
acetileno.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Brasil enviará su primera misión a la Luna en 2020



Brasil planea lanzar en diciembre de 2020 su primera misión a la Luna, con un nanosatélite que orbitará el astro para investigar los efectos del ambiente espacial en diferentes formas de vida, según un proyecto presentado por investigadores de la Universidad de Sao Paulo (USP).

Se trata del proyecto Garatéa-L, que reúne a varias de las principales instituciones brasileñas de investigación espacial y tiene un costo de 35 millones de reales (unos 10,3 millones de dólares), informó la universidad más prestigiosa de Brasil en su página en internet.

El objetivo del proyecto es enviar una sonda hasta la órbita lunar, a 384.400 kilómetros de la Tierra, desde donde recogería datos sobre la superficie lunar y conduciría experimentos científicos pioneros con microbios, moléculas y células humanas.

La iniciativa fue presentada por su principal coordinador, el ingeniero espacial Lucas Fonseca, fundador de la empresa Airvantis, en un evento en la Escuela de Ingeniería de Sao Carlos de la USP.

"La idea es que podamos beneficiarnos de la reciente revolución de los nanosatélites, más conocidos como cubesats, para colocar a Brasil en el mapa de la exploración interplanetaria", según Fonseca, un investigador de la USP que trabajó en la Agencia Espacial Europea y colaboró en la misión Rosetta, que en 2014 consiguió posar una sonda en el cometa 67P.

Fonseca reunió en la misión a entidades como el Instituto Nacional de Estudios Espaciales (INPE), el Instituto Tecnológico de la Aeronáutica de la USP, el Laboratorio Nacional de Luz Sincrotron y el Instituto de Tecnología de la Pontificia Universidad Católica de Río Grande do Sul.

Estas instituciones ya trabajan en la recaudación de fondos para financiar el proyecto y contar con la sonda construida en septiembre de 2019, cuando se conmemoran los primeros 50 años de la llegada del hombre a la luna.

El nanosatélite sería enviado a bordo del cohete indio PSLV-C11, que ya mandó con éxito una misión a la Luna en 2008 (Chandrayaan-1). El lanzamiento sería realizado por dos empresas británicas y en asociación con la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial de Reino Unido (UK Space Agency), que en el mismo vuelo enviarían el Pathfinder, la primera misión al espacio profundo de carácter comercial.

Este experimento es coordinado por investigadores del Laboratorio Nacional de Luz Sincrotron y del Instituto de Química de la USP.
También será embarcado en el satélite un instrumento para medir los niveles de radiación en la órbita lunar, cuyo resultado es de interés para futuras misiones tripuladas de larga duración que se dirijan a la Luna.

martes, 15 de noviembre de 2016

Superluna invadió cielo paceño

El cielo paceño se vio invadido anoche por la Superluna, que brilló radiante en la oscura noche deslumbrando a la ciudadanía.

Miles de personas salieron de sus hogares o frenaron su tránsito por las principales calles de la ciudad con la intención de presenciar este fenómeno que, según estimaciones de especialistas, se repite luego de 68 años.

La Superluna se origina con la concomitancia de dos fenómenos astronómicos, ya que la fase lunar llena coincide casi con el momento en el que el astro, cuya órbita es elíptica, estará lo más cerca posible de la Tierra, dando la sensación de ser más grande y brillante.

Durante este fenómeno, que duró aproximadamente dos horas, el diámetro de la Luna llena aumentó hasta en un 14% y su brillo alrededor de un 30%, respecto a una Luna llena en el apogeo.

Por otra parte, cabe destacar que no es raro que la Luna llena suceda cerca del perigeo. De hecho, suelen ocurrir entre tres a cinco Superlunas en un año. La gestión pasada, se registró cinco de estos fenómenos mientras que durante el 2016 se repetirá en cuatro meses (septiembre, octubre, noviembre y diciembre). Sin embargo, es necesario precisar que, por esta ocasión, el tamaño fue mucho mayor a los fenómenos precedentes de los últimos 70 años.

