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miércoles, 31 de mayo de 2017

¿Podría el hombre vivir fuera de la Tierra?

Stephen Hawking es conocido por hacer sombríos pronósticos sobre el futuro de la humanidad.

Ahora acaba de profetizar en la BBC que al hombre le quedan como máximo 100 años de vida en la Tierra. Según Hawking, en nuestro planeta hay problemas irresolubles, como el cambio climático, la sobrepoblación, las enfermedades infecciosas y posibles impactos de asteroides.

Pero la cosa no es tan fácil. Incluso aunque lográramos encontrar un hogar extraterrestre, no bastaría con subirnos a la nave espacial y volar hacia él. El hombre está adaptado a la Tierra. Ni el espacio ni otros planetas son nuestro lugar natural, más bien amenazan nuestra vida. ¿Sería posible adaptarnos a ellos? He aquí algunas ideas evolutivas descabelladas para lograrlo.

Huesos y músculos

Los astronautas de la Estación Espacial Internacional notan que sus cuerpos se ensanchan con la falta de gravedad. Sin embargo, sus músculos y huesos se debilitan. ¿Podría significar eso que el hombre perdería su sustancia ósea si pasara largo tiempo en el espacio? ¿Deberíamos convertirnos en seres amorfos para adaptarnos de manera óptima a la micro gravitación? Después de todo, los primeros seres vivos de la tierra, las bacterias, no tenían huesos.

Vista

Muchos astronautas padecen de problemas oculares, que abarcan desde visión borrosa hasta la ceguera. Los científicos se preguntan por qué. ¿Se ve afectado de alguna manera el nervio ocular? ¿Es necesario que a largo plazo todos acabemos ciegos para poder vivir un futuro espacial como animales en la oscuridad de las cavernas?

Oído

¿Qué sucede con la audición? En la Tierra, las vibraciones generan ondas sonoras que se propagan. Fuera de la nave espacial reina el vacío. No hay nada a través de lo que las ondas sonoras puedan propagarse. En ese caso, ¿habría algo que escuchar? ¿Sería el oído un sentido superfluo? ¿Necesitaríamos un sentido distinto, totalmente desconocido ahora mismo en la Tierra?

Respiración

El mayor problema de todos es que en el espacio no hay aire. En nuestro nuevo hogar, ¿tendremos que ir siempre vestidos con traje de astronauta? Si no lo lleváramos puesto fuera de la nave o de la estación espacial, moriríamos por asfixia. ¿O será posible que podamos vivir sin oxígeno?

Hace 1,4 millones de años ya lo consiguieron hacer las bacterias anaeróbicas. ¿Sería posible volver a un estado previo al de la necesidad de oxígeno?

Biólogos de la evolución contra cosmólogos

Naturalmente, hemos preguntado a algunos expertos cuál es su opinión sobre una supuesta colonización del espacio y las necesarias adaptaciones humanas al nuevo medio.

Ralph Tiedemann, que dirige el departamento de Biología de la Evolución en la Universidad de Potsdam, está de acuerdo con Hawking en que la humanidad se encuentra ante "problemas acuciantes”. "Pero eso no significa que esté amenazado de extinción”, dice a Deutsche Welle. "Sobre todo si tenemos en cuenta su inteligencia, su capacidad de aprendizaje y de adaptación”.

Tiedemann cree que es más difícil imaginarse la vida fuera de la Tierra que sobrevivir en nuestro propio planeta, incluso después de una grave catástrofe. "La probabilidad de que un organismo complejo como el humano pueda adaptarse a otro mundo es muy pequeña”. Tiedemann no quiso entrar a valorar nuestras descabelladas propuestas de adaptación fuera de la Tierra.

"La vida en nuestro planeta surgió por mutación casual y selección natural”, dice Axel Mayer, profesor de Biología de la Evolución de la Universidad de Constanza. "Los criterios de selección en el espacio serían muy distintos a los de la Tierra, debido a la ausencia de oxígeno, la temperatura, la radiación…. El hombre moriría de inmediato, no habría tiempo de adaptarse al nuevo entorno”.

En lugar de ello, Mayer sugiere otra cosa: "Intentemos no arruinar nuestro planeta. No tenemos futuro alguno en otros. Este es nuestro hogar. Aquí está nuestro origen y es el sitio al que pertenecemos”.

El cosmólogo J. Richard Gott no se da por satisfecho con esa solución y recalca a DW que él ya advirtió mucho antes que Stephen Hawking de la necesidad de colonizar otros lugares. Su argumento:

"Vivimos en un planeta diminuto dentro del Universo. Las especies que viven aisladas se extinguen. Si tuviéramos al menos dos planetas, nuestras probabilidades de sobrevivir aumentarían notablemente”.

Richard Gott cree que podría empezarse en Marte. Según él, su atmósfera contiene dióxido de carbono con oxígeno suficiente para el hombre. También hay agua, pero habría que asentarse en refugios para protegerse de la radiación.

"La gente dice que Marte no es muy habitable, ni tan adecuado para la vida como la Tierra. Pero si los anfibios hubieran seguido ese argumento, todavía seguiríamos viviendo en el océano”, sentencia.

martes, 18 de abril de 2017

La NASA pide a Bolivia socorrer a la Tierra

La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, más conocida como NASA, busca soluciones al problema y las amenazas que enfrenta actualmente la Tierra. Acudió a Bolivia para que pueda socorrer al mundo con ideas y proyectos, a través del evento Space Apps Challenge, un evento de desarrollo de la tecnología.

La Universidad Privada de Ciencias Administrativas y Tecnológicas (Ucatec) impulsa desde hace cuatro años, a nivel nacional, este encuentro de estudiantes y profesionales, desde Cochabamba. Paralelamente, en más de un centenar de países se realiza la misma actividad del 28 al 30 de abril.

El vicerrector de emprendimiento de esta Casa Superior de Estudios, Joacyr Flores, explicó que el desafío este año es lograr propuestas para la Tierra en cuatro categorías.

Recordó que el año pasado los ganadores de este desafío estuvieron entre los 10 mejores del mundo con un jet pack (mochila propulsora) impulsado por dióxido de carbono, para movilizarse en el espacio. El otro proyecto fue de un drone para recoger basura espacial.

Flores espera que este año no sea la excepción y los bolivianos puedan destacarse entre miles de competidores.

LAS CATEGORÍAS La primera se llama “La tierra y nosotros”. Busca soluciones para el manejo de la información con respecto al medio ambiente. Puede ser una aplicación móvil, por ejemplo, que logre un mejor relacionamiento entre el hombre y la naturaleza. La segunda categoría se denomina “Planeta Azul” y busca analizar la hidrósfera y la criósfera, es decir, el manejo del agua y el deshielo. La tercera es “Cuidado, peligro hacia adelante” y tiene que ver con desastres naturales y la propagación de enfermedades en el mundo. Busca sistemas de alerta temprana relacionados con la salud. La cuarta categoría es “Nuestro vecindario ecológico” y busca que se encuentre la forma de mejorar la ecología desde los barrios con el reciclado, por ejemplo. Finalmente, la quinta categoría “Piensa y crea” que tiene que ver con la parte científica y la implementación de nuevas tecnologías.

