jueves, 30 de junio de 2016

La sonda Rosetta completará su misión el próximo 30 de septiembre



La sonda Rosetta completará su misión el próximo 30 de septiembre con un descenso controlado sobre la superficie de su cometa, el 67P, anunció este jueves la Agencia Espacial Europea (ESA).

Este final, según el comunicado de la ESA, se debe a que a medida que se acerca a la órbita de Júpiter, la energía solar que alimenta la sonda y sus instrumentos es cada vez menor, al igual que el ancho de banda utilizado para la transmisión de datos científicos.

La ESA recalcó que si a eso se le suma el envejecimiento de la nave y de la carga útil, "que han soportado un entorno muy adverso durante más de 12 años", dos de ellos cerca de un cometa con gran cantidad de polvo, resulta "lógico" que esté llegando a su final.

La agencia recordó que en 2011 entró en un periodo de hibernación de 31 meses durante el tramo más distante de su trayecto, pero destacó que esta vez carece de energía como para garantizar que sus calentadores sean capaces de lograr una temperatura suficiente para su supervivencia.

En vez de arriesgarse a una hibernación mucho más prolongada, de la que sería poco probable que saliese, el equipo científico decidió que ha llegado el momento de que siga al módulo Philae en su camino hacia el cometa.

La comunicación terminará al posarse sobre su superficie, pero en las últimas horas del descenso, según la ESA, le permitirán "realizar numerosas mediciones únicas, incluyendo imágenes de altísima resolución que incrementarán el retorno científico de la misión con datos de gran valor".

El cambio de su trayectoria comenzará en agosto, y los científicos, que aún no han decidido la zona en la que impactará, reconocen que esta fase final es compleja y arriesgada.

El responsable de la misión, Patrick Martin, admite que puede haber imprevistos.

"Aunque estamos haciendo todo lo posible por garantizar la seguridad de Rosetta hasta ese momento, estos casi dos años de experiencia con el cometa nos han demostrado que las cosas no tienen por qué salir según lo planeado", indicó en el comunicado.

La misión Rosetta, la primera diseñada para orbitar y aterrizar sobre un cometa, se inició hace más de una década para estudiar por primera vez sobre el terreno esos astros considerados como cápsulas del tiempo de los orígenes del sistema solar. (30-06-16)

Investigación y tecnología, únicas armas contra el peligro real de asteroides



El peligro de impacto de un asteroide en la Tierra es real y, aunque no hay que ser alarmistas, una sociedad que depende críticamente de las comunicaciones o de la tecnología debe estar preparada para intentar poner remedio a este tipo de eventos, que han ocurrido en el pasado y que seguirán ocurriendo.

Así lo señaló a Efe Adriano Campo Bagatin, de la Universidad de Alicante (este de España), quien participa en el proyecto AIDA (The Asteroid Impact & Deflection Assessment) de la Agencia Espacial Europea (ESA) y de la NASA, cuyo principal objetivo es el de evaluar la posibilidad tecnológica de que una nave impacte en un asteroide para, entre otras cosas, desviar su trayectoria y evitar el impacto.

Hoy se celebra en todo el mundo el Día del Asteroide con decenas de actos, una celebración con la que se recuerda que el 30 de junio de 1908 cayó sobre Tunguska (Siberia) un meteorito que, entre otras cosas, arrasó 60 millones de árboles en 2.200 kilómetros cuadrados.

Es la segunda vez que se hace y detrás de esta iniciativa hay científicos, astronautas, físicos, artistas o músicos -como el guitarrista de Queen y astrofísico, Brian May-, que el pasado año firmaron una declaración -aún se puede rubricar- en la que además de pedir la celebración de este día, solicitaban usar la tecnología disponible para detectar y rastrear asteroides cercanos a la Tierra y más inversión para ello.

Esta es una de las misiones del proyecto AIDA, que estará compuesto por la sonda espacial AIM (Asteroid Impact Mission) de la ESA y el proyectil DART (Double Asteroid Redirection Test) de NASA.