Se prevé que la luna pueda verse de este tamaño nuevamente recién en 2034.

viernes, 11 de noviembre de 2016

La superluna, espectáculo en el cielo el 14 de noviembre



Este noviembre, la Luna se acercará a la Tierra mucho más de lo habitual, un evento que no se repetía desde enero de 1948 y que supondrá que veamos el astro mucho más grande de lo que se acostumbra. Este fenómeno tendrá lugar el 14 de noviembre y podremos ver la luna un 14 por ciento más grande y 30 por ciento más luminosa que una media luna corriente.

El color será el mismo, no cambia por estar más cerca o más lejos. Lo que sí se apreciará será que es un poco más grande de lo habitual, especialmente en el momento de su salida y su puesta, que coincidirá con la puesta y la salida del Sol. Las lunas llenas se ven durante toda la noche.

¿A qué se debe este fenómeno?

Pues bien, el origen de esta rareza se explica gracias a la órbita elíptica de la luna. Nuestro satélite se encontrará muy cerca del punto de su órbita más cercano a la Tierra, 48.280 kilómetros más cerca que cuando se encuentra en el punto más lejano, llamado apogeo.

De esta forma, la Luna está mucho más cerca de la Tierra que habitualmente y recibe luz solar directamente que reflecta y hace que se vea más brillante y más grande en nuestro cielo. Esto se conoce como Superluna o, más técnicamente, Luna de perigeo.

Los últimos del año

No obstante, las superlunas son relativamente frecuentes. La última tuvo lugar el pasado 16 de octubre y después de la gran superluna de este 14 de noviembre, tendremos otra el próximo 14 de diciembre.

Pero la atención recae en la de noviembre ya que se completará en aproximadamente dos horas, lo que alimentará la sensación de verla con mayor tamaño.

"La luna llena del 14 de noviembre no es sólo la luna llena más cercana de 2016, sino también la luna llena más cercana hasta la fecha en el siglo XXI", asegura la NASA en un comunicado de prensa.

"La luna llena no volverá a estar tan cerca de la Tierra hasta el 25 de noviembre de 2034".

Distancias

Así, la superluna de noviembre (o Luna llena perigeica) será especial porque coincidirá con la menor distancia entre la Tierra y la Luna desde el año 1948 y hasta el año 2034. Tendremos la Luna más cercana en 86 años.

A simple vista

La Luna llena se verá a simple vista. No se necesita ningún telescopio ni binocular para verla en todo su esplendor. Lo que sí se recomienda es observarla en su salida, ya que debido a la llamada ilusión lunar se aprecia más grande cerca del horizonte.

Cuando esté lejos del horizonte, se podrá apreciar que es ligeramente más grande que de costumbre.

Para ver la superluna, al igual que otro evento astronómico, es aconsejable desplazarse a un lugar agradable y oscuro, alejado de las grandes ciudades y luces.

Sorpresas para descubrir

En la zona de la Luna que será visible el próximo 14 de noviembre hay infinidad de cráteres generados por el impacto de meteoritos y la actividad volcánica de hace miles de millones de años.

Los contrastes entre las áreas que reflejan la luz del Sol (las montañas) y las explanadas que permanecen en la sombra (los mares) se pueden convertir, utilizando un poco de imaginación, en las más sorprendentes figuras.

Ahora que la veremos más grande y brillante, tendremos una excelente oportunidad para descubrir las figuras ocultas en la geografía lunar.

Una de las siluetas más reconocibles es la de un conejo con largas orejas.

Tan fascinante es la imagen que los mayas crearon una leyenda para explicar lo que entonces era un misterio.


martes, 4 de octubre de 2016

Preparan una nave para la órbita lunar mediante propulsión basada en agua

¿Es posible poner en órbita a la Luna un satélite mediante propulsión basada en un recurso natural tan abundante en la Tierra como es el agua? Sí, lo es.



Así lo está demostrando el equipo de Mason Peck, un antiguo directivo de la NASA y ahora profesor de ingeniería mecánica y aeroespacial en la Universidad Cornell de Estados Unidos, quien está intentando ir allí donde ningún desarrollador de CubeSats ha ido jamás: alrededor de la Luna.



Los CubeSats son una clase de vehículos espaciales caracterizados por un tamaño estandarizado pequeño y por el uso de tecnologías fácilmente disponibles. Muchos han sido construidos por estudiantes universitarios, y se han lanzado docenas de ellos hacia la órbita terrestre utilizando la capacidad de carga sobrante en lanzamientos espaciales de ingenios más grandes.