El costo de la inscripción es 60 bolivianos que incluye una polera conmemorativa del evento y un certificado de la NASA. Más información en www.ucatec.edu.bo, la página de Facebook NASA Space Apps Challenge Cochabamba o al teléfono 4200406.

miércoles, 11 de enero de 2017

La Luna se formó por colisiones contra la Tierra


Un equipo del Instituto Weizmann de Ciencias en la Universidad de Rejovot (Israel) publicó una teoría sobre la formación de la Luna en la que, contrariamente a lo que se cree hasta ahora, el satelite natural no se formó por una única y colosal colisión sino por una serie de distintos impactos durante muchos millones de años.

Según la investigación, publicada en la revista Nature Geoscience, al menos 20 golpes provocaron la aparición de la Luna.

La teoría actual
La idea dominante respecto a los orígenes del satélite dice que hace 4.500 millones de años un objeto del tamaño de Marte, al que los científicos bautizaron como Theia, chocó brutalmente contra la Tierra, señala ABC. Los escombros producidos por esa colisión formaron una densa nube de residuos alrededor de nuestro mundo que, por la fuerza de la gravedad, acabaron unidos dando forma a la Luna


viernes, 26 de agosto de 2016

La misión Osiris-Rex recolectará polvo espacial y lo traerá a la Tierra



El invento de un aparato capaz de revelar el origen de la vida en nuestro Sistema Solar comenzó con un simple vasito de plástico desechable.

El mes próximo, un aparato inspirado en un vaso descartable viajará al espacio a bordo de la primera misión robótica de Estados Unidos rumbo a un asteroide con el objetivo de recoger polvo estelar de miles de millones de años.

Esta misión de la Nasa se llama Osiris-Rex y supone un costo de 800 millones de dólares.

La nave espacial no tripulada viajará con destino a un asteroide cercano a la Tierra llamado Bennu, para recolectar polvo espacial que podría revelar cómo material necesario para crear vida -como carbón y hielo- llegaron a nuestro planeta.

"Estamos en busca de muestras que daten del nacimiento de nuestro sistema solar", dijo Dante Lauretta, el principal investigador de Osiris-Rex junto con la Universidad de Arizona, en Tucson.

La nave, que pesa 2.087 kilos y tiene el tamaño de un vehículo SUV, será lanzada el 8 de septiembre abordo de un cohete Atlas V desde Cabo Cañaveral, Florida. Recién en 2023 retornará a Tierra con su tesoro de polvo espacial.

¿Esparcir o recoger el polvo?-

La nave no aterrizará sobre el asteroide, sino que chocará levemente contra él durante algunos segundos para recoger el polvo que será estudiado en la Tierra.

Pero el gran desafío de la misión es la gravedad cero. Ante su ausencia, el dispositivo podría esparcir el polvo en lugar de recolectarlo.

Este problema motivó hace años al ingeniero Jim Harris, de Lockheed Martin, a practicar una técnica de aspiración revertida en la entrada de su casa.

Colocó un vaso de plástico descartable boca abajo en el suelo, con agujeros estratégicamente ubicados. Luego utilizó un compresor de aire para soplar a través de la base del vaso.

La suciedad salió a través de los hoyos en el vaso y fue recolectada en un contenedor externo. Harris llamó a su invento TAGSAM.

"En los últimos 10 años se ha recorrido un largo camino, desde un vaso descartable en la entrada de una casa a lo que vemos ahora", dijo Rich Kuhns, director del programa OSIRIS-REx, de la Lockheed Martin Space Systems en Denver.

Superar una misión de Japón

Tagsam tiene el objetivo de volver a la Tierra con más material que el recolectado en una misión similar de la agencia japonesa de exploración espacial en 2003.

La misión Hayabusa enfrentó algunas dificultades e incluso hizo un aterrizaje forzoso en la superficie de su objetivo, pero logró regresar con poco menos de un miligramo de material del asteroide Itokawa en 2010.

La nave de la Nasa está diseñada para colectar al menos 60 gramos, pero las pruebas indican que tiene un promedio de 300 gramos de recolección.

La muestra de polvo será tomada recién en julio de 2020 para que la nave tenga tiempo de estudiar de cerca al asteroide y que los científicos elijan la mejor región para la recolección, explica Gordon Johnston, encargado del programa Osiris-Rex en la sede de la Nasa.

"Nos acercaremos a Bennu, lo mapearemos, lo orbitaremos, lo estudiaremos y elegiremos el lugar más seguro y más interesante científicamente para recoger una muestra antes de ingresar e intentar tomar la muestra", dijo Johnston.

El origen de la vida

"Tres cuartos de la muestra serán apartados para futuros investigadores, para buscar respuestas a las interrogantes científicas que aún siquiera nos hemos planteado", indicó.

La NASA también prometió un 4 por ciento de la muestra a su mayor aliado en este esfuerzo, Canadá, y 0,5 por ciento a Japón.

La NASA basó gran parte del diseño del Osiris-Rex en su misión Stardust de 1999, la cual regresó a Tierra con material cósmico de la cola de un cometa distante.

"Stardust nos dijo mucho de los cometas, que se forman en la parte externa del Sistema Solar", comentó Lauretta.

La NASA escogió Bennu de entre medio millón de asteroides conocidos en el Sistema Solar porque tiene el tamaño adecuado, es fácil de llegar y contiene polvo cósmico rico en carbón de billones de años atrás, explicó Christina Richey, científica adjunta del programa Osiris-Rex.

"Estamos hablando del inicio de la formación de nuestro Sistema Solar. Tal vez de los precursores de la vida en la Tierra o en otro lugar", observó la experta.

La roca espacial es más alta que la torre Eiffel y pasa cerca de la Tierra cada seis años, orbitando al Sol casi a la misma distancia que la Tierra.

"Bennu es el asteroide más estudiado, pero aún no ha sido visitado por una nave", estimó Richey.


jueves, 30 de junio de 2016

En mil años, el hombre deberá dejar la Tierra para sobrevivir

El físico Stephen Hawking afirmó que se debe continuar viajando al espacio, ya que de ello depende el futuro de la humanidad, que no podrá sobrevivir otros mil años sin escapar "más allá de nuestro frágil planeta".

Hawking participó en la tercera jornada del Festival Starmus que reúne en Tenerife y La Palma (España) a científicos -entre ellos once premios Nobel- y músicos, en una edición bajo el lema "Más allá del horizonte, un tributo a Stephen Hawking".

