martes, 19 de septiembre de 2017

¿Por qué las arañas de Marte no están donde deberían?

En la superficie de nuestro rojo vecino nos hemos topado con miles de cosas curiosas. Algunas todavía siguen sorprendiendo por su forma o su naturaleza. Una de esas cosas son las arañas de Marte. No hablamos de arácnidos de verdad, sino de unas impresionantes formaciones de las cuales no conocemos análogos en la Tierra.

“Las arañas marcianas son un tipo de forma del terreno que observamos en la superficie de Marte muy peculiar”, explica a Hipertextual Nahúm Méndez Chazarra, geólogo colaborador en el proyecto HiTranslate de la NASA, que gira en torno a la Mars Reconnaissance Orbiter y su investigación en Marte.

Los científicos se quedaron sorprendidos por su extraña forma y su regular aparición. “Fueron descubiertas a finales de los 90 gracias a las imágenes de la Mars Global Surveyor, luego complementadas por misiones como la Mars Reconnaissance Orbiter, la Mars Odyssey o la Mars Express”, dice Méndez. Estas arañas se esperan en el polo Marciano, un lugar con grandes cambios de temperatura (hablando de Marte, claro) y presencia de dióxido de carbono. Sin embargo, hasta 20 nuevas regiones fueron descubiertas conteniendo este fenómeno. Nadie sabe muy bien por qué, pero las arañas de Marte no están únicamente donde esperábamos encontrarlas.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Astronautas se escondieron de fuerte erupción solar en refugio orbital



Los astronautas que habitan en la Estación Espacial Internacional (EEI) se vieron obligados a esconderse del peligroso impacto de una potente erupción solar en un refugio dentro de la plataforma orbital.

"Ayer, a las 8 de la tarde, tuvo lugar una brusca variación de protones de una alta carga energética. A los astronautas se les dio la orden de alerta y se trasladaron al refugio en la EEI", aseguró hoy el director del Instituto ruso de Física Nuclear Skobeltsyn (SINP, en inglés), Mijaíl Panasiuk, en rueda de prensa.

El científico ruso advirtió que la medida de precaución no es baladí, ya que "una potente cascada de protones puede penetrar en la estructura de la Estación".

Por suerte, aunque la llamarada solar ocurrió cuando la plataforma se encontraba expuesta a la estrella, la emisión de protones fue breve, por lo que no causó daños.

"Los cambios en el campo magnético repercuten en lo que ocurre dentro de nosotros, pero otra cosa es cómo se ve afectada cada persona en concreto. A algunos les duele la cabeza y a otros no", explicó.

Al mismo tiempo, opinó que si la anómala actividad solar se prolonga durante más días sería bueno aplazar el lanzamiento de la nave tripulada Soyuz, previsto para el 13 de septiembre.

"Es una cuestión de responsabilidad. Alguien debe tomar una decisión. Yo me abstendría si la variación que empezó ayer continúa otros dos o tres días. Hay que seguir la dinámica", apuntó.

Con todo, el Centro de Control de Vuelos informó hoy de que dicho fenómeno solar no ha provocado cambios en los preparativos para dicho vuelo con destino a la EEI.

En cuanto a la posible relación entre el huracán Irma y la tormenta solar, Panasiuk admitió que algunos científicos defienden esa teoría, pero él negó el vínculo directo entre ambos fenómenos.

Al respecto, científicos kazajos pronosticaron que la erupción solar podría provocar una tormenta magnética el 12 y 13 de septiembre.

Advirtieron que en caso de erupciones solares como las de la pasada semana pueden producirse averías en naves y satélites, además de que los astronautas y pasajeros pueden verse sometidos a mayores dosis de las habituales de radiaciones solares.