El grupo de Peck no solo busca lograr la primera órbita alrededor de la Luna con un satélite no mayor que una caja de cereales y fabricado por completo con componentes ampliamente disponibles en el mercado, sino que lo desea hacer en buena parte con un combustible que podríamos obtener simplemente abriendo una llave del baño.



Esta llamativa iniciativa tiene un objetivo muy importante: demostrar que podemos usar agua como combustible.



Mucha de la masa que se pone en la órbita hoy en día se halla en los cohetes, la única forma de enviar algo al espacio. Pero, ¿y si pudiéramos usar lo que ya está allí? Si pudiéramos hacer que las naves espaciales que ya están fuera de la Tierra repostaran, eso significaría que podríamos ir más lejos, probablemente más rápido y logrando hacer mucho más, sin depender de los suministros de la Tierra.

Si todo va conforme a lo planeado, el CubeSat del equipo de Peck despegará a bordo de un cohete SLS y, en algún punto entre la Tierra y la Luna, será eyectado desde la zona de la carga útil.



El satélite tiene en realidad dos mitades en forma de “L”, que se desacoplarán y se separarán gradualmente entre sí, hasta kilómetros de distancia, aunque siguiendo ambas una trayectoria hacia la Luna. Los satélites gemelos girarán sobre sí mismos a medida que avancen, y ese giro creará momento angular que ayudará a evitar que se desvíen.



Con la energía capturada del Sol mediante células solares, el agua almacenada en sus tanques, en la parte baja de la “L”, se electrolizará liberado a sus dos gases constituyentes: hidrógeno y oxígeno. Estos, sometidos a las condiciones adecuadas, entrarán en combustión en cortas ráfagas, separadas por períodos de 30 minutos a una hora, proporcionando así propulsión. La rotación separará el agua líquida de los gases.



Cuando la nave entre en la zona dominada por la gravedad lunar, frenará y será enviada hacia una lejana órbita terrestre, para acabar reconectando con la Luna días después. El equipo de Peck cree que en este segundo encuentro el satélite estará volando lo bastante despacio como para ser atrapado por la Luna en una órbita a unos 10.000 kilómetros (6.200 millas) sobre la superficie lunar.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Atracciones visuales sobre fenómenos del Sol y Luna

El espacio sideral no es inanimado como se supone, más bien es un mundo en constante ebullición. Ofrece sorpresas y atractivos, fenómenos que pueden ser apreciados en diferentes puntos del país, de acuerdo con una explicación que ofreció a los medios el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología Senamhi.



EL “HALO”

Uno de ellos tiene el denominativo casi inexpresivo de Halo, que se presenta alrededor de los cuerpos celestes más brillantes, como el Sol y la Luna. Produce una refracción de cristales de hielo que están suspendidos en la tropósfera.

Es decir, que se hallan a una altura de entre 7 y 17 kilómetros sobre la superficie terrestre.

Puede lograrse su observación desde la Tierra desde las cercanías a los polos del Ecuador. Su radio tiene la posibilidad de llegar a hasta los 22 grados. Lo atractivo es que su borde interior presenta un tono rojizo, que puede degradarse hasta el color violeta en la parte exterior.



VUELO DE JETS

Los jets suelen volar a una altura aproximada de 10 kilómetros hasta 17 sobre la tierra, donde la temperatura es de -60 grados centígrados, ocasionando que las partículas de agua puedan congelarse, convirtiéndose en partículas de hielo.

El reflejo que se advierte, en estos casos, permite identificar que se forman cristales de hielo por millones que tienen orientaciones y angulación para dirigir la luz refractada hasta los ojos de cada persona.

Sucederá, a la vez, que cada persona verá un Halo diferente, porque es necesario que los cristales estén más o menos perpendiculares a la luz del Sol, permitiendo que la luz pase a través de dos de las facetas de los cristales hexagonales.



LA VISIBILIDAD

Los expertos de Senamhi expusieron que estos halos existen solamente si hay algo que los vea, debido a que son el efecto de una colección de rayos luminosos que viajan en una dirección particular y convergen en un lente receptor, es decir los ojos o una cámara fotográfica.