El científico británico subrayó que hay muchos experimentos ambiciosos programados para el futuro, como cartografiar la posición de miles de millones de galaxias, además de utilizar los superordenadores para comprender mejor "nuestra posición" en el Universo.

Quizá algún día se puedan utilizar las ondas gravitatorias para mirar hacia atrás, hacia el origen mismo del Big Bang, aseguró el físico teórico, que se mostró convencido de que la humanidad debe "continuar viajando al espacio por su futuro".

La científica Carolyn Porco, que lidera el equipo de ciencia de imagen de la misión Cassini a la órbita de Saturno, aseguró que Encélado, una de las lunas de ese planeta, es el mejor lugar del sistema solar para buscar vida.

La investigadora cree que la pequeña luna Encélado tiene un océano accesible y que lo que hay que hacer es obtener muestras para analizarla. Ha reconocido que no será fácil, pero precisó: "No hay otro sitio que hayamos descubierto hasta ahora en el que tengamos certeza de que haya agua, energía química disponible y material orgánico".

El Premio Nobel de Física Robert Wilson afirmó que la comunidad científica desconoce el 96 por ciento del Universo, pero los investigadores comienzan a tener teorías "que encajan" para explicar su actividad, lo que es posible gracias a la radiación cósmica de fondo de microondas. Wilson fue galardonado con el Premio Nobel de Física en 1978 junto a Arno Allan Penzias por el descubrimiento accidental de la radiación cósmica de fondo de microondas. El investigador del Centro Harvard Smithsonian de Astrofísica rememoró cómo las primeras mediciones para encontrar la radiación procedente del "Big Bang" fueron "muy decepcionantes", entre otros motivos, por la interferencia de "ruidos". Esta búsqueda comenzó en la década de los cincuenta cuando la NASA planeó lanzar el primer satélite de comunicaciones, lo que culminó en un "globo inmenso" que comenzó a operar en 1960.

Entonces se empezó a buscar la radiación en la Vía Láctea "con el mejor sistema de mediciones que pudimos conseguir, con helio líquido" y calibrando las fuentes, incluida Casiopea "que siempre estaba ahí con un ruido sin que nada lo explicase".

En el festival, Hawking hizo un emotivo balance de su vida en una charla titulada "Mi breve historia" basado en su libro "Una breve historia del tiempo”.

lunes, 27 de junio de 2016

Cuando la Tierra tuvo más de dos polos

Un grupo de investigadores de la Institución Carnegie para la Ciencia, dirigido por Peter Driscoll, acaba de descubrir algo realmente sorprendente: Hace cientos de millones de años, el campo magnético terrestre era completamente distinto al actual. ¿La razón? Nuestro planeta tenía entonces más de dos polos magnéticos, algo que ha causado gran sorpresa entre los científicos. El hallazgo se acaba de publicar en Geophysical Research Letters

Sabemos que la Tierra genera un fuerte campo magnético que se extiende desde su núcleo interno hasta el espacio, y que proteje nuestro mundo y nuestra atmósfera con un escudo capaz de desviar las partículas energéticas que nos bombardean continuamente desde el Sol y el espacio exterior. Sin esa protección, nuestro planeta no podría defenderse del "ataque" incesante de la radiación cósmica y la misma vida, con toda probabilidad, no habría podido llegar a existir

Sabemos que el campo magnético se genera gracias al movimiento del núcleo externo, formado por hierro líquido, que da lugar a un proceso llamado de geodinamo. El movimiento del núcleo externo se debe a la pérdida de calor del núcleo, y también a la solidificación del núcleo interno del planeta

Sin embargo, el núcleo interno de la Tierra no siempre fue sólido como lo es hoy en día. Por eso, los investigadores se preguntan desde hace décadas por el efecto que su solidificación pudo tener sobre el campo magnético. Averiguar cuándo se produjo esa solidificación del núcleo interno y describir cómo ocurrió ese proceso es un problema científico particularmente difícil para los investigadores que tratan de comprender la evolución geológica de nuestro planeta. Y ese es precisamente el problema que Driscoll ha tratado de resolver

Los científicos pueden reconstruir el registro magnético de la Tierra a través del análisis de rocas antiguas que aún conservan una "firma" que indica la polaridad magnética de la era en que esas rocas se formaron. Y esas firmas sugieren que nuestro campo magnético lleva activo (y con dos polos, como ahora) durante la mayor parte de la historia terrestre. Por desgracia, el registro geológico no ofrece muchas evidencias de grandes cambios en la intensidad del campo magnético durante los últimos 4.000 millones de años

Pero existe una extraordinaria excepción, y tuvo lugar en la Era Neoproterozoica, entre hace 500 y mil millones de años. En este periodo, en efecto, se produjeron importantes alteraciones en la intensidad y extrañas anomalías en la dirección y orientación del campo magnético terrestre, sin que la Ciencia haya podido encontrar una explicación. ¿Podría esta excepción ser consecuencia de un evento de grandes proporciones,como por ejemplo la solidificación del núcleo interno?
Para resolver esta cuestión, Driscoll elaboró un modelo con la historia térmica de nuestro planeta en los últimos 4.500 millones de años. Y ese modelo indica que el núcleo interno habría empezado a solidificarse, precisamente, hace alrededor de unos 650 millones de años. Utilizando después otra serie de simulaciones de dinamos en 3D, que reproducían la generación de campos magnéticos a causa del movimiento de fluidos turbulentos, el científico se centró, con más detenimiento, en la búsqueda de los cambios en el campo magnético que debieron producirse durante ese periodo concreto

"Lo que encontré fue una sorprendente cantidad de variablidad -explica Driscoll-. Los nuevos modelos no apoyan la idea de un campo estable de dos polos durante todo el tiempo, muy al contrario de lo que pensábamos hasta ahora".
Varios polos magnéticos
Los resultados de Driscoll muestran con claridad que hace cerca de mil millones de años, la Tierra podría haber pasado por una transición, desde un campo magnético fuerte y parecido al actual, con dos polos opuestos en el Norte y en el Sur del planeta, a un campo magnético "débil", que fluctuaba tanto en términos de intensidad como de dirección y que era originado no por dos, sino por varios polos magnéticos diferentes. Después, y poco después del momento en que se produjo la solidificación del núcleo interno (hace 650 millones de años), las simulaciones muestran que el campo magnético volvió a cambiar, de débil a fuerte, y de nuevo con dos polos

"Estos hallazgos -afirma Driscoll- ofrecen una explicación para las extrañas fluctuaciones en la dirección del campo magnético observadas en registros geológicos de hace entre 600 y 700 millones de años. Y estos bruscos cambios en el campo tienen grandes implicaciones"

En efecto, los resultados tienen importantes implicaciones para la historia térmica y magnética de la Tierra, sobre todo cuando se trata de establecer cómo se utilizan las mediciones magnéticas para reconstruir los movimientos continentales y los climas del pasado. Es decir, que si Driscoll tiene razón estaremos obligados a reescribir una buena parte de lo que sabemos, o creíamos saber, sobre el pasado geológico de nuestro mundo

Ahora, los modelos y simulaciones de Driscoll tendrán que ser comparados con los futuros datos obtenidos de rocas magnéticas de alta calidad. Solo así se podrá comprobar definitivamente la viabilidad de la nueva hipótesis.


jueves, 16 de junio de 2016

Hallan metanol, pieza clave para la vida, en una estrella cercana a la Tierra



Un equipo de astrónomos ha detectado metanol, un compuesto químico clave para que se dé la vida, en las proximidades de la joven estrella TW Hydrae, que se encuentra a tan sólo 170 años luz de la Tierra.