AIM se lanzará en principio en 2020 y su objetivo es llegar hasta Didymos, un sistema binario de asteroides, uno de 800 metros de diámetro y otro de 150 metros (éste orbita al primero a una distancia de 1,2 kilómetros), explica Campo Bagatin, también del Instituto Universitario de Física Aplicada a las Ciencias y a la Tecnología.

La nave alcanzará este sistema en 2022 y cuando lo haga "lo estudiará en profundidad", para lo que prevé desplegar una pequeña sonda que aterrizará sobre el asteroide más pequeño.

Por su parte, la misión de DART (la nave pesa 400 kilogramos) impactará sobre el asteroide más pequeño, choque que hará a seis kilómetros por segundo con el objetivo de desviar su órbita.

La misión AIDA servirá pues, según Campo Bagatin, para comprobar que disponemos de la tecnología adecuada para desviar asteroides, pero no solo: también ayudará a entender mejor estos objetos que nos dan pistas sobre el origen del universo y probar otro tipo de tecnología, como el sistema de comunicación óptimo láser de AIM.

En diciembre se celebrará el Consejo Ministerial de la ESA, una reunión "crítica" en la que la Agencia deberá decidir si sigue apoyando AIDA y cómo financia el proyecto, relata Campo Bagatin.

Los asteroides podrían ser "insignificantes" en términos cósmicos, pero "pueden presentar una amenaza para la humanidad si se lo permitimos", señala la ESA en una nota de prensa, que añade: también nos pueden enseñar mucho sobre la formación del sistema solar y pueden proporcionar valiosos recursos en el futuro. (30-06-16)


Juno se acerca a Júpiter



La nave Juno de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA), un aparato que funciona con energía solar y tiene el tamaño de una cancha de baloncesto, está ya muy cerca de cumplir su objetivo: sobrevolar Júpiter, adonde llegará el 4 de julio de este año.

La sonda espacial estadounidense se encuentra en camino al planeta más grande y, según científicos, uno de los más peligrosos y complejos del Sistema Solar.

El objetivo de la misión Juno es entrar en la órbita de Júpiter para estudiar su composición y comportamiento de polo a polo.

Juno fue lanzada el 5 de agosto de 2011. El 4 de julio de 2016, la sonda pasará a 4.667 km por encima de las nubes del mayor planeta del Sistema Solar y se convertirá en el primer artefacto humano que lo visita con tanta cercanía.

Una vez en las puertas, Juno disparará su motor principal durante 35 minutos, colocándose en una órbita polar alrededor del gigante gaseoso.

Durante los sobrevuelos, Juno, bautizada así por la celosa esposa del travieso Júpiter en la mitología romana, intentará echar un ojo más allá de la oscura cubierta de nubes de Júpiter y estudiar sus auroras para aprender más acerca de los orígenes, estructura, atmósfera y magnetósfera del planeta.

Será un encuentro planetario atrevido: el gigante Júpiter se encuentra en el más duro entorno de radiación conocido, y Juno ha sido especialmente diseñada para navegar con seguridad en ese nuevo territorio, asegura la NASA.

37 encuentros cercanos

Una serie de 37 encuentros cercanos previstos durante la misión, que van a eclipsar el récord anterior logrado en 1974 por la nave espacial Pioneer 11 de la NASA, que pasó a 43.000 kilómetros de Júpiter. Pero acercarse tanto al planeta tiene un precio, y la órbita de Juno la llevará a ser tragada por el tumultuoso remolino de nubes naranjas, blancas, rojas y marrones que cubren al gigante gaseoso.

Durante los sobrevuelos, Juno investigará más allá de la cubierta de nubes oscuras para estudiar sus auroras y aprender más acerca de los orígenes, estructura, atmósfera y magnetosfera del planeta.

¿Qué se sabe de Júpiter?

Gracias a exploraciones anteriores, principalmente la de la misión Galileo, que lo estudió por 14 años, los expertos conocen que este planeta, a diferencia de la Tierra, está compuesto principalmente de gas (hidrógeno y helio), que da vueltas sobre sí mismo cada 10 horas, lo que genera un campo magnético de electrones.

