sábado, 29 de noviembre de 2014

¿Llegó la misión Rosetta a una sonda extraterrestre?

Según se dijo oficialmente, y eso se informó en todos los medios del mundo en el marco de una de las operaciones científicas espaciales más apasionantes de los últimos tiempos, la sonda Philae de la misión Rosetta desembarcó en el cometa 67P/Churiúmov-Guerasimenko para estudiar su composición.
No obstante, algunas voces disidentes han echado a correr rumores conspirativos que muy pronto tomaron estado público y convencieron a muchos. Según un artículo publicado en el periódico británico “The Guardian”, la misión Rosetta sería parte de un programa secreto conjunto de las agencias espaciales de Europa y los Estados Unidos.
Esta hipótesis se basa en un mensaje publicado en el sitio web Ufo Sightins Daily por Scott Waring, un empleado de ESA, sobre la verdadera finalidad del proyecto. "No creo que la agencia espacial haya decidido gastar miles de millones de dólares para construir y enviar una nave espacial en un viaje de 12 años solo para tomar imágenes en primer plano de un cometa en el espacio".
Esta presunción toma forma y sorprende al sugerir que el cometa 67P no es un cometa sino una sonda alienígena de investigación, disfrazada de cometa. “Hace unos 20 años la NASA descubrió ráfagas de radioemisiones desde un objeto cósmico de origen desconocido. Al final resultó que las señales provenían del cometa llamado 67P".
Waring se refirió también a las señales que emanan del cometa, entre ellas la misteriosa melodía que admitió percibir ESA, a las que calificó como un "bienvenidos terrícolas". "Creo que la llegada del aparato de la ESA simboliza el primer apretón de manos.
Tal vez en un futuro próximo van a dar otro paso. En el cometa se encuentran estructuras extraterrestres. Yo no creo en su origen natural". Estos sonidos y estas señales serían la prueba de la comunicación telepática que los extraterrestres están intentando establecer con los visitantes terrícolas. El tiempo confirmará o desmentirá esta osada hipótesis.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Un escudo invisible como el de Star Trek, descubierto a miles de km sobre la Tierra

Un equipo de la Universidad de Colorado (EE.UU.) ha descubierto a unos 11.500 kilómetros sobre la Tierra un escudo invisible que bloquea los llamados "electrones asesinos", unas partículas que circulan alrededor del planeta a una velocidad cercana a la luz y que suponen una gran amenaza para astronautas, satélites y sistemas espaciales durante las intensas tormentas solares.
Esta barrera para el movimiento de las partículas ha aparecido en loscinturones de radiación de Van Allen, dos anillos que están llenos de electrones y protones de alta energía. El autor principal del trabajo, Daniel Baker, ha explicado en la revista Nature que este cinturón está retenido en su lugar por el campo magnético de la Tierra y se hincha y se contrae periódicamente en respuesta a las perturbaciones de energía entrantes desde el Sol.
Los cinturones de Van Allen se consideran el primer descubrimiento importante de la era espacial -en 1958- y su hallazgo determinó que estaban formados por un cinturón interior y otro exterior que se extendían más de 40.000 kilómetros por encima de superficie de la Tierra. En 2013, Baker dirigió un equipo que utilizó dos sondas gemelas de la NASA para descubrir un tercer anillo transitorio, el ´anillo de almacenamiento´, situado entre los cinturones y que parece ir y venir dependiendo de la intensidad del clima espacial.
El último misterio sobre este objeto celeste gira en torno a un límite "extremadamente fuerte" existente en el borde interior del cinturón exterior, a 11.500 km de altura, que parece bloquear los electrones ultrarrápidos impidiendo que entren en la atmósfera terrestre.
Un muro de cristal
"Es como si esos electrones chocaran contra un muro de cristal en el espacio", dice Baker, "Algo parecido a los escudos creados por campos de fuerza que se veían en Star Trek y que se utilizaban para repeler los ataques de armas alienígenas. Es un escudo invisible que bloquea estos electrones y es un fenómeno extremadamente desconcertante", ha apuntado el científico.
Los autores de este trabajo, que ha sido publicado en ´Nature´, pensaron en un principio que los electrones altamente cargados, que se mueven en bucle alrededor de la Tierra -a más de 160.000 kilómetros por segundo- se van a la deriva lentamente hacia la atmósfera superior y son gradualmente aniquilados por la interacción con las moléculas de aire. Pero la barrera impenetrable, vista en este nuevo estudio, no deja a los electrones llegar tan lejos.
Para el autor, "la clave es mantener la observación de la región con exquisito detalle". "Si el Sol realmente logra arruinar la magnetosfera de la Tierra con una eyección de masa coronal (CME), sospecho que abrirá una brecha en el escudo por un período de tiempo", ha añadido.