El Observatorio Europeo Austral (ESO) informó hoy en un comunicado de que un grupo de investigadores del Observatorio de Leiden (Holanda) ha detectado, por primera vez, alcohol metílico (metanol) en el conjunto de materia que orbita en torno a esta estrella y que funciona como un vivero de planetas.

El metanol "desempeña un papel vital en la creación de la rica química orgánica necesaria para la vida" y es una "pieza fundamental" para la formación de compuestos más complejos de importancia prebiótica como los aminoácidos, explica el ESO en su nota.

"La presencia de metanol en estado gaseoso en el disco es un indicador inequívoco de los ricos procesos químicos orgánicos que tienen lugar en una etapa temprana de formación de estrellas y planetas", explica uno de los autores del estudio, Ryan A. Loomis.

Según Loomis, "este resultado tiene un impacto en nuestra comprensión sobre cómo se acumula materia orgánica en sistemas planetarios muy jóvenes".

El descubrimiento, publicado hoy en la revista especializada "The Astrophysical Journal", ha sido posible gracias a las observaciones realizadas por este equipo en el ALMA, el observatorio de la ESO en el desierto de Atacama (Chile), que es el más potente a la hora de cartografiar la composición química y la distribución de gas frío en discos cercanos a la Tierra.

Catherine Walsh, autora principal del estudio, explicó que este hallazgo permite "por primera vez" mirar "atrás en el tiempo, al origen de la complejidad química en un vivero de planetas alrededor de una estrella similar al Sol joven".

El metanol es un compuesto orgánico complejo que se forma en la fase de hielo, a diferencia de otros compuestos presentes en el espacio, que se forman en fase gaseosa o por una combinación de fase gaseosa y fase sólida.

La estrelle TW Hydrae posee unas características muy similares a las del Sistema Solar durante su periodo de formación hace más de 4.000 millones de años.

lunes, 23 de mayo de 2016

Mientras tanto, en el núcleo de la Tierra


Estos son los últimos descubrimientos científicos sobre el tema y sus consecuencias. Ya sabemos que el núcleo terrestre es una bola sólida de hierro cuyo diámetro similar a la Luna y que se encuentra bañada con una capa externa de aleación de hierro fundido de un tamaño aproximado al de Marte. Este fluido denominado magma es como el aceite del motor en un coche, lubrica el núcleo para que se pueda mover libremente sin depender de la Tierra. Estos movimientos del núcleo generan unas corrientes denominadas corrientes de convección.

Después de siglos de estudio los geólogos han logrado realizar un mapa completo de las corrientes de convección que se producen en el manto de la tierra. Además se ha descubierto que estas corrientes se mueven diez veces más rápido de lo que hasta ahora se pensaba. Este descubrimiento nos permite saber cosas que hasta ahora no era posible: desde cambios en la estructura del planeta hasta la posibilidad de que nuevos combustibles fósiles sean creados. El geólogo Marcos Hoggard de la Universidad de Cambridge afirmó en un comunicado tras este descubrimiento que “en términos geológicos, las sacudidas de la superficie de la Tierra hacia arriba y abajo son como una especie de yo-yo”.

Nuestro planeta no ha podido ser atravesado por completo y su interior sigue siendo todo un misterio para los geólogos. Su trabajo se basa en mediciones y en deducciones de lo que posiblemente pueda haber en el centro de la Tierra, pero por ahora atravesar el manto para llegar a el núcleo, que se encuentra a una profundidad de 5.000 Km y que comenzó a solidificarse hace mil millones de años con un crecimiento de unos 0,5mm por año, es aún una misión pendiente para los expertos. A pesar de esa dificultad y gracias a los nuevos perfiles de reflexión sísmica de alta resolución creados por la industria petrolera, lo geólogos pueden explorar profundamente la corteza terrestre y con ello medir la reflexión y refracción de las ondas sísmicas a medida que se acercan al núcleo. Este método permite medir cambios en la litosfera y la atenosfera que a su vez, se pueden relacionar con los cambios en el manto.

Estos estudios sobre el interior del planeta nos pueden ayudar a explicar muchas cosas como por ejemplo que las convecciones en el manto pueden ocasionar un impacto sorprendente en el clima de la Tierra, e incluso afectar a las corrientes marinas. Por ejemplo, la Corriente del Golfo lleva el agua caliente desde el Golfo de México hasta la costa oeste de Europa, algo que varía con los movimientos del manto. Además, la convección del manto está relacionada con la formación de los sistemas geotérmicos, como Yellowstone o los archipiélagos, que surgen entre placas tectónicas.

martes, 17 de mayo de 2016

Hallan pistas del colosal impacto de un asteroide contra la Tierra

Científicos de la Universidad Nacional de Australia (ANU) han encontrado evidencias de un enorme asteroide que golpeó la Tierra primitiva con un impacto mayor que cualquier cosa que los seres humanos hayan experimentado jamás. La clave son perlas de vidrio muy pequeñas llamadas esférulas, halladas en el noroeste de Australia, que se forman a partir del material vaporizado del impacto de la roca

El impacto habría provocado terremotos varias órdenes de magnitud mayor que los seísmos terrestres, que habrían causado enormes tsunamis y que los acantilados se desmoronaran, describe Andrew Glikson, del Instituto Planetario de ANU. "El material del impacto se extendió por todo el mundo. Estas esférulas fueron encontradas en los sedimentos del fondo del mar que datan de hace 3,46 millones de años"

El asteroide es el segundo más antiguo conocido que haya golpeado la Tierra y uno de los más grandes. Probablemente tenía de 20 a 30 kilómetros de diámetro y habría creado un cráter de cientos de kilómetros de ancho

Hace aproximadamente 3.800 a 3.900 millones de años, la Luna fue golpeada por numerosos asteroides, que formaron los gigantescos cráteres llamados mares (maria), que todavía son visibles desde la Tierra. «Exactamente dónde este asteroide golpeó la Tierra sigue siendo un misterio», dice Glikson. «Cualquier cráter de esa época en la superficie de la Tierra ha sido borrado por la actividad volcánica y los movimientos tectónicos».
La punta del iceberg
Los investigadores encontraron las perlas de vidrio en un núcleo de perforación de Marble Bar, en el noroeste de Australia, en algunos de los más antiguos sedimentos conocidos en la Tierra. La capa de sedimento, que estaba originalmente en el fondo del océano, fue preservada entre dos capas volcánicas, lo que permitió datar su origen de forma muy precisa