La NASA detectó y grabó el 6 de septiembre la mayor llamarada solar desde 2008, fulguración que se mantuvo activa durante 48 horas, y la siguiente erupción se produjo el domingo. (11/09/2017)

martes, 29 de agosto de 2017

Detectan el campo magnético de una galaxia a 5.000 millones de años luz



Un equipo de astrónomos observó el campo magnético de una galaxia situada a 5.000 millones de años luz de la Tierra, lo que ayudará a entender cómo se forma y evoluciona el magnetismo en el Universo, según un estudio que publica hoy Nature Astronomy.

Esta es la galaxia más lejana en la que se ha podido observar un campo magnético y es "similar en fuerza y configuración al de la Vía Láctea", aunque aquella galaxia es 5.000 millones de años más joven que la nuestra, indica un comunicado del Instituto Dunlap para astronomía y astrofísica.

Los expertos creen que es una evidencia de que los campos magnéticos galácticos se forman pronto en la vida de una galaxia y permanecen "relativamente estables".

Para la astrónoma Sui Ann Mao, del grupo de investigación Minerca en el Insituto Max Planck de Radioastronomía y autora principal del estudio, se trata de un "descubrimiento emocionante" Los campos magnéticos de las galaxias son "increíblemente débiles" -millones veces más flojos que el de la Tierra- y una teoría sugiere que se forman de "manera débil y desordenada para, con el tiempo ir fortaleciéndose y organizando".

Sin embargo, el campo magnético observado en la galaxia distante "no difiere mucho de lo que se ven en nuestra propia Vía Láctea y otras galaxias cercanas", por lo que esta detección "es una evidencia de que el magnetismo galáctico aparece relativamente pronto, en lugar de ir creciendo lentamente a lo largo del tiempo", señala la nota.

Para el profesor Bryan Gaensler, del Intituto Dulap y coautor del estudio, este descubrimiento supone que "casi cualquier cuerpo celeste es magnético", lo que implica que hay que "entender el magnetismo para entender el Universo".

El estudio de la evolución de los campos magnéticos galácticos requiere la observación de galaxias situadas a diversas distancias de la Tierra y de edades diferentes.

Sin embargo, esas observaciones son difíciles de hacer, en parte porque los campos magnéticos no se localizan de manera directa, sino que hay que detectarlos observando la "huella magnética" que dejan en la luz cuando los atraviesa.

La detección del campo magnético de la galaxia se hizo gracias al equipamiento del observatorio astronómico Karl G. Jansky Very Large Array, en las Llanuras de San Agustín en el desierto de Nuevo México (sur de Estados Unidos).

"Nadie sabe de dónde viene el magnetismo cósmico o como se genera" pero los expertos han logrado ahora, según Gaensler, "una clave importante para resolver este misterio".

Elegidos para la gloria Los primeros hombres que llegaron al espacio

Muchos fueron los llamados pero pocos los elegidos. Tal como reflejó Tom Wolfe en su libro “Elegidos para la gloria”, la carrera espacial por enviar al primer hombre al espacio se tradujo en un proceso de selección y entrenamiento solo apto para súperhombres. Con los primeros astronautas (estadounidenses) y cosmonautas (soviéticos), nació una élite irrepetible de hombres extraordinarios que llenaron portadas e hicieron soñar a los niños con las estrellas. Por eso, la muerte del astronauta John Glenn, el 8 de diciembre del 2016, a los 95 años, trajo a la memoria de los más veteranos la leyenda de los “hombres de hierro” que, como el soviético Yuri Gagarin, pusieron en grave riesgo su vida para llegar allá donde nadie había llegado.

“Los médicos no estaban seguros de si iban a sobrevivir”, dijo para AFP el experto en política espacial John Logsdon. En los comienzos de la Era Espacial, se temía que la enorme aceleración de los cohetes y la microgravedad matara a los tripulantes de las naves. Y además no se sabía qué podía ocurrir por estar en el espacio. “Era un nuevo territorio”, recordó Logsdon.

Y aún así, la Guerra Fría, declarada oficialmente en 1949 con el primer ensayo nuclear soviético, dejó claro enseguida que era fundamental lanzarse a este nuevo territorio para no quedarse atrás: quien consiguiera dominar el espacio demostraría su poder y su capacidad de hacer estallar una bomba atómica en cualquier parte del globo.