Nuevo método para medir la distancia hasta galaxias lejanas

Científicos británicos describen en la revista "Nature" un método que permite medir con mayor precisión que hasta ahora la distancia hasta galaxias situadas a decenas de millones de años luz de la Tierra.

El investigador Sebastian Hoenig y su grupo en la Universidad inglesa de Southampton han concebido un método en el que utilizan cálculos geométricos, en lugar de la luminosidad de las galaxias, para determinar su distancia.

Gracias a esa técnica, los científicos establecieron la distancia a la que está situada la galaxia NGC 4151, conocida entre los astrónomos como el "Ojo de Saurón", debido a su parecido con algunas escenas de la película "El Señor de los Anillos". Según el nuevo cálculo, el agujero negro que se encuentra en el centro de NGC 4151 está a 19 megaparsecs de distancia (61,94 millones de años luz).

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Sonda de la NASA se prepara para un encuentro histórico con Plutón

La sonda espacial New Horizons de la NASA, lanzada en el 2006, saldrá de la hibernación el próximo 6 diciembre para prepararse para su gran encuentro con Plutón y sus lunas.

"New Horizons está sana y navega silenciosamente a través de espacio profundo, pero su descanso casi ha terminado", dijo Alice Bowman, responsable de la misión citada por el portal ´IFL Science´.
"Es hora de que New Horizons despierte, vaya a trabajar y empiece a hacer historia", agregó.
Desde su lanzamiento en enero del 2006, la sonda ha tenido 18 períodos de hibernación separados entre 2007 y 2014, que variaron de 36 a 202 días.
En el modo de hibernación gran parte del ingenio espacial se queda sin alimentación; los sistemas imprescindibles de control de la sonda envían un solo tono cada semana a la Tierra. Durante ese modo los operadores ´la han despertado´ solo para revisar los sistemas críticos, calibrar instrumentos, recopilar datos científicos, ensayar actividades para el encuentro con Plutón y realizar correcciones de rumbo.
Según la NASA, este sistema de hibernación ha limitado el desgaste de su electrónica, además de reducir los costos de operaciones. Pero el próximo 6 de diciembre New Horizons ´despertará de su último sueño´, cuando estará a más de 260 millones de kilómetros.
Tras la puesta a punto de todos sus sistemas, las observaciones distantes del sistema Plutón comenzarán el 15 de enero y continuarán hasta finales de julio del 2015, con un enfoque más cercano al planeta el 14 de julio.
La misión de la sonda es conseguir una mejor comprensión de Plutón y sus lunas, así como hacer observaciones del Cinturón de Kuiper, una posible fuente de cometas de corto período. Los científicos de la NASA planean mapear la geología y composición de la superficie de este planeta enano, tomar imágenes de alta resolución de la atmósfera y medir las temperaturas de Plutón.

martes, 25 de noviembre de 2014

Pertenece a la ESA Cristoforetti es la primera italiana en el espacio

No esperaba llegar al espacio hasta el año 2015, pero lo ha conseguido algo antes.
La italiana Samantha Cristoforetti, de la Agencia Espacial Europea (ESA), se convirtió ayer en la primer mujer italiana en ponerse en órbita. Llegó a la Estación Espacial Internacional (ISS) en la nave espacial rusa Soyuz TMA-15 acompañada de otros dos astronautas, Terry Virts, de la NASA, y Anton Shkaplerov, de la Agencia Espacial Federal Rusa (Roscosmos), para integrarse a su tripulación. El vuelo duró apenas ocho horas desde su lanzamiento en Baikonur, y el acoplamiento con la plataforma orbital se logró con éxito.
Cristoforetti, de 37 años, tiene una impresionante trayectoria. Es piloto de combate de las fuerzas armadas de su país y habla cinco idiomas. Fue elegida en 2009 junto a otros candidatos de entre casi 8.500 solicitudes para entrenarse como astronauta y se puso a prueba en vuelos de microgravedad para poder viajar al espacio. El equipo de la expedición 42 regresará a casa en unos días, destaca el diario italiano La Repubblica en un reportaje.