Glikson lleva buscando evidencias de antiguos impactos durante más de 20 años e inmediatamente sospechó que esas perlas de vidrio se originaron a partir de un impacto de asteroide. Las pruebas posteriores encontraron que los niveles de elementos tales como el platino, el níquel y el cromo coincidían con los de los asteroides. Según el científico, puede que haya habido muchos más impactos similares, para los cuales no se han encontrado evidencias. «Esto es sólo la punta del iceberg. Sólo hemos encontrado pruebas de 17 impactos de más de 2.500 millones de años, pero podrían haber sido cientos». A su juicio, los impactos de asteroides de este calibre podrían haber provocado importantes cambios tectónicos y extensos flujos de magma. Podrían haber afectado de manera significativa la forma en la que evolucionó la Tierra.

viernes, 13 de mayo de 2016

La Vía Láctea tiene más de 100 planetas como la Tierra

n lo que se considera el mayor anuncio sobre exoplanetas nuevos, la NASA anunció que ahora tiene cuenta de más de 100 que son del tamaño de nuestra Tierra.
También detectó nueve cuerpos celestes pequeños que giran alrededor de una estrella, donde las condiciones son favorables para que haya agua líquida -y posiblemente vida.
En total, agregó al catálogo otros 1.284 planetas de los que no se sabía hasta ahora.
Los datos que suministra la sonda espacial Kepler permiten a los astrónomos entender cómo pueden ser los planetas que son parecidos al nuestro.
Y para los que piensan que estamos solos en el Universo, un dato: de acuerdo a los cálculos de los expertos de la NASA, en nuestra Vía Láctea podría haber más de 10.000 millones de planetas potencialmente habitables.
El telescopio Kepler está ayudando a los astrónomos a entender cómo son los otros planetas como el nuestro.
"Aproximadamente el 24 por ciento de las estrellas albergan planetas 1,6 veces más pequeños que la Tierra", explicó la doctora Natalie Batalha, científica de la misión Kepler del Centro de Investigación Ames de la NASA en California, Estados Unidos.
"Esta es una cifra que nos gusta, porque estimamos que es por debajo de ese tamaño que los planetas pueden ser rocosos".
"Si te preguntas dónde podría estar el próximo planeta habitable, está a unos 11 años luz, lo que es bastante cerca", agregó.

En busca de ecosistemas
Telescopios futuros, como el James Webb, podrán examinar la luz que se filtra a través de las atmósferas de los exoplanetas para buscar marcadores biológicos.
"El objetivo último de nuestra investigación es detectar la luz de un exoplaneta habitable y analizarla para detectar gases como el vapor de agua, oxígeno, metano y dióxido de carbono; gases que pueden indicar la presencia de un ecosistema biológico", dijo por su parte Paul Hertz, director de astrofísica de la NASA.
De los descubrimientos que el telescopio ha hecho hasta ahora, los planetas Kepler-186f y Kepler-452b son los más parecidos a la Tierra en términos de tamaño, temperatura de su estrella (sol) y la energía que recibe de ella.
El método para detectar planetas en estrellas lejanas el mismo que se utiliza para ver a Mercurio cuando pasa frente al Sol.
Según Batalha, los nuevos planetas Kepler 1638b y Kepler-1229b son objetivos fascinantes para la búsqueda de planetas habitables.
"Poder mirar un punto de luz y decir ´esa estrella tienen un mundo viviente orbitando´, es algo muy profundo y responde preguntas sobre por qué estamos aquí".
El doctor Timothy Morton, de la universidad de Princenton en Nueva Jersey, informó que la inmensa mayoría de exoplanetas descubiertos por Kepler estaban en la categoría de super-Tierra (con entre 1,2 y 1,9 más grande que el radio de nuestro planeta) y sub-Neptuno (de 1,9 y 3,1 más grande que el radio de la Tierra).
Kepler emplea el método de tránsito para detectar planetas que orbitan otras estrellas.
Esto implica medir el ligero oscurecimiento de la luz de una estrella cuando un planeta en órbita pasa entre ella y la Tierra.
Es el mismo fenómeno que ocurrió esta semana cuando Mercurio pasó delante del Sol.
tomada de: bbc mundo

martes, 3 de mayo de 2016

Descubren tres planetas cerca de la Tierra



Un grupo internacional de científicos ha descubierto tres planetas de tamaños y temperaturas similares al nuestro que orbitan alrededor de una estrella enana ultra fría a tan sólo 40 años luz de la Tierra, anunció ayer lunes el Observatorio Austral Europeo (ESO) desde su sede alemana de Garching.

Los astrónomos hicieron este hallazgo tras detectar a través del telescopio TRAPPIST, instalado en el Observatorio La Silla (Chile), que esta estrella se desvanecía a intervalos regulares, lo que significa que varios objetos pasaban entre ella y la Tierra.

martes, 26 de abril de 2016

Planeta tierra cumplió 4.470 millones de años

El 23 de este mes se celebró el Día Internacional de la Tierra, pero algo que faltó mencionar es su impresionante antigüedad, por lo menos acogiendo cálculos efectuados por estudiosos de la materia.

La cifra ascendería nada o menos que a 4.470 millones de años. Por su magnitud sería imposible imaginar cómo fueron los primeros días del planeta. En Astronomía se anota que fueron tiempos de glaciares.

La instauración de aquella fecha se produjo en 1970, con la idea de que la población mundial asuma mayor responsabilidad en el cuidado del espacio terrenal que ocupa.

En esta oportunidad, el énfasis que trata de formularse en esta página es la deforestación acelerada que se está produciendo en Sudamérica. La preocupación acerca de ello proviene del hecho de que los bosques son los que producen el oxígeno que alienta la vida humana.

Por tanto, la deforestación es una forma de atentar contra la existencia humana. Lo razonable sería que a cambiar de derribar un árbol en sus espacios se siembren por lo menos tres plantines. De una parte para sustituir al árbol muerto y los otros dos para los riesgos eventuales que puedan tener en su desarrollo, considerando incluso que a veces el propio follaje es el que produce incendios.

El problema que se confronta particularmente en Bolivia es que buena parte de la deforestación es clandestina, o sea que es una forma de estarle arrebatando oxígeno a sus propios descendientes y, obviamente, a la totalidad de la sociedad a la que pertenecen esas personas que incurren en el delito.

La angurria por disponer de riqueza, a través de la deforestación clandestina, es equivalente a utilizar las sierras que se emplean para truncar muchas vidas humanas. Desentenderse de esa repercusión es una forma innoble de pertenecer a la especie humana.

