viernes, 22 de julio de 2016

Hace 40 años el hombre se lanzó a la búsqueda de vida en Marte

La ciencia y la tecnología avanzan tan rápido que cuando se echa la vista atrás el pasado resulta tierno y sorprendente. Con apenas restarle unas decenas de años al calendario se llega a un tiempo en que no había teléfonos móviles, en el que los libros de texto no reflejaban imágenes en detalle de los planetas de nuestro vecindario, o en el que no se había deducido la existencia de los agujeros negros.

Así era el mundo cuando en 1969 el Apolo 11 lograba poner al hombre en la Luna. El mundo tiritaba en una Guerra Fría que se traducía en el lanzamiento de satélites y humanos al espacio, y en correrías de submarinos armados hasta los topes con armamento nuclear. Fue en medio de este quilombo, apenas siete años después de que Estados Unidos coronara su carrera espacial con el archiconocido "salto para la humanidad” de Neil Amstrong, cuando un 20 de julio de 1976, los poderosos Estados Unidos de América volvían a batir al gigante soviético.

Si la industria comunista fue sumamente eficaz en la producción de neveras y automóviles fiables y espartanos, parece que en el sueño de explorar Marte la cosa no fue tan bien. Es cierto que los soviéticos fueron los primeros en tocar Marte, pero sólo lo hicieron a través del golpetazo de sus sondas, incapaces de aterrizar con suavidad para no acabar despedazadas.

Donde los rojos habían fracasado una y otra vez con el lanzamiento de cohetes y satélites a Marte, los estadounidenses se mostraban victoriosos. De una sola tacada, con dos naves idénticas lanzadas con apenas un mes de separación, las Viking 1 y 2, lograban sobrevolar y aterrizar en el planeta rojo.

Cada una de ellas estaba provista de un orbitador de enlace, capaz de tomar mediciones y de comunicarse con la superficie de Marte, y de un lander, un robot capaz de aterrizar para tomar muestras, y que alcanzaba un peso de cerca de 2.300 kilogramos.

Después de que la Viking 1 llegara a Marte el 19 de junio, y la Viking 2 el 7 de agosto, comenzaron a recoger su tesoro científico. Gracias a sus esfuerzos obtuvieron imágenes con un nivel de detalle sin precedentes y nuevos datos sobre la estructura de la atmósfera y la superficie marcianas. También se tomaron imágenes de Phobos, una de las lunas de Marte, se midieron temperaturas y velocidades de viento. Se obtuvieron detalles inéditos sobre volcanes, llanuras de lava y cañones. Se comenzó a entender mejor cómo podían ser los ciclos de viento y agua.

Pero en realidad el proyecto fue un poco decepcionante. Su gran ambición era nada más y nada menos que detectar las primeras huellas de vida fuera de la Tierra. Y, aunque en un momento se alzaron las campanas al vuelo, todo quedó en nada.

Los dos landers llevaron a cabo tres experimentos científicos destinados a buscar señales de vida. Descubrieron huellas químicas imprevistas, pero no pudieron concluir que allí hubiera vida en forma de microorganismos (ni desde luego en forma de marcianos antropoides).

Pero, durante algún tiempo, la posibilidad de haber encontrado vida estuvo sobre la mesa. Aunque en un principio, uno de los experimentos dio positivo para la vida, los otros dos experimentos nunca confirmaron estos resultados.

Pero gracias a este vistazo, los científicos averiguaron que Marte era un lugar realmente inhóspito. En un solo lugar se unían la radiación ultravioleta, apenas frenada por la tenue atmósfera marciana, otras radiaciones, no frenadas por el casi inexistente campo magnético marciano, una extrema aridez de la superficie y la atmósfera y la presencia de un entorno muy oxidante. Todo ello convertirían la vida en la superficie en una auténtica utopía.

Aún así, la misión Viking fue todo un éxito. Inauguró una etapa de exploración y superó las expectativas. Superó con creces los 90 días para los que estaba diseñada y llegó a los cuatro años para el caso de la Viking 1 y los dos para la Viking 2. A partir de la Viking, los científicos comenzaron a trabajar con detalles sobre la atmósfera y la superficie de Marte.

Astrónomos Chile descubren cómo calcular masa de agujeros negros supermasivos



Astrónomos de la Universidad de Chile han hallado un método para calcular masa de los agujeros negros supermasivos, presentes incluso en la Vía Láctea, informó hoy la institución académica.