“Nos vamos a meter en el planeta con los niveles de radiación más terroríficos del Sistema Solar”, señaló a diferentes medios la investigadora Heidi Beck, integrante del equipo a cargo de la misión.

La importancia de esta misión es que, de ser exitosa, permitiría responder a varias preguntas respecto a la formación tanto de la Tierra como del Propio Sistema Solar. En efecto, así lo señala Scott Brown, quien lidera la investigación: “Júpiter es clave, fue el primer planeta que se formó en el Sistema Solar, es el primer paso hacia nosotros”.

¿Núcleo sólido?

La principal interrogante en torno a este gigante y lejano planeta es si posee núcleo sólido, cuáles son sus niveles de oxígeno y agua, entre otras cosas.

Juno va a mejorar nuestra comprensión de los orígenes del Sistema Solar, al revelar el origen y evolución de Júpiter.

Buscará profundamente en la atmósfera de Júpiter para medir su composición, temperatura, movimiento de las nubes y otras propiedades. Además medirá con gran precisión los campos magnéticos y de gravedad de Júpiter, dejando al descubierto la estructura profunda del planeta.

Avances

El nombre de Juno proviene de la mitología griega y romana. El mítico dios Júpiter dibujó un velo de nubes alrededor de sí mismo para ocultar sus aventuras amorosas, y su esposa —la diosa Juno— era capaz de mirar a través de las nubes y revelar la verdadera naturaleza de Júpiter.

Eso es lo que hará la nave del mismo nombre cuando llegue al misterioso planeta. Cuando Juno, equipada con ocho instrumentos científicos, llegue a su destino, nos dirá, entre otras cosas, si Júpiter tiene o no un núcleo rocoso, cuáles son su tamaño y composición, y de dónde salen los muchos elementos volátiles (entre ellos vapor de agua) que hay en su atmósfera.

Dentro de los avances con que cuenta esta misión está el hecho de que la sonda se alimenta de energía solar, por lo que tiene autonomía para llegar hasta el destino previsto, haciendo innecesario el uso de energía nuclear, como en casos anteriores.

Tras 20 meses del encuentro planetario, en 2018, año en que se tiene previsto el fin de la misión, Juno se incendiará en la atmosfera de Júpiter para así evitar su impacto con uno de los satélites del planeta, denominado Europa, el cual contiene agua.



IMÁGENES

La captura de imágenes nítidas a través de la atmósfera cambiante de la Tierra es uno de los mayores desafíos que enfrentan los telescopios terrestres.

Los astrónomos utilizaron el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (ESO) para captar nuevas y espectaculares imágenes en infrarrojo de Júpiter.

Las fotografías forman parte de una campaña para preparar mapas en alta resolución del planeta gigante.

En mil años, el hombre deberá dejar la Tierra para sobrevivir

El físico Stephen Hawking afirmó que se debe continuar viajando al espacio, ya que de ello depende el futuro de la humanidad, que no podrá sobrevivir otros mil años sin escapar "más allá de nuestro frágil planeta".

Hawking participó en la tercera jornada del Festival Starmus que reúne en Tenerife y La Palma (España) a científicos -entre ellos once premios Nobel- y músicos, en una edición bajo el lema "Más allá del horizonte, un tributo a Stephen Hawking".

El científico británico subrayó que hay muchos experimentos ambiciosos programados para el futuro, como cartografiar la posición de miles de millones de galaxias, además de utilizar los superordenadores para comprender mejor "nuestra posición" en el Universo.

Quizá algún día se puedan utilizar las ondas gravitatorias para mirar hacia atrás, hacia el origen mismo del Big Bang, aseguró el físico teórico, que se mostró convencido de que la humanidad debe "continuar viajando al espacio por su futuro".

La científica Carolyn Porco, que lidera el equipo de ciencia de imagen de la misión Cassini a la órbita de Saturno, aseguró que Encélado, una de las lunas de ese planeta, es el mejor lugar del sistema solar para buscar vida.