La nota que reproducimos en esta página es suficientemente expresiva en demostrar el enorme daño humano que se comete con la deforestación. Fue escrita por el experto Raúl Domínguez y publicada por la importante revista que se publica en la ciudad de Santa Cruz “Energy Press”, correspondiente a la semana del 11 al 17 de abril.

Al consignarla en la presente edición, el único propósito que nos guía es ampliar la difusión de su muy valioso contenido.

lunes, 25 de abril de 2016

Por qué vivimos en la Tierra y no en Venus

Comparada con Venus y Marte, sus vecinos más cercanos, la Tierra es un auténtico paraíso para la vida. Pero ¿por qué nuestro mundo fue tan afortunado? Un equipo de investigadores de las Universidades de California y British Columbia cree haber encontrado la razón, y arroja nueva luz sobre la improbable trayectoria evolutiva que permitió a la Tierra, pero no a sus colegas planetarios, ser un mundo adecuado para el desarrollo de la vida. El estudio se publicó hace unos meses en Nature Geoscience. (Doce eventos astronómicos que veremos en 2016)

Por supuesto, está el hecho de que ni Venus ni Marte (pero sí la Tierra), están en la zona de habitabilidad del Sol, es decir, la distancia necesaria para que no haga ni demasiado frío ni demasiado calor y pueda existir agua en estado líquido. Pero hace miles de millones de años la zona habitable no estaba donde está ahora. De hecho, los científicos están convencidos de que, por lo menos en Marte, se dieron alguna vez las circunstancias adecuadas para la vida

Sin embargo, este estudio apunta a causas muy diferentes. Y sugiere que la primera corteza terrestre, formada hace cerca de 4.000 millones de años y muy rica en elementos radiactivos como uranio y potasio fue, literalmente, "arrancada" de nuestro mundo y lanzada al espacio como consecuencia del "gran bombardeo" de asteroides y cometas que se produjo durante la infancia del Sistema Solar. El fenómeno, conocido como "erosión por impacto", ayuda, además, a explicar un descubrimiento clave, hace más de una década, sobre la composición de la actual corteza terrestre

Para los investigadores, pues, la pérdida de estos elementos radiactivos fue lo que, en última instancia, determinó la evolución de la tectónica de placas, el escudo magnético y el clima terrestres tal y como los conocemos en la actualidad

"Los acontecimientos que definen la formación temprana y la composición de la Tierra -explica Mark Jellinek, uno de los autores del estudio- gobiernan, en parte, las histórias tectónica, magnetica y climática posteriores del planeta, y todas ellas, además, debieron trabajar juntas para crear la Tierra en que vivimos. Y son estos acontecimientos los que, en potencia, diferenciaron a la Tierra de los demás planetas"

En la Tierra, el deslizamiento de las placas tectónicas causa cambios regulares en la configuración de la superficie del planeta, que se enfría de manera constante sobre el manto subyacente, mantiene un fuerte campo magnético y estimula la actividad volcánica. Los volcanes en erupción liberan gases de efecto invernadero de las profundidades terrestres, y las erupciones regulares ayudan a mantener el clima habitable que distingue a la Tierra de todos los demás mundos rocosos

En términos de tamaño, masa y densidad, Venus es el planeta que más se parece al nuestro. Pero mientras que la Tierra mantiene un clima estable y favorable para la vida a lo largo del tiempo geológico, Venus se encuentra en un estado de "catástrofe climática", con una densa atmósfera de dióxido de carbono y unas temperaturas superficiales que alcanzan los 470 grados centígrados. En su estudio, Jellinek y su colega, Matt Jackson, explican por qué los dos planetas vecinos tuvieron evoluciones tan diferentes.
Volcanes en Venus
"La Tierra podría haber terminado siendo fácilmente como Venus es en la actualidad -afirma Jellinek-. Pero una diferencia clave que pudo inclinar la balanza, sin embargo, pudo ser la distinta medida de la erosión por impacto". De hecho, con una erosión por impacto menor, Venus debió sufrir graves episodios de enfriamiento seguidos de periodos de actividad volcánica catastrófica, lo que llevó a dramáticas oscilaciones del clima a lo largo de miles de millones de años

"Llevamos hacia adelante en el tiempo esta historia de la erosión por impacto y hemos sido capaces de demostrar que los efectos de las condiciones que rigen la composición inicial de un planeta pueden tener profundas consecuencias en su evolución. Y fue un conjunto muy especial de circunstancias las que hicieron de la Tierra lo que es hoy".

miércoles, 24 de febrero de 2016

Para el 8 de marzo Júpiter será visible desde cualquier punto de la Tierra

Todo aquel apasionado del Sistema Solar y sus planetas estará de suerte el próximo mes. En concreto el 8 de marzo, ese será el día en el que Júpiter, el quinto planeta, más grande y más difícil de ver será visible desde cualquier punto de la Tierra. El motivo se denomina oposición, cuando nuestro planeta se encuentra directamente entre este astro y el Sol y se da cada 13 meses.
¿Cómo encontrarlo? Fácil porque durante el 8 de marzo Júpiter será el objeto más luminoso del cielo nocturno, después de que Venus se ponga con el Sol.
¿El mejor momento? Medianoche, ese será el momento en el que el planeta se posicione en su punto más alto del cielo y podremos mirarlo con la mínima cantidad de atmósfera.
Para aquellos que se encuentren en el hemisferio sur, el planeta se dirigirá hacia el norte poniéndose en el oeste, mientras que para los habitantes del hemisferio norte cruzará el cielo hacia el sur y se ocultará, de igual forma, en el oeste, según informa 'RT'.
Pero, si el 8 de marzo no consigues ver a Júpiter recuerda que dentro de 13 meses, abril de 2017, el fenómeno volverá a repetirse.

viernes, 19 de febrero de 2016

Un pequeño asteroide se acerca de nuevo a la Tierra

Un pequeño asteroide, bautizado "2013 TX68" y que ya pasó cerca de la Tierra hace dos años a 1,3 millones de millas (dos millones de kilómetros) del planeta, se aproxima de nuevo y a una distancia mucho más pequeña, informó ayer la Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA).

El próximo 5 de marzo la roca espacial podría acercarse a una distancia máxima de 9 millones de millas (14 millones de kilómetros), pero podría aproximarse más y separarse de la Tierra solo por 11.000 millas (17.000 kilómetros), según las estimaciones de los astrónomos de la NASA.

Los investigadores han determinado que las diferencias entre las distancias se deben a la "amplia gama de posibles trayectorias de este objeto", y a que se hizo un corto seguimiento de él después de su descubrimiento, explicó la NASA en un comunicado.