Por el ángulo desde el cual se lo observa, esta convergencia se ve de manera diferente para cada par de ojos o lente fotográfico.



RECOMENDACIÓN

Los expertos recomiendan no observar el fenómeno directamente, debido a que los rayos ultravioletas del Sol lastiman y hasta dañan los ojos. “Por esta razón indicaron que es conveniente observar esta refracción anteponiendo el dedo entre los ojos y el Sol, esto es que tiene que “tapar el Sol con un dedo”.


lunes, 1 de agosto de 2016

Programa espacial chino afirma que no hay rastro de agua en la Luna



Los datos recogidos por la primera sonda espacial china en la superficie lunar, el Chang E 3, "confirman las especulaciones de que no hay agua en la Luna", afirmó este lunes el diario oficial China Daily.

La conclusión se ha alcanzado después de analizar las mediciones del Chang E 3 en el Mare Imbrium ("Mar de las Lluvia" en latín), el segundo mayor cráter de la superficie lunar, en el que aterrizó la sonda china en diciembre de 2013 y donde ha estudiado la estructura del suelo a cientos de metros de profundidad.

"Hemos medido la cantidad de agua en la superficie lunar y sobre ella, pero por el momento sólo hemos encontrado las más bajas cantidades", señaló el investigador de la Academia China de Ciencias Wen Jianyan.

La existencia de agua en la Luna, una teoría que llevó a los antiguos astrónomos a denominar "mares" a los cráteres lunares, fue una hipótesis que perdió fuerza cuando los primeros astronautas pisaron la superficie de ese satélite en 1969, ya que no se encontraron trazas del líquido en las muestras llevadas a la Tierra.

Sin embargo, nuevos hallazgos a cargo de misiones como la sonda lunar india Chandrayaan 1 a finales de la década pasada volvieron a dar fuerza a la teoría de que hay agua en el satélite terrestre.

Un elemento vital para que pueda plantearse la – por ahora remota – posibilidad de colonias permanentes habitadas por humanos en la Luna.

China lanzará su cuarta sonda lunar, el Chang E 4, en 2018, y en el futuro se plantea la posibilidad de enviar misiones tripuladas, posiblemente en la próxima década. (01/08/16)

miércoles, 20 de julio de 2016

Un meteorito creó las marcas visibles de la Luna



El mar de la lluvia, una mancha negra que se puede observar en la parte noroccidental de la Luna, pudo ser causado por un asteroide de un tamaño similar al de un planeta en formación, que además se rompió cuando chocó contra el satélite, según publica hoy Nature.

El objeto que golpeó la Luna hace 3.800 millones de años debía medir unos 250 kilómetros de diámetro, según un estudio basado en nuevas observaciones y modelos por ordenador, que firman Peter Schulz y David Crawford de las universidades de Brown y Alburquerque.

El mar de la lluvia (Mare Imbrium) un cráter de unos 1.200 kilómetros de diámetro fue "probablemente ocasionado por un objeto enorme, lo suficiente como para ser calificado de protoplaneta" (planeta en formación), indicó Schulz en un comunicado, Las nuevas mediciones y observaciones, gracias a material de la Nasa ayudaron además a explicar algunas de las características geológicas cerca del mar de la lluvia, rodeado de surcos y brechas que pueden verse desde la Tierra con pequeños telescopios.

Esos relieves, bautizados como "escultura Imbrium" se situan desde el centro del cráter hacia el exterior, y se concentran, sobre todo, en el lado sudeste de la cuenca, lo que sugiere que el objeto llegó desde el noreste e impactó con un ángulo oblicuo.

Otro grupo de relieves tiene una alineamiento que es "realmente misterioso", según Schultz, quién explicó que pueden ser marcas de fragmentos del meteorito que golpeó la Luna y que se rompió tras el impacto, las cuales ayudaron al experto a estimar el tamaño total del objeto.

Schultz indicó que aún se sorprende de las cosas que se pueden saber con solo mirar la Luna. El satélite terrestre "guarda aún claves que pueden afectar a nuestra interpretación de todo el Sistema Solar", esa "cara marcada nos puede decir mucho sobre lo que estaba pasando en nuestro vecindario hace 3.800 millones de años".

jueves, 2 de junio de 2016

Airbus y la ESA desarrollarán un sistema para el aterrizaje en la Luna



El grupo industrial europeo Airbus y la Agencia Espacial Europea (ESA) firmaron este jueves un contrato para el desarrollo inicial de un sistema que garantice de forma segura y precisa el aterrizaje en la Luna de una misión rusa.