Este hallazgo, llevado a cabo por académicos y estudiantes y publicado en la última edición de la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, es esencial para entender cómo se comportan estos objetos y de qué manera influyen en su entorno galáctico.

Los agujeros negros están considerados uno de los grandes misterios del Universo, pero tratándose de agujeros negros supermasivos, que tienen una masa de miles de millones de soles y una gravedad inimaginable, el misterio es aún mayor.

El grupo de astrónomos ha logrado determinar la manera más exacta y confiable de estimar las masas de estos objetos en galaxias con agujeros negros supermasivos que se encuentran "consumiendo" materia, usando la información que proviene del gas cercano al agujero.

Los resultados del estudio fueron obtenidos gracias al uso durante 80 horas del instrumento X-Shooter del telescopio VLT, situado en la región de Antofagasta, en el norte de Chile.

Existe consenso en la comunidad científica de que cada galaxia, incluida la Vía Láctea, contiene uno de estos objetos gigantes en su centro.

Es por ello que conocer su masa es fundamental para determinar de qué manera afectan a la galaxia en la que viven y al medio intergaláctico.

Cuando los agujeros negros están inactivos, pueden afectar gravitacionalmente al material cercano en una región casi insignificante, pero cuando se "activan" pueden consumir material de su entorno y su efecto puede ser sentido a distancias enormes, explica Paulina Lira, investigadora del Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines, "El material que cae hacia el agujero forma un disco o remolino incandescente que puede brillar tanto como todas las estrellas de la galaxia juntas", señala la astrónoma de la Universidad de Chile.

Además, de la enorme cantidad de energía liberada, desde el remolino también se expulsan energéticos chorros de material que viajan a velocidades cercanas a la de la luz y que pueden recorrer la extensión total de la galaxia y aún más allá.

"Las galaxias activas se caracterizan por tener un disco de materia que emite una gran cantidad de energía que a su vez alimenta de materia al agujero negro", señala Julián Mejía, autor principal de la investigación y estudiante del doctorado en Astronomía de la Universidad de Chile.

El científico aclara que el principal hallazgo fue que las masas estimadas se vuelven más confiables cuanto más lejos se encuentre el material del disco.

"Una posible explicación de esto es que las nubes más cercanas son más propensas a ser perturbadas por material que proviene del disco en forma de vientos", asegura.

La masa de los agujeros negros supermasivos es de 10 a 1.000 millones de veces la masa del Sol y los astrónomos aún no logran descifrar cómo lograron crecer tanto.

"Para reconstruir su evolución en el tiempo necesitamos mirar regiones distantes del universo y medir masas de la forma más exacta posible y así determinar cómo crecieron", indica Mejía.

Esta investigación de la Universidad de Chile continuará estudiando cómo las masas del agujero negro, su rotación intrínseca y la tasa a la que este devora materia, determinan las propiedades del material circundante. (22-07-2016)

miércoles, 20 de julio de 2016

Un meteorito creó las marcas visibles de la Luna



El mar de la lluvia, una mancha negra que se puede observar en la parte noroccidental de la Luna, pudo ser causado por un asteroide de un tamaño similar al de un planeta en formación, que además se rompió cuando chocó contra el satélite, según publica hoy Nature.

El objeto que golpeó la Luna hace 3.800 millones de años debía medir unos 250 kilómetros de diámetro, según un estudio basado en nuevas observaciones y modelos por ordenador, que firman Peter Schulz y David Crawford de las universidades de Brown y Alburquerque.

El mar de la lluvia (Mare Imbrium) un cráter de unos 1.200 kilómetros de diámetro fue "probablemente ocasionado por un objeto enorme, lo suficiente como para ser calificado de protoplaneta" (planeta en formación), indicó Schulz en un comunicado, Las nuevas mediciones y observaciones, gracias a material de la Nasa ayudaron además a explicar algunas de las características geológicas cerca del mar de la lluvia, rodeado de surcos y brechas que pueden verse desde la Tierra con pequeños telescopios.

Esos relieves, bautizados como "escultura Imbrium" se situan desde el centro del cráter hacia el exterior, y se concentran, sobre todo, en el lado sudeste de la cuenca, lo que sugiere que el objeto llegó desde el noreste e impactó con un ángulo oblicuo.