Al principio, los soviéticos barrieron a los norteamericanos. El mundo quedó atónito cuando en apenas un mes los soviéticos construyeron el Sputnik 1 y el 4 de octubre de 1957 lograron poner en órbita el primer satélite de la historia. Tan solo un mes después del Sputnik los soviéticos lanzaron al espacio al primer ser vivo: la perra Laika, a bordo de una nave de 508 kilogramos.

En medio del estupor, la respuesta estadounidense consistió en tratar de poner en órbita un satélite de apenas 1,5 kilogramos. Con todos los medios convocados y el público americano con el alma en vilo, el 6 de diciembre de 1957 el cohete Vanguard que debía llegar al espacio estalló en la plataforma de lanzamiento. La Unión Soviética parecía ser, con mucha diferencia, la primera potencia tecnológica.

FUNDACIÓN DE LA NASA

Profundamente alarmado, el presidente Eisenhower puso toda la carne en el asador. Dejó los cohetes en manos de los militares y del ex-nazi Von Braun, multiplicó el presupuesto y fundó la NASA en julio de 1958. Por entonces, los rusos ya habían enviado grandes sondas a la Luna. El próximo paso lógico era enviar un hombre al espacio.

En mayo de 1958, los so-viéticos arrancaron el proyecto Vostok (Este), para mandar un cosmonauta al espacio. Un mes después, la NASA arrancaba Mercury con el mismo fin. Eisenhower ordenó seleccionar entre el cuerpo de pilotos de pruebas a los mejores candidatos para ir al es-pacio. “Los pilotos de pruebas tenían que poner al límite a sus máquinas”, dijo Logsdon. “Esta-ban acostumbrados a poner en riesgo su vida antes del programa especial”.

A partir de 508 candidatos, Mercury seleccionó a 32 voluntarios. Les hizo el que probablemente fue el estudio médico y fisiológico más profundo hecho nunca con pruebas realizadas por 30 laboratorios. Se confirmó que 31 de ellos tenían una salud de hierro. Además de eso todos tenían en común no medir más de 1,80, para caber en la nave.

Luego se les sometió a pruebas extremas: “el objetivo era determinar su capacidad física y psíquica de soportar el estrés asociado al espacio”, dijo Robert B. Voas, uno de los responsables de las pruebas. Los candidatos sufrieron tests de presión, vibración, calor y ruido extremo. Se les metió en saunas y se sumergió sus pies en agua helada y se les hizo inflar globos hasta quedar exhaustos.

Tras superar aquella odisea, el 9 de abril de 1959 la NASA presentó a los siete primeros as-tronautas de la historia, a los que se conoció como “Los Siete”, enfundados en brillantes trajes espaciales. El público estaba encantado, quería saber quiénes eran y qué comían aquellos hombres.

A los astronautas aún les esperaban dos años de duro entrenamiento. Metidos en máquinas centrífugas, soportaron aceleraciones de 18 veces la gravedad terrestre, de modo que un cuerpo de 70 kilogramos parecería pesar lo que uno de 1.260. Hicieron pruebas de supervivencia en el desierto, la selva y las montañas. Por último, se les instruyó en profundidad en aspectos técnicos del cohete, en astronomía o matemáticas. Casi en paralelo, el programa Vostok soviético también sometía a sus seis cosmonautas escogidos a duras pruebas y entrenamientos.

Al final, el titánico pulso entre la Unión Soviética y los Estados Unidos se decidió a las 10.07 (hora local) del 12 de abril de 1961, en el cosmódromo de Baikonur, en la actual Kazajistán. “¡Poyekhali! (¡Allá vamos!)”, gritó Yuri Alekséyevich Gagarin cuando el inmenso cohete Vostok comenzó a rugir. Minutos después se convertía en el primer humano en el espacio y la URSS daba un gran golpe de efecto.