Airbus explicó este jueves en un comunicado que el contrato, suscrito en la feria aeronáutica de Berlín por su división de actividades espaciales y de defensa, dotará del PILOT (dispositivo de aterrizaje preciso e inteligente mediante tecnologías de a bordo) a la nave rusa Luna-Resource.

Abarca la fase B y la etapa C de desarrollo avanzado de PILOT, que será "un elemento clave europeo" en la colaboración entre la ESA y la agencia rusa Roscosmos en el terreno de la exploración espacial.

Los trabajos para este proyecto se están llevando a cabo en las instalaciones de Airbus en Bremen (Alemania) y Toulouse (Francia) en colaboración con socios de países europeos y de Canadá, con técnicas que combinan la navegación con la detección y evasión de peligros para dar soporte al vehículo espacial.

En concreto, PILOT ofrecerá a Luna-Resource (cuya misión al satélite de la Tierra debería producirse en 2017) información durante su fase de aterrizaje autónomo en los últimos minutos de descenso a la superficie de la Luna. (02-06-16)


martes, 31 de mayo de 2016

Asteroides pudieron llevar agua al interior de la Luna, según estudio



La mayoría del agua contenida en el interior de la Luna podría haber sido llevaba por asteroides hace entre 4.500 y 4.300 millones de años, según revela un estudio publicado este martes por la revista británica "Nature".

La investigación, liderada por expertos de la Open University de Milton Keynes, en el Reino Unido, apunta a que el agua pudo aparecer en nuestro satélite natural al principio de su formación.

La opinión generalizada de la comunidad científica señala que la Luna se formó a partir de los restos generados por la gran colisión ocurrida hace unos 4.500 millones de años entre un planeta del tamaño aproximado de Marte y la Tierra.

Poco después de ese evento, el nuevo astro podría haber obtenido agua cuando aún era un ente parcialmente fundido, con zonas cubiertas por un "océano de magma" y una "corteza primordial" en formación.

"En ese tiempo, la Luna estaba siendo bombardeado con los impactos de asteroides que podrían haber depositado agua en el interior lunar. Las composiciones isotópicas de elementos volátiles en las muestras obtenidas de la Luna sugieren que los asteroides húmedos eran la fuente principal de agua, mientras que menos del 20% de los volátiles interiores provenían de cometas", explican los autores en el texto.

Hasta la fecha, el momento y el origen de la aparición de agua en el satélite ha sido un misterio para los investigadores, al tiempo que han desarrollado diferentes teorías para explicar la contribución de meteoritos y asteroides a este hecho.

Para acotar los tiempos e identificar las fuentes del agua, los expertos de la Open University han recurrido al estudio de modelos numéricos y a la medición de composiciones isotópicas tomadas de muestras lunares obtenidas por estudios anteriores.

En este sentido, constataron que el agua fue llevada al interior de la Luna durante un periodo de entre diez y 200 millones de años, mientras el citado "océano de magma" estaba aún presente.

A partir de los datos del hidrógeno y nitrógeno detectado en la muestras lunares, los científicos descubrieron que un tipo de asteroides "ricos en agua", conocidos como "condritos carbonáceos", son los principales responsables de la presencia del agua en la Luna.

Su modelo de estudio recreó un escenario en el que los citados asteroides, y en menor medida cometas, colisionaron con el mar de magma, al tiempo que una corteza formada en su superficie impedía la pérdida de elementos volátiles en el espacio a través de un proceso de gasificación, lo que permitió la retención del agua en el interior de la Luna. (31-05-16)


martes, 3 de mayo de 2016

Hallan una nueva luna en los confines del sistema solar



El telescopio espacial Hubble, que el pasado mes cumplió 26 años de funcionamiento, envió imágenes de una nueva luna encontrada en lo más lejano del sistema solar: el cinturón de Kiuper.

El satélite hallado, que provisionalmente fue denominado S/2015 (136472)1, y apodado MK 2, gira alrededor del planeta enano Makemake y podrá dar más luces sobre él.