Los científicos del laboratorio JPL de la NASA en Pasadena (California) han comprobado que no existe ninguna posibilidad de que este objeto celeste suponga un peligro para la Tierra o pueda impactar con la superficie terrestre mientras vuela alrededor del globo el próximo mes. No obstante, los científicos consideran que existe una "posibilidad muy remota" de que este pequeño asteroide llegue a impactar con la Tierra el 28 de septiembre de 2017.

Sin embargo, la probabilidad de colisión es de una entre 250 millones y la posibilidad de que se produzca un choque en 2046 y 2097 es todavía menor, según los científicos.

"Las posibilidades de colisión en cualquiera de las tres fechas futuras son demasiado pequeñas como para que puedan constituir una preocupación real", concluyó Paul Chodas, director del Centro de Objetos Cercanos a la Tierra del laboratorio JPL.

sábado, 13 de febrero de 2016

Los 2.550 minerales raros de la Tierra hacen único al planeta azul

La presencia en la Tierra de 2.550 minerales raros constituye una huella dactilar única que diferencia al planeta de todos los demás que existen en el cosmos, dijeron hoy los científicos que han catalogado por primera vez todas las variedades minerales.

Según los científicos Robert Hazen y Jesse Ausubel, que hoy publicaron en la revista American Mineralogist el estudio "Sobre la naturaleza y significancia de rareza en mineralogía", que cataloga los 2.550 minerales más extraños del planeta, minerales como la fingerita, descubierto en El Salvador, o la amicita, diferencian a la Tierra del resto de planetas.

"Nuestra conclusión es que cada planeta que pueda existir con vida tiene una huella dactilar única de minerales, especialmente de minerales raros. Y es muy probable que los planetas sin vida, como Mercurio e incluso Marte, tienen condiciones minerales mucho más simples", explicó a Efe el doctor Hazen, de la Institución Carnegie.

Hazen, que es también el director ejecutivo del Deep Carbon Observatory (DCO), un programa que estudia el carbono en la Tierra, añadió que esta es la razón por la que las exploraciones hasta ahora realizadas en la Luna o incluso Marte, a través de los rover, "no están descubriendo muchas sorpresas en mineralogía".

Ausubel, director del programa de Medioambiente Humano de la Universidad Rockefeller, en Nueva York, añadió que la riqueza mineralógica del planeta Tierra está vinculada con su riqueza de vida y que un mundo más pobre ecológicamente se traduciría en la presencia de menos minerales.

"Es un concepto increíblemente fascinante que ha aparecido en la última década, la idea de que minerales y vida están absolutamente ligados. La vida en sí misma requiere minerales. No se podría haber iniciado la vida sin algunas de las propiedades químicas que los minerales proporcionaron en el inicio de la Tierra", dijo Hazen.

"Y luego, cuando la vida aparece en la Tierra, crea nuevos nichos en los que nuevos minerales se forman. Minerales forman vida, la vida forma minerales. Por eso hablamos de coevolución. No se puede separar vida y minerales. Los dos dominios están tan ligados que casi no se pueden distinguir", añadió el director de DCO.

De los 5.090 minerales (incluidos los 2.550 considerados raros) conocidos por la ciencia hasta el momento, menos de 100 componen el 99 por ciento de la corteza terrestre.

Y según Hazen y Ausubel, más de dos tercios de las variantes minerales conocidas, "incluidas la gran mayoría de las especies raras, han sido atribuidas a cambios biológicos en el medioambiente cercano a la superficie de la Tierra".

Hazen y Ausubel indicaron que los 2.550 minerales raros conocidos hasta el momento, son más únicos y preciosos que diamantes o gemas que se han convertido en el símbolo de exclusividad en nuestra sociedad.

Los científicos señalaron en su estudio que "diamantes, rubíes, esmeraldas y otras gemas preciosas se encuentran en numerosos puntos y se venden en cantidades comerciales y por ello no son raros en el sentido que utilizamos en este documento".

Hazen puso como ejemplo el mineral ichnusaite, creado de forma subterránea por la mezcla de torio, un elemento radiactivo, y molibdeno. Hasta el momento, sólo se ha encontrado una muestra de este mineral en la isla mediterránea de Cerdeña hace unos pocos años.

"Si quieres regalar a tu prometido o prometida un anillo realmente único, olvida los diamantes. Regala un ichnusaite de Cerdeña", bromeó Hazen.

Los científicos explicaron que algunos minerales son considerados raros porque aunque están compuestos por los ingredientes más comunes, "deben ´cocinarse´ en condiciones controladas de forma exquisita".

Los autores pusieron como ejemplo el mineral hatrurita, "formado por tres de los elementos más abundantes de la Tierra (calcio, silicio y oxígeno). Pero la hatrurita sólo se forma en un medioambiente muy restrictivo, de temperaturas por encima de 1.250 grados y la ausencia de otro elemento muy común, aluminio".

Otros minerales son raros porque sus componentes son inusuales, como berilio, hafnio o telurio. En otros casos, simplemente porque se encuentran en lugares difíciles de acceder, como la Antártida.
Y finalmente, otros minerales son únicos por sus características. Un ejemplo son los minerales que Hazen y Ausubel llaman "vampiros", como la edoylerita, un mineral que se desintegra cuando es expuesto a la luz.

viernes, 22 de enero de 2016

Cinco planetas en línea se pueden observar a simple vista desde la Tierra

Cinco planetas, desde Mercurio a Saturno, se podrán observar a la vez y a simple vista desde la Tierra, ya que estarán en línea durante los próximos 15 días, en un fenómeno que no se producía desde hace una década.

Desde hoy y hasta el 20 de febrero, sin necesidad de telescopio ni ningún otro utensilio, desde el hemisferio norte se podrán avistar los cinco planetas más cercanos a la Tierra, según informa la publicación especializada Space Daily.

Los astrónomos recomiendan que el avistamiento de este espectáculo celeste se intente hacer en los últimos días de enero, ya que habrá luna llena y, además, Mercurio brilla con más intensidad y sube más alto.

El momento clave es 45 minutos antes del amanecer, ya que más temprano en la noche, Mercurio se encuentra demasiado bajo y más tarde el cielo comienza a clarear y la luz del Sol deslumbra.

Otras indicaciones útiles para el aficionado a la astronomía consisten en buscar un lugar despejado, sin ningún obstáculo a la vista en dirección sureste, es decir, por donde sale el sol, y quizá también ayudarse de binoculares.

Para localizar la alineación de planetas, lo más sencillo es comenzar por Venus, ya que es el que más brilla.

Una vez señalado Venus, Mercurio se encuentra un poco más a la izquierda, aproximadamente a la distancia de nuestro puño cerrado, si estiramos el brazo a la altura de los ojos.

Para situar a los otros tres planetas, hay que regresar a Venus y dibujar un arco hacia arriba y a la derecha, donde encontraremos primero Saturno, que es más tenue y difícil de distinguir que Venus.

