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sábado, 16 de julio de 2016

Descubren planeta, el RR245 está más allá de Neptuno

Un equipo internacional de astrónomos anunció ayer que descubrió la existencia de un planeta enano en el Sistema Solar cuya órbita tiene su punto más lejano a 19.000 millones de kilómetros del Sol.

Bautizado de forma provisional como RR245, tiene un diámetro de unos 700 kilómetros y una de las órbitas más grandes para un planeta enano, informó el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS), que participó en el hallazgo.

Se encuentra tan lejos, explicó a Efe el investigador Jean-Marc Petit, que a la luz solar le cuesta 18,5 horas llegar a él.

El RR245 fue descubierto en el cinturón de Kuiper usando el telescopio de Canadá-Francia-Hawái en Maunakea (CFHT) y su tamaño y luminosidad permiten que pueda ser analizado en detalle y contribuya a reconstituir la historia del Sistema Solar.

Un experto del Consejo Nacional de Investigaciones de Canadá (CNRC), que también participó en el estudio, lo detectó por primera vez el pasado febrero, a partir de imágenes tomadas en septiembre de 2015.

El planeta completa su órbita en 700 años y sólo ha sido observado durante uno de esos años, por lo que los científicos advierten de que todavía no se sabe de dónde viene o cómo va a evolucionar su órbita en el futuro.

El equipo precisa que la gran mayoría de planetas enanos como el RR245 fueron destruidos o expulsados del Sistema Solar durante el caos provocado cuando los planetas gigantes se desplazaron hasta situarse en sus posiciones actuales.

Este último es "uno de los escasos planetas enanos que ha sobrevivido hasta nuestros días, junto con Plutón y Eris, los mayores planetas enanos conocidos", precisa el CNRS, contento de haberlo detectado "en una órbita tan improbable" y de las posibilidades de estudio que abre.

Características

Los astrónomos todavía están trabajando en los detalles de la órbita altamente elíptica del RR245, pero el objeto parece estar tan cerca del Sol como 34 unidades astronómicas (UA), y más lejos de 120 UA. Una UA es la distancia media Tierra-Sol, unos 93 millones de millas o 150 millones de km.

Otros planetas enanos confirmados en la región del cinturón de Kuiper incluyen Plutón, Eris, Haumea y Makemake.

Varios otros objetos en este reino lejano, incluyendo Sedna, Quaoar y 2007 OR10, probablemente cumplen los criterios de planetas enanos.

martes, 11 de noviembre de 2014

Descubren agua en la atmósfera de un exoplaneta del tamaño de Neptuno

Científicos estadounidenses han detectado por primera vez vapor de agua en la atmósfera de un exoplaneta del tamaño de Neptuno, un hallazgo publicado este miércoles en la revista Nature que permite avanzar hacia la identificación de mundos más allá de nuestro Sistema Solar con condiciones similares a las de la Tierra.

Hasta la fecha, solo se había logrado analizar la composición atmosférica de grandes exoplanetas gaseosos, similares a Júpiter, mientras que ahora se ha medido la presencia de agua en un cuerpo con un radio unas cuatro veces mayor que el de la Tierra.

El investigador de la Universidad de Maryland Jonathan Fraine y sus colegas han utilizado una técnica llamada espectrometría de transmisión para obtener la composición atmosférica del planeta HAT-P-11b, a una distancia de unos 122 años luz.

El planeta extrasolar, en la constelación del Cisne, orbita alrededor de la estrella HAT-P-11. Se trata del planeta más pequeño y frío en el que se han detectado hasta ahora signos de presencia de agua, uno de los elementos esenciales para que se pueda desarrollar la vida.

A partir de imágenes obtenidas por los telescopios Hubble y Spitzer, los científicos han encontrado por primera vez un planeta de tamaño medio en el que una gruesa capa de nubes no impide medir la composición de su atmósfera.

En la mayoría de ocasiones, densas nu-bes compuestas por todo tipo de elementos impiden analizar las capas más pro-fundas de la atmósfera de esa clase de cuerpos.

Ese mismo obstáculo resultó un proble-ma hace décadas para estudiar planetas del sistema solar como Júpiter, cubierto de nubes estratificadas de amoníaco, y Venus donde se extienden gruesas nubes de ácido sulfúrico.

Dada la imposibilidad de enviar sondas espaciales para estudiar lejanos exopla-netas, los científicos tratan de establecer su composición atmosférica a partir de la información del espectro electromagnético que llega a la Tierra.

Hasta ahora, los científicos habían trata-do sin éxito de analizar la atmósfera de otros cuatro planetas extrasolares de un tamaño similar o menor a Neptuno.

En el caso de HAT-P-11b, en cambio, han podido apreciar claras marcas en el espectro que delatan la presencia de mo-léculas de vapor de agua, así como de hidrógeno y trazas de átomos pesados.