Veintitres días después, Alan Shepard, uno de los siete americanos, logró hacer con éxito un vuelo suborbital. Pero no fue hasta el 20 de febrero de 1962 cuando la NASA demostró que también podía hacer orbitar al hombre, gracias a John Glenn. Pero mientras estaba allí arriba, un error con el escudo térmico de la nave hizo temer lo peor. Según escribió Charles Murray, “se pensó que iba a quedar calcinado y crujiente”. Glenn, incomunicado y sometido a un “terror controlado” aguantó y fue recogido en el mar por un equipo de rescate de 26 barcos y 24.000 personas.

A pesar del mal comienzo, solo siete años después de aquello EE. UU. llevó al hombre a la Luna y ganó la carrera espacial.

ALGUNOS PROTAGONISTAS

Sputnik 1: Inauguró la Era Espacial al convertirse en el primer satélite puesto en órbita. Fue construido en un mes y apenas pesaba 83 kilogramos.

Cohetes de guerra: Las primeras naves se montaron en misiles balísticos modificados. Se añadieron fases para quemar combustible en etapas. Los soviéticos pudieron mandar sondas pesadas incluso a la Luna en cohetes Vostok. EE.UU. estuvo retrasado y confió en los Atlas.

La perra Laika: Tan solo un mes después de lanzar el Sputnik 1, la URSS convirtió a una inofensiva y dócil perra callejera de Moscú en el primer ser vivo en llegar al es-pacio. Murió a las seis horas del despegue por estrés y sobrecalentamiento. Sus restos se desintegraron cinco meses después en la atmósfera.

Nave Vostok: Llevó al espacio a Yuri Gagarin. La parte inferior iba equipada con cohetes para salir de la órbita y la superior con una esfera de 2,5 metros de diámetro. El cosmonauta debía salir de la cápsula a 7.000 metros de altura y lanzarse en paracaídas. Esto se ocultó porque el récord requería que el piloto aterrizase en su nave.

Yuri Gagarin: De origen humilde e irresistible sonrisa, trabajó en los muelles del Volga antes de ser piloto. Se hizo héroe de la URSS al convertirse en el primer hombre en llegar al espacio el 12 de abril de 1961, con 27 años de edad.

Cápsula Mercury: Tenía capacidad para una sola persona y forma de cono. La Freedom 7 llevó a Alan Shepard al espacio, y la Friendship 7 a John Glenn a la órbita.

John Glenn: Acumuló 49 misiones de combate en la Segunda Guerra Mundial y otras 90 en Corea, donde un día derribó tres cazas Mig de fabricación soviética sobre el río Yalu. El escogido entre “Los Siete”, los primeros astronautas de la NASA, decidió montarse en un cohete Atlas a pesar de las dudas sobre su seguridad. Se convirtió en el primer estadounidense en órbita. Después llegó a senador.

Gonzalo López Sánchez

FUENTE: ABC

jueves, 24 de agosto de 2017

Eclipse solar total, ¿qué es y por qué es tan inusual?



Los eclipses solares totales se registran cada dos o tres años, regularmente en medio de la nada como el Pacífico Sur o la Antártida. Lo que hace al eclipse de mañana, lunes, algo especial es que cruzará diagonalmente por todo Estados Unidos (Oregon a Carolina del Sur).

Quienes se encuentren en las periferias –muy adentro en Canadá, Centroamérica e incluso Sudamérica– podrán ver un eclipse parcial.

La última ocasión en que un eclipse solar total eclipse cubrió EEUU a lo ancho fue en 1918, según datos de AP.

No se requieren boletos de admisión para el espectáculo de mañana, sólo unas gafas especiales para no dañar los ojos al observarlo.

martes, 22 de agosto de 2017

Video Estadounidenses son testigos del gran eclipse


Tras un siglo de espera, la paciencia de millones de aficionados fue recompensada la mañana del lunes: el eclipse total de Sol oscureció en pleno día la costa oeste de Estados Unidos, para desplazarse paulatinamente hacia el este.