Por eso, no se debe confundir con la luz anaranjada de la estrella Antares, que brilla justo abajo a la derecha de Saturno.

A continuación, se encuentra Marte, que brilla un poco más que Saturno, pero menos que Venus.

Si seguimos con el trazado de ese arco, de nuevo una estrella no nos debe despistar, y saltamos Spica para llegar a Jupiter, que está más arriba en dirección suroeste.

lunes, 18 de enero de 2016

La Tierra, rodeada de basura espacial

Desde que la Unión Soviética (URSS) lanzara el Sputnik en 1957, se ha ensuciado el espacio alrededor de nuestro planeta con desechos de satélites

y naves espaciales.

Una animación en computadora, creada por Stuart Grey, profesor del College de Londres y miembro del Laboratorio de Geodesia y Navegación Espacial, cuenta la historia de cómo esos objetos se han ido acumulando hasta nuestros días, a partir de datos que indican la localización exacta de cada pedazo de chatarra.

En total, hay unas 20 mil piezas de basura espacial de más de 10 centímetros de longitud en la órbita de la Tierra (las que se ven en el vídeo), a las que hay que sumar medio millón de un centímetro y decenas de millones de fragmentos más pequeños que dan vueltas por ahí sin ningún control.

Los científicos creen que la cantidad de residuos provenientes de vehículos de lanzamiento, objetos caídos de satélites o sueltos por colisiones no de-seadas, ya ha alcanzado un valor crítico y temen que en el futuro pueda producirse una cascada de colisiones.

Es un peligro para los artefactos en órbita y especialmente para las misiones tripuladas, ya que un sencillo tornillo suelto puede viajar a una velocidad endiablada en el espacio y destrozar una nave.

Para evitarlo, la NASA y otros organismos han creado protocolos para reducir al mínimo la generación de nuevos residuos y están desarrollando varias iniciativas para construir cazadores de basura provistos de brazos, redes y arpones.

Pero aún nada está claro, puesto que si bien se deben realizar acciones de control, no se sabe cuándo se las implementará.

viernes, 8 de enero de 2016

La Tierra ya entró en una nueva época geológica

Las pruebas de que la Tierra ha entrado en una nueva era geológica debido al impacto de la actividad humana son ya "abrumadoras", según un nuevo estudio elaborado por un equipo internacional de científicos liderados por la Universidad de Leicester (Inglaterra).

La entrada en esta nueva era geológica, bautizada Antropoceno, se pudo haber producido a mediados del siglo pasado y se vio marcada por el consumo masivo de materiales como el aluminio, el hormigón, los plásticos y las consecuencias de las pruebas nucleares en todo el planeta, según la investigación publicada en la revista Science.

A ello hay que sumar el incremento de las emisiones de gases que han provocado el llamado efecto invernadero, así como una invasión sin precedentes de especies en ecosistemas distintos al suyo.

Los científicos se plantean en su estudio hasta qué punto las acciones humanas registradas son medibles en los estratos geológicos y hasta qué punto esta nueva era geológica se diferencia de la anterior, el Holoceno, que comenzó hace 11.700 años, cuando se produjo el retroceso de los glaciares tras la última glaciación.

En el Holoceno las sociedades humanas aumentaron la producción de alimentos con el desarrollo de la agricultura, construyeron asentamientos urbanos y aprovecharon los recursos hídricos, minerales y energéticos del planeta.

En cambio, el Antropoceno es una época de rápidos cambios ambientales provocados por el impacto de un aumento de la población y el consumo, sobre todo tras la llamada "gran aceleración" de mediados del Siglo XX, según los investigadores.

"Los humanos llevan tiempo afectando el medio ambiente, pero recientemente se ha producido una rápida propagación mundial de nuevos materiales como el aluminio, el concreto y los plásticos, que están dejando su huella en los sedimentos", dijo en el estudio el profesor Colin Waters, del Instituto Geológico Británico.

Ene Zalasiewicz, científico de la Universidad de Leicester que es uno de los líderes del grupo de trabajo, aseguró que la combustión de combustibles fósiles ha diseminado por el aire partículas de cenizas por todo el mundo, a lo que hay que sumar los radionucleidos dispersados por los ensayos de armas nucleares.

"Todo esto demuestra que hay una realidad subyacente en el concepto Antropoceno", aportó por su lado Jan Zalasiewicz, también de la Universidad de Leicester y director del llamado Grupo de Trabajo Antropoceno, integrado por 24 científicos.

Según el estudio, los humanos han cambiado en tal medida el sistema de la Tierra que han dejado una serie de señales en los sedimentos y en el hielo de los polos lo suficientemente distintivas como para justificar el reconocimiento del paso a una época geológica nueva.

El Grupo de Trabajo Antropoceno se plantea este año reunir más pruebas de este cambio para ver si se puede formalizar esta nueva época y establecer recomendaciones.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

LA TIERRA DESDE LA LUNA, IMPRESIONANTE IMAGEN

Fotografiar el planeta de forma completa puede sonar sencillo, pero la realidad es que es bastante complejo, porque son pocos los satélites equipados con cámaras capaces de fotografiar el planeta.

El Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) de la NASA, una nave que gira alrededor de nuestro satélite natural desde hace seis años, es el autor de la última gran instantánea de nuestro planeta. En ella, la Tierra parece elevarse sobre el horizonte lunar.

Lo interesante de esta imagen, es que fue tomada desde una perspectiva que muestra parte de la superficie lunar, con esto hace que la Tierra parezca que se está ocultando como nuestro sol en el horizonte. Una verdadera maravilla que nunca antes se había visto.

"La imagen es simplemente impresionante", reconoce Noah Petro, científico del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland (EEUU). Parte de su magia radica en que evoca a la famosa "Canica azul" (Blue Marble), la icónica foto tomada por el astronauta Harrison Schmitt durante la misión Apolo 17, hace 43 años, que también mostraba África.

En esta nueva fotografía, el centro de la Tierra queda frente a la costa de Liberia. La amplia zona oscurecida en la parte superior derecha es el desierto del Sáhara, y un poco más allá queda Arabia Saudí. Las costas del Atlántico y el Pacífico en América del Sur son visibles a la izquierda.

En la Luna, se obtiene una visión del cráter Compton, que se encuentra justo detrás del extremo oriental, en su cara oculta.

La sonda LRO fue lanzada el 18 de junio de 2009 y ha reunido un tesoro de datos con sus siete potentes instrumentos. La nave espacial está casi siempre ocupada fotografiando la superficie lunar, por lo que rara vez se plantea capturar una vista de la Tierra.

Ocasionalmente, la LRO apunta hacia el espacio para adquirir observaciones de la extremadamente delgada atmósfera lunar y realizar mediciones de calibración de sus instrumentos. Durante estos movimientos, a veces la Tierra (y otros planetas) pasa a través de su campo de visión, y se obtienen espectaculares imágenes de la cámara como esta última.