Otro grupo de relieves tiene una alineamiento que es "realmente misterioso", según Schultz, quién explicó que pueden ser marcas de fragmentos del meteorito que golpeó la Luna y que se rompió tras el impacto, las cuales ayudaron al experto a estimar el tamaño total del objeto.

Schultz indicó que aún se sorprende de las cosas que se pueden saber con solo mirar la Luna. El satélite terrestre "guarda aún claves que pueden afectar a nuestra interpretación de todo el Sistema Solar", esa "cara marcada nos puede decir mucho sobre lo que estaba pasando en nuestro vecindario hace 3.800 millones de años".

Sucesor de Hubble se lanza en 2018

La NASA espera que para finales de 2018 pueda efectuar el lanzamiento al espacio del telescopio que habrá de suceder al Hubble, que entre sus objetivos tendrá estudiar la formación de las primeras galaxias del Universo y presenciar el nacimiento de nuevas estrellas.

Así lo manifestó ayer martes en Bilbao Pierre Ferruit, el responsable científico de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) en este proyecto del nuevo instrumento de observación bautizado como James Webb Space Telescope (JWST), en el que participa junto a la NASA, que lo lidera, y la Agencia Espacial de Canadá.

Ferruit señaló, durante su intervención en la segunda jornada de la Reunión Científica de la Sociedad Española de Astronomía (SEA), que se celebra en Bilbao (norte), que el lanzamiento del ingenio, con un espejo primario de 6.5 metros de diámetro, le convertirá en el telescopio espacial más grande de la historia.

Este gran tamaño y su excelente visión en el campo de infrarrojos permitirán al JWST estudiar la formación de las primeras galaxias cuando el Universo era aún joven, de apenas unos pocos cientos de millones de años (actualmente tiene 13.700 millones de años), indica la SEA en un comunicado.

El JWST también podrá estudiar las atmósferas de exoplanetas (planetas situados fuera del sistema solar) en busca de moléculas clave para la vida, como el agua, el metano y el dióxido de carbono.

"Lo más emocionante es que la sensibilidad del JWST, en comparación con los telescopios actuales, será tan elevada que seguro que descubrimos cosas que ni nos esperamos", ha afirmado Pierre Ferruit.

Descubren una galaxia siete veces mayor que la Vía Láctea

En un Universo tan enorme como el nuestro, no es de extrañar que los científicos vayan de sorpresa en sorpresa. Y la última (por ahora) se la acaba de llevar un equipo de astrónomos de los observatorios de la Institución Carnegie para la Ciencia al descubrir que una galaxia que ellos consideraban de lo más corriente es, en realidad, una de las más extrañas y enormes jamás observadas hasta el momento.

Su nombre es UGC 1382 y tiene un diámetro, ni más ni menos, que de 718 mil años luz, más de siete veces el de la Vía Láctea, la galaxia en la que nosotros vivimos, y más de diez veces el tamaño que se le había atribuido hasta ahora. Pero lo más extraño no son sus enormes dimensiones, sino su estructura. De hecho, mientras que las demás galaxias tienen sus estrellas más viejas en el centro y las más jóvenes en la periferia, en esta sucede exactamente al revés. El estudio se publicará próximamente en The Astrophysical Journal.

"El centro de UGC 1382 es mucho más joven que el disco espiral que lo rodea”, afirma sorprendido Mark Seibert, que ha dirigido la investigación. "Esta galaxia es vieja por fuera y joven por dentro. Es como encontrar un árbol en el que sus anillos interiores sean más jóvenes que los externos”.

Seibert, junto a Lea Hagen, de la Universidad Estatal de Pennsylvania, encontró esta extraña galaxia por accidente, mientras buscaba estrellas formándose en galaxias elípticas, clase a la cual pensaba que UGC 1382 también pertenecía. Pero cuando empezó a mirar con más atención las imágenes en el rango de los ultravioleta, se quedó estupefacto al encontrar una vasta extensión de estrellas que, en condiciones normales, no deberían haber estado allí.

"Vimos brazos espirales extendiéndose hacia fuera de la galaxia, algo que nadie había descubierto aún y que las galaxias elípticas no tienen” -asegura Hagen-. "Y eso nos hizo tratar de averiguar qué es en realidad esta galaxia y cómo llegó a formarse”.

Así que Hagen y Seibert empezaron a revisar todos las imágenes disponibles en un buen número de telescopios que, en algún momento, habían enfocado a esa región del cielo. Y poco a poco fue emergiendo un modelo que podría explicar el misterio.