A las 17H16 GMT, miles de personas gritaron y aplaudieron cuando la Luna se colocó justo delante del Sol, un inusual eclipse total que cruzará de costa a costa el país por primera vez en casi un siglo.

Poco más de una hora antes, el disco solar había empezado a quedar oculto por el satélite natural de la Tierra de acuerdo con la visibilidad en Oregon, en el noroeste del país.

El fenómeno será visible en una pequeña franja de territorio de 113 kilómetros de ancho de oeste a este que cruzará 14 estados.

Doce millones de personas, que viven en este privilegiado corredor, estarán en la primera fila para observar el espectáculo. Los acompañan millones de turistas que se han acercado desde hace varios días a esta diagonal mágica.

En Los Ángeles, miles de personas acudieron al Observatorio Griffith, que corona las colinas cercanas a la ciudad. Muchos caminaron a este lugar de observación para evitar los atascos de tráfico, que colapsaron las vías.

Algunos observadores habían fabricado sus propios proyectores de agujeros de cartón y cinta adhesiva.

En México, donde hubo un eclipse parcial, los amantes de la astronomía instalaron telescopios equipados con filtros solares especiales en parques y plazas de varias ciudades. "Deje el teléfono inteligente y experimente esto emocionalmente, psicológicamente, físicamente, en lugar de simplemente a través de la pantalla", aconsejó el destacado astrofísico estadounidense Neil DeGrasse Tyson.

Delante del Museo del Aire y del Espacio de Washington, lentes especiales son distribuidos entre los transeúntes. Al lado, a lo largo del National Mall niños y adultos se encuentran ya apostados con los ojos dirigiéndose al horizonte, a la espera de presenciar el fenómeno en toda su magnitud.

En Carolina del Sur, donde acabará el eclipse su travesía, se esperan dos millones de visitantes, en un estado que cuenta con 5 millones de habitantes.

Los turistas ruegan que el clima se mantenga clemente y permita una buena observación del firmamento. "No importa realmente si vemos o no el eclipse. Nos permitió poner un alfiler en el mapa" y viajar, dice Nick Willder, un británico de 59 años.


La creencia popular atribuía los eclipses a dragones y vampiros

Un dragón se comió el sol o quizás lo hizo un sapo gigante, o un demonio. ¡Tal vez fuera un vampiro! Cuando el cielo se oscurecía en pleno día, las sociedades antiguas atribuían los eclipses solares a las más voraces criaturas.

Antes de desarrollar la ciencia, los seres humanos se servían de las supersticiones para explicar aterradores fenómenos como la repentina noche en pleno día, el descenso de las temperaturas y el silencio de los pájaros durante un eclipse total de sol.

Durante la antigüedad en China, las personas golpeaban tiestos para asustar al dragón que se había tragado el sol. Los aborígenes australianos tenían un chamán que lanzaba piedras sagradas y bumeranes al demonio.

"En general, los eclipses solares, en la era precientífica eran considerado como un mal augurio", comenta Robert Massey, director ejecutivo interino de la Real Sociedad Astronómica de Londres.

"Eso no es sorprendente, si uno no sabía lo que estaba pasando, es fácil imaginar por qué se preocupaban tanto", dijo a la AFP.

Recién cuando se pudo predecir de manera precisa el trayecto de la Luna en torno a la Tierra y de la Tierra en torno al Sol y las distancias entre los tres cuerpos, los eclipses totales se volvieron algo menos alarmante.

Pero este proceso tardó milenios.

Los eclipses solares totales son un enigma difícil de resolver, ya que para que sucedan es necesario un alineamiento raro entre el Sol, la Luna y la Tierra.

La Luna orbita en torno a la Tierra en un ángulo ligeramente inclinado, por lo que la mayoría de las veces pasa o muy arriba o muy abajo como para cubrir al sol.

Pero más o menos una vez cada 18 meses, nuestro satélite pasa en el plano preciso para bloquear la luz del sol y proyectar la sombra sobre nuestro planeta.