El hallazgo arrojará claves para com-prender la formación y la evolución de esa clase de exoplanetas, según apunta el es-tudio de Nature.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Detectan por primera vez moléculas de agua en un exoplaneta similar a Neptuno

Un equipo de astrónomos internacional, compuesto por profesionales de la Universidad Católica, presentó durante este miércoles un importante descubrimiento científico, el hallazgo por primera vez de moléculas de agua en un pequeño exoplaneta del tamaño de Neptuno.
Utilizando los datos de los telescopios espaciales de la NASA —Hubble, Spitzer y Kepler— los investigadores detectaron un pequeño planeta, según revela el estudio en la revista Nature, exo-Neptuno HAT-P-11b ubicado a 120 años luz de distancia en la constelación de Cygnus y que tiene una atmósfera clara, lo que permitió que los tres equipos espaciales encontraran las tan preciadas moléculas.
"Esto es muy importante porque abre el camino a la posibilidad de encontrar moléculas de agua en planetas tipo Tierra", explica Andrés Jordán, académico del IA, investigador del Instituto Milenio de Astrofísica MAS, y parte del equipo. "Y dado que en nuestro planeta agua es sinónimo de vida, esto podría ser un paso hacia la eventual búsqueda de esta en otros sistemas solares", agrega.
No obstante, en el caso del HAT-P-11b no se encontraría vida ya que orbita demasiado cerca de su estrella —su año solo dura cinco días— por lo que es muy caliente. Aún así, el descubrimiento es importante ya que da más pistas de la composición de este tipo de mundos y de su historia.
"Creemos que los exo-Neptunos pueden tener varias composiciones, lo que sería consecuencia de sus respectivas historias de formación", dice Heather Knutson del Instituto de Tecnología de California y parte del estudio. "Ahora, con estos datos, podemos comenzar a establecer de a poco el origen de estos mundos distantes".
Esta serie de descubrimientos de cientos de planetas que orbitan a otras estrellas se ha llevado a cabo desde la década de los noventa, no obstante, todavía se sabe poco de ellos. Y no sólo porque no existen las tecnologías necesarias para realizar estos descubrimientos, sino que también por las atmósferas oscuras que poseen y que hacen difícil desentrañar sus detalles.
Así, es muy común que exoplanetas más grandes, o del tamaño de Júpiter, tengan nubes, lo que hace imposible detectar cualquier tipo de moléculas en su atmósfera. "Como si fuera esmog, ello no nos permite ver nada", explica Jordán.
"Cuando los astrónomos vamos a observar a los telescopios, se dice ´cielos despejados´ para desear buena suerte", cuenta el líder del estudio Jonathan Fraine, de la Universidad de Maryland y quien además está realizando un doble posdoctorado con el Instituto de Astrofísica de la UC (IA). "En este caso, encontramos cielos despejados en un planeta distante. Tuvimos suerte porque eso significa que las nubes no nos impidieron detectar las moléculas de agua", comenta para finalizar.

miércoles, 13 de julio de 2011

Neptuno completa su primera órbita desde que fue descubierto hace 165 años

Neptuno, el planeta gaseoso por excelencia y el más distante del sistema solar, completará hoy la primera órbita de su historia desde que fue descubierto hace 165 años.

Para celebrarlo, la NASA ha publicado unas fotografías captadas con el telescopio espacial Hubble en las que se puede apreciar los tonos azulados de este planeta que fue descubierto casi por casualidad.

En realidad, fueron las investigaciones sobre Urano en el siglo XVIII, el séptimo planeta del sistema solar y el que se creía hasta entonces el último, las que llevaron a pensar que podría haber otro planeta todavía más lejano, recordó la NASA.

El astrónomo británico William Herschel y su hermana Caroline descubrieron Urano en 1781, ampliando las fronteras del sistema solar, pero poco después se dieron cuenta de que su órbita no se comportaba tal como predecían las leyes de Kepler y de Newton.

En 1821, el astrónomo francés Alexis Bouvard, estudiando Urano, consideró que tal vez otro planeta podría estar ejerciendo algún tipo de atracción y alterando su movimiento, pero no fue hasta veinte años después cuando se hicieron los primeros cálculos.

El francés Urbain Le Verrier y el británico John Couch Adamsd, ambos matemáticos y astrónomos, predijeron independientemente el lugar donde supuestamente se encontraría ese "misterioso" planeta calculando cómo la gravedad de un hipotético objeto podría afectar el campo de Urano.

Le Verrier, que era el director del Observatorio de París, envió una nota al astrónomo alemán Johann Gottfried Galle, en la que describía la localización posible del objeto.

Después de dos días de observación, el 23 de septiembre de 1846, finalmente Galle identificó a Neptuno como un planeta, a menos de un grado de la posición calculada por Adams y Le Verrier.

La NASA aseguró que el descubrimiento fue considerado uno de los mayores hallazgos astronómicos desde la teoría de la gravedad de Newton y contribuyó a entender mejor el Universo.

No obstante, Galle no fue el primero en ver Neptuno: ya en diciembre de 1612 el astrónomo Galileo Galilei tuvo el privilegio de dar con él mientras observaba Júpiter y sus lunas, sin embargo, según revelan sus notas, en las que apuntó exactamente la posición de Neptuno, lo confundió con una estrella.

El descubrimiento de Neptuno dobló el tamaño del sistema solar conocido, ya que el planeta se encuentra a 4.500 millones de kilómetros del sol, treinta veces más lejos que La Tierra.

Su bautismo fue también objeto de disputa entre los científicos que querían dar sus propios nombres al nuevo planeta. La comunidad científica optó por Neptuno, dios romano del mar, un nombre mitológico en consonancia con el resto de planetas.