La investigadora cree que la pequeña luna Encélado tiene un océano accesible y que lo que hay que hacer es obtener muestras para analizarla. Ha reconocido que no será fácil, pero precisó: "No hay otro sitio que hayamos descubierto hasta ahora en el que tengamos certeza de que haya agua, energía química disponible y material orgánico".

El Premio Nobel de Física Robert Wilson afirmó que la comunidad científica desconoce el 96 por ciento del Universo, pero los investigadores comienzan a tener teorías "que encajan" para explicar su actividad, lo que es posible gracias a la radiación cósmica de fondo de microondas. Wilson fue galardonado con el Premio Nobel de Física en 1978 junto a Arno Allan Penzias por el descubrimiento accidental de la radiación cósmica de fondo de microondas. El investigador del Centro Harvard Smithsonian de Astrofísica rememoró cómo las primeras mediciones para encontrar la radiación procedente del "Big Bang" fueron "muy decepcionantes", entre otros motivos, por la interferencia de "ruidos". Esta búsqueda comenzó en la década de los cincuenta cuando la NASA planeó lanzar el primer satélite de comunicaciones, lo que culminó en un "globo inmenso" que comenzó a operar en 1960.

Entonces se empezó a buscar la radiación en la Vía Láctea "con el mejor sistema de mediciones que pudimos conseguir, con helio líquido" y calibrando las fuentes, incluida Casiopea "que siempre estaba ahí con un ruido sin que nada lo explicase".

En el festival, Hawking hizo un emotivo balance de su vida en una charla titulada "Mi breve historia" basado en su libro "Una breve historia del tiempo”.

miércoles, 29 de junio de 2016

Un túnel de 44 kilómetros para entender el universo

Un túnel de 44.000 metros de largo en línea recta para desentrañar cuál es la naturaleza de la materia oscura. Ese es el objetivo del Colisionador Lineal Compacto (CLIC) que, de salir adelante el proyecto, se convertirá en el heredero del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) a partir de 2035. Una visión a largo plazo que se queda en un suspiro si se trata de desentrañar los misterios de la materia que nos compone –a nosotros y al resto del universo–

El famoso LHC, ubicado cerca de Ginebra (Suiza), lleva desde 2008 colisionando partículas subatómicas bajo la mirada de los principales investigadores del mundo. Pero algunos de ellos, como el físico Steinar Stapnes y la especialista en diseño y construcción de detectores de partículas Lucie Linssen, ya están pensando en el futuro. Ambos científicos del CERN, el mayor laboratorio de investigación en física de partículas del mundo, consideran que el anillo subterráneo de 27 kilómetros no es la forma más eficiente para un colisionador

«Las partículas pierden energía recorriendo las curvas en los aceleradores circulares», explican Stapnes y Linssen. Este problema no existe en los aceleradores lineales: «Las energías de colisión muy altas en pares electrón-positrón solo pueden alcanzarse con estos últimos», han analizado en la conferencia celebrada por la Fundación BBVA ayer en Madrid

El noruego Steinar Stapnes, que lidera en el CERN las actividades de I+D para CLIC, explica a ABC las dificultades técnicas y económicas del proyecto. «Imagina que lanzas algo tan pequeño como una molécula de agua desde dos puntos a decenas de kilómetros, y que son pequeñísimos haces de luces, y que los tienes que hacer colisionar», resume para hacer comprensible su funcionamiento. Tan difícil como lograr el impacto –y explicarlo en lenguaje simple– es hacerlo viable económicamente:«Es una operación de alto riesgo. Es muy caro. Es inconcebible hacer esto con el dinero que se invierte ahora»

Mientras el dinero llega, los físicos se devanan la cabeza en pensar cómo acelerar partículas subatómicas hasta casi la velocidad de la luz para comprender los secretos que esconde la antimateria. En el camino que les llevará del LHC al CLIC (si el proyecto sale adelante) solo hacen una reflexión: “Lo más interesante es lo que no podemos prever”.