UGC 1382 está a 250 millones de años luz de la Tierra y ha resultado ser una de las tres mayores galaxias de disco jamás descubiertas (un disco en rotación en el que las estrellas se forman lentamente debido a la baja densidad del gas que lo forma). Pero la mayor sorpresa fue que las edades relativas de los componentes de la galaxia estaban al revés (ABC de Madrid).

Última oportunidad para ver a Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno alineados antes de 2040

Los vimos a principio de año y ahora Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno se alinean una vez más antes de que cada uno tome su camino en en cielo.
A finales de esta semana, y por un par de semanas, los cinco planetas que se pueden ver a simple vista se podrán apreciar al atardecer -y no al amanecer, como ocurrió a finales de enero y principio de febrero.
Esto se debe a que, según David Dickinson de Universe Today, antes teníamos a todos los planetas mirando hacia el frente.
"Ahora los vemos desde nuestro espejo retrovisor, debido a que Marte, Júpiter y Saturno están en la delantera, mientras que Mercurio y Venus se apuran para alcanzarnos", escribió Dickinson.
Si te encuentras en un espacio abierto, y no hay nubes, desde este miércoles podrás ver a los cinco vecinos, que aparecerán por el suroeste de la Tierra.
Brillo y color
Para identificar a los planetas, fíjate bien en las sutiles diferencias que veas en el cielo.
Venus es el más brillante de todos. Júpiter le sigue en brillo. Ambos son todavía visibles cuando el sol está a punto de esconderse.
Marte, por su parte, se ve rojizo y Saturno amarillento. Ambos brillan con similar intensidad.
Encontrar a Mercurio es siempre el mayor reto porque es el más pequeño y el que se puede ocultar con más facilidad.
El truco del pulgar
El astrónomo Jason Kendall, profesor adjunto de la Universidad William Paterson de New Jersey, EE.UU., publicó en su canal de YouTube un ejercicio práctico para saber si lo que se está viendo es un planeta o una estrella.
"Cierre un ojo. Extienda el brazo y ponga su dedo pulgar hacia arriba. Poco a poco, páselo de lado a lado sobre el planeta o la estrella que ve en el cielo. Si la luz se atenúa cuando el pulgar pasa por encima de él, es un planeta. Si en cambio, parpadea rápidamente, es una estrella", explica Kendall.
El truco funciona mejor con Júpiter y Venus, según dice, porque son más brillantes.
De todas formas lo que hay que tener claro a la hora de "salir a cazar" planetas es que estos son los astros más brillantes después del sol y la luna.
Los cinco planetas no volverán a alienarse hasta el 8 de septiembre de 2040, cuando estén a 9,3 grados del cielo.

domingo, 17 de julio de 2016

Telescopio revela mayor número de galaxias



La primera imagen del radiotelescopio gigante SKA, en construcción en África y en Australia, reveló este sábado un número de galaxias unas 20 veces mayor que el hasta ahora conocido en un rincón del universo.

"En una pequeña porción del cielo cubriendo menos de 0,01% del total de la esfera celeste, la primera imagen muestra más de 1.300 galaxias en el universo lejano, comparadas con las 70 conocidas en esa zona”, anunció el SKA en un comunicado.

El SKA (por sus siglas en inglés, Square Kilometre Array, en referencia al kilómetro cuadrado en el que se despliegan sus antenas), que será operativo en 2020, será entonces el radiotelescopio más poderoso del mundo, con una sensibilidad 100 veces mayor que los actuales.

Compuesto de unas 3.000 antenas, será capaz de detectar ondas de radio de objetos situados a millones de años luz de la Tierra. Los científicos esperan que podrá aportar las respuestas a cuestiones fundamentales sobre el universo, por ejemplo cómo se creó y por qué está en expansión.

El sábado el SKA reveló la primera imagen obtenida por las 16 antenas ya operativas en Sudáfrica en el marco del proyecto MeerKAT que totalizará 64 receptores en la región de Karoo (sudoeste) y que se integrará al SKA, proyecto en el que participan una veintena de países.

"Teniendo en cuenta los resultados de hoy (sábado), podemos esperar que una vez las 64 antenas montadas, MeerKAT será el mejor telescopio del mundo, antes de que se complete el SKA”, declaró en un comunicado el profesor Justin Jonas, responsable tecnológico del SKA en África.