Con este hallazgo, los astrónomos podrán calcular con mayor precisión la masa del planeta congelado, que hasta ahora solo podía ser estimada. También abre la posibilidad de obtener una perspectiva de la evolución de Makemake y reforzar la teoría de que los planetas enanos pueden tener varios satélites, según indica el portal digital de la NASA.

Se calcula que el diámetro de la luna MK2 es de cerca de 161 kilómetros y ha sido observada a casi 21.000 kilómetros del planeta enano, al que rodea cada 12 días. Su identificación ha sido posible gracias a la capacidad que tiene el telescopio Hubble de distinguir objetos que no emiten luz en entornos muy brillantes.

“El descubrimiento de esta luna nos ha dado la oportunidad de estudiar Makemake en mucho más detalle del que habríamos sido capaces sin ella", asegura Alex Parker, del Southwest Research Institute de Boulder (Estados Unidos), citado por el periódico español El Mundo.

Makemake

Encontrado en marzo de 2005 por el telescopio espacial Spitzer, es un planeta enano que está ubicado en el cinturón de Kiuper, donde también orbita Plutón, el habitante más conocido de esa región y su tamaño estimado es de 1.400 kilómetros de diámetro.

Planetas enanos
La Unión Astronómica Internacional (UAI) define, desde 2006, a los planetas enanos como cuerpos celestes de menor tamaño que un planeta cuya órbita gira alrededor del sol y que no han limpiado la vecindad de su órbita

miércoles, 24 de febrero de 2016

La Nasa ocultó la música de la luna

La Nasa publicó una grabación hecha por el equipo del Apolo 10 en mayo de 1969. En ella se escucha una "música extraña" durante su sobrevuelo a la cara oscura de la Luna, sin ningún contacto con la Tierra.
El misterioso audio estuvo guardado durante décadas hasta que este domingo, la serie 'Los inexplicables archivos de la Nasa' del canal del Science Channel los reveló.
La grabación de una hora de unos silbidos agudos fueron transmitidos al centro de control en Houston (Texas, Estados Unidos), donde fueron transcritos y archivados. El audio surgió en 2008 y pudo ser escuchado por el público solo ahora, según indica el documental.
Supuestamente, lo que escuchó la tripulación del Apolo 10 fueron transmisiones de radio que sonaban como música, durante el tiempo que perdieron contacto con la Tierra cuando orbitaban el otro lado de la Luna, en mayo de 1969, dos meses antes del alunizaje del Apolo 11.
Luego de haberse publicado el audio, la agencia espacial desmintió al programa de televisión y dijo que las grabaciones nunca se mantuvieron en secreto. La Nasa asegura que desde 1973 el público puede tener acceso a ellas en los Archivos Nacionales pero que debido a que esa época no existía internet, fue hace poco tiempo que se digitalizaron los audios para subirlos a la red.
Las grabaciones originales pueden escucharse en este enlace y a partir del minuto 2:50 se puede escuchar el fragmento al que hacen referencia en el documental televisivo.
El piloto de la misión Apolo 10, Eugene Cernan, afirmó que el incidente no le entusiasmó lo suficiente como para tomarlo en serio.

sábado, 20 de febrero de 2016

Rusia sueña con volver a la Luna y explorar Marte

Heredera de la Unión Soviética que había enviado el primer hombre al espacio y la primera sonda no tripulada a la Luna, Rusia sueña ahora con explorar Marte y revivir sus éxitos pasados, pero la crisis económica complica estas aspiraciones.

"La década anterior fue realmente difícil para nosotros", dice el director del Instituto de Investigaciones Espaciales en Moscú, Lev Zeleni.

Si sus lanzaderas Soyuz son las únicas en enviar y retornar a los tripulantes de la Estación Espacial Internacional (ISS), Rusia sufrió una serie de fracasos en estos últimos años, con la pérdida de varios satélites y cohetes.

El "objetivo Marte" tampoco llegó lejos: en 2011, la sonda Phobos-Grunt, primer intento ruso de exploración interplanetaria tras el fracaso en 1996 de la sonda Marte 96, terminó su trayectoria en el océano Pacífico. "Pero nuestro programa entra hoy en una nueva fase", asegura Zeleni.