El Curiosity vuelve a encontrar pistas de un pasado de Marte muy similar a la Tierra

Los productos químicos encontrados en las rocas de Marte por el rover Curiosity de la NASA sugieren, una vez más, que el planeta rojo tuvo más oxígeno en su atmósfera de lo que contiene ahora, informó abc.es que cita como fuente a EP

Concretamente, los investigadores encontraron altos niveles de óxidos de manganeso mediante el uso de un instrumento láser del vehículo. Este toque de más oxígeno en la atmósfera del Marte primitivo se suma a otros hallazgos del Curiosity que revelan que el planeta vecino tuvo características similares a la Tierra en su pasado

Esta investigación también añade un contexto importante para otras pistas sobre el oxígeno atmosférico en el pasado de Marte. El rover ha colocado los óxidos de manganeso analizados en una línea de tiempo de las condiciones ambientales del planeta. A partir de ese contexto, el mayor nivel de oxígeno puede estar ligado a un momento en que el agua subterránea estaba presente en el área de estudio del cráter Gale donde se encuentra el rover

“La única manera que se conoce en la Tierra acerca de cómo se forman estos materiales manganeso implica oxígeno atmosférico o microbios. Ahora estamos viendo los óxidos de manganeso en Marte, y nos preguntamos cómo diablos se podrían haber formado”, ha indicado una de las autoras del trabajo, Nina Lanza

Los microbios parecen inverosímiles en este punto, pero la otra alternativa -que la atmósfera de Marte contuviera más oxígeno en el pasado que ahora- sí parece posible. «Estos materiales con altos niveles de manganeso no pueden formarse sin una gran cantidad de agua líquida y condiciones fuertemente oxidantes. Aquí en la Tierra, que tenía un montón de agua, no hubo depósitos de óxidos de manganeso hasta después de que los niveles de oxígeno en nuestra atmósfera aumentaron», ha explicado la investigadora.
¿Cómo llegó el oxígeno?
El trabajo, que ha sido publicado en ´Geophysical Research Letters´, señala que, en el registro geológico de la Tierra, la aparición de altas concentraciones de minerales de óxido de manganeso es un marcador de un cambio importante en la composición de la atmósfera. La presencia de los mismos tipos de materiales en Marte sugiere que los niveles de oxígeno también aumentaron allí antes de disminuir hasta sus valores actuales

«Una posible manera en la que el oxígeno podría haberse metido en la atmósfera de Marte es con la descomposición de agua cuando Marte estaba perdiendo su campo magnético. Se cree que en este momento de la historia de Marte, el agua era mucho más abundante», ha declarado Lanza

Aún así, asegura que es difícil confirmar si este escenario realmente ocurrió. A su juicio, es importante tener en cuenta que esta idea representa un cambio en la comprensión de cómo las atmósferas planetarias podrían llegar a ser oxigenadas.

lunes, 27 de junio de 2016

Cuando la Tierra tuvo más de dos polos

Un grupo de investigadores de la Institución Carnegie para la Ciencia, dirigido por Peter Driscoll, acaba de descubrir algo realmente sorprendente: Hace cientos de millones de años, el campo magnético terrestre era completamente distinto al actual. ¿La razón? Nuestro planeta tenía entonces más de dos polos magnéticos, algo que ha causado gran sorpresa entre los científicos. El hallazgo se acaba de publicar en Geophysical Research Letters

Sabemos que la Tierra genera un fuerte campo magnético que se extiende desde su núcleo interno hasta el espacio, y que proteje nuestro mundo y nuestra atmósfera con un escudo capaz de desviar las partículas energéticas que nos bombardean continuamente desde el Sol y el espacio exterior. Sin esa protección, nuestro planeta no podría defenderse del "ataque" incesante de la radiación cósmica y la misma vida, con toda probabilidad, no habría podido llegar a existir