viernes, 21 de noviembre de 2014

El cometa donde aterrizó el robot es duro como el hielo y tiene moléculas

El cometa 67/P Churyumov-Gerasimenko es duro como el hielo y tiene moléculas orgánicas, que todavía son analizadas para ser identificadas.


Estos son los primeros resultados de los experimentos científicos del módulo Philae, que aterrizó el pasado miércoles sobre la superficie del cometa para estudiarlo.


La Agencia Espacial Europea (ESA) informó el pasado miércoles de que la misión de la sonda madre Rosetta continúa tras el aterrizaje del pequeño laboratorio Philae, que desde el 15 de noviembre está en estado de reposo porque no recibe suficiente luz del Sol para cargar sus paneles solares.


Pero la batería que llevaba a bordo, con autonomía para dos días, le permitió hacer algunos descubrimientos importantes con sus diez instrumentos a una distancia de 511 millones de kilómetros, añadió la ESA.


Philae trabajó más de 60 horas sin interrupción y mandó los datos a Rosetta en cada posibilidad de comunicación.


Para los científicos la superficie del cometa 67/P Churyumov-Gerasimenko es muy diferente a lo que pensaban hasta ahora.


La sonda termal MUPUS no pudo martillear la superficie del cometa debido a su dureza.


"Aunque se incrementó gradualmente la potencia del martillo, no lo pudimos conducir a la profundidad del suelo", dijo el profesor Tilman Spohn del Instituto de Investigación Planetaria del Centro Alemán de Navegación Aérea y Espacial.


El taladro SD2, el último de los diez instrumentos que se activó, realizó pruebas en el suelo y descubrió las primeras moléculas orgánicas, que todavía son analizadas.


Rosetta, que acompañará al cometa hasta el final del año próximo cuando ser acerque al Sol, proporciona el 80 por ciento de los datos científicos y Philae cubrirá el 20 por ciento restante.


Por ejemplo, Rosetta ya ha detectado que el cometa emite vapor de agua: en julio, cuando el cometa se encontraba a 583 millones de kilómetros, dos vasos pequeños de agua por segundo y en septiembre aumentó hasta 1 litro por segundo.


Los cometas son los cuerpos celestes más antiguos del Universo y se considera que pudieron haber traído el agua y la vida a la Tierra en el momento de la gran explosión. EFE

Astrónomos japoneses observan mancha solar 66 veces más grande que la Tierra

El Observatorio Astronómico Nacional de Japón (NAOJ) detectó un gigantesco grupo de manchas solares con un tamaño 66 veces mayor que la Tierra, un fenómeno observado por primera vez en 24 años.
Los astrónomos japoneses observaron por primera vez a mediados de octubre el grupo de manchas solares, que ha ido creciendo de manera significativa hasta que desapareció de la vista a mediados de mes, por el efecto rotario de la Tierra.
El fenómeno se hizo visible de nuevo el pasado 13 de noviembre, pero en ese momento la dimensión de la mancha se había reducido en un tercio, según reveló el observatorio nipón mientras la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) difundió imágenes de la gigantesca mancha.
Las manchas solares aparecen en grandes grupos cuando el sol es más activo, una fase en la que se encuentra en estos momentos, según explicó el observatorio, que detalló que la actividad del Sol se intensifica y disminuye en ciclos de 11 años.
La última vez que se detectó una mancha solar de estas dimensiones fue en 1990, cuando alcanzó un tamaño de 74 veces mayor de la tierra y se pudo observar por un período de cuatro meses.