Sabemos que el campo magnético se genera gracias al movimiento del núcleo externo, formado por hierro líquido, que da lugar a un proceso llamado de geodinamo. El movimiento del núcleo externo se debe a la pérdida de calor del núcleo, y también a la solidificación del núcleo interno del planeta

Sin embargo, el núcleo interno de la Tierra no siempre fue sólido como lo es hoy en día. Por eso, los investigadores se preguntan desde hace décadas por el efecto que su solidificación pudo tener sobre el campo magnético. Averiguar cuándo se produjo esa solidificación del núcleo interno y describir cómo ocurrió ese proceso es un problema científico particularmente difícil para los investigadores que tratan de comprender la evolución geológica de nuestro planeta. Y ese es precisamente el problema que Driscoll ha tratado de resolver

Los científicos pueden reconstruir el registro magnético de la Tierra a través del análisis de rocas antiguas que aún conservan una "firma" que indica la polaridad magnética de la era en que esas rocas se formaron. Y esas firmas sugieren que nuestro campo magnético lleva activo (y con dos polos, como ahora) durante la mayor parte de la historia terrestre. Por desgracia, el registro geológico no ofrece muchas evidencias de grandes cambios en la intensidad del campo magnético durante los últimos 4.000 millones de años

Pero existe una extraordinaria excepción, y tuvo lugar en la Era Neoproterozoica, entre hace 500 y mil millones de años. En este periodo, en efecto, se produjeron importantes alteraciones en la intensidad y extrañas anomalías en la dirección y orientación del campo magnético terrestre, sin que la Ciencia haya podido encontrar una explicación. ¿Podría esta excepción ser consecuencia de un evento de grandes proporciones,como por ejemplo la solidificación del núcleo interno?
Para resolver esta cuestión, Driscoll elaboró un modelo con la historia térmica de nuestro planeta en los últimos 4.500 millones de años. Y ese modelo indica que el núcleo interno habría empezado a solidificarse, precisamente, hace alrededor de unos 650 millones de años. Utilizando después otra serie de simulaciones de dinamos en 3D, que reproducían la generación de campos magnéticos a causa del movimiento de fluidos turbulentos, el científico se centró, con más detenimiento, en la búsqueda de los cambios en el campo magnético que debieron producirse durante ese periodo concreto

"Lo que encontré fue una sorprendente cantidad de variablidad -explica Driscoll-. Los nuevos modelos no apoyan la idea de un campo estable de dos polos durante todo el tiempo, muy al contrario de lo que pensábamos hasta ahora".
Varios polos magnéticos
Los resultados de Driscoll muestran con claridad que hace cerca de mil millones de años, la Tierra podría haber pasado por una transición, desde un campo magnético fuerte y parecido al actual, con dos polos opuestos en el Norte y en el Sur del planeta, a un campo magnético "débil", que fluctuaba tanto en términos de intensidad como de dirección y que era originado no por dos, sino por varios polos magnéticos diferentes. Después, y poco después del momento en que se produjo la solidificación del núcleo interno (hace 650 millones de años), las simulaciones muestran que el campo magnético volvió a cambiar, de débil a fuerte, y de nuevo con dos polos

"Estos hallazgos -afirma Driscoll- ofrecen una explicación para las extrañas fluctuaciones en la dirección del campo magnético observadas en registros geológicos de hace entre 600 y 700 millones de años. Y estos bruscos cambios en el campo tienen grandes implicaciones"

En efecto, los resultados tienen importantes implicaciones para la historia térmica y magnética de la Tierra, sobre todo cuando se trata de establecer cómo se utilizan las mediciones magnéticas para reconstruir los movimientos continentales y los climas del pasado. Es decir, que si Driscoll tiene razón estaremos obligados a reescribir una buena parte de lo que sabemos, o creíamos saber, sobre el pasado geológico de nuestro mundo

Ahora, los modelos y simulaciones de Driscoll tendrán que ser comparados con los futuros datos obtenidos de rocas magnéticas de alta calidad. Solo así se podrá comprobar definitivamente la viabilidad de la nueva hipótesis.