martes, 31 de mayo de 2016

Asteroides pudieron llevar agua al interior de la Luna, según estudio



La mayoría del agua contenida en el interior de la Luna podría haber sido llevaba por asteroides hace entre 4.500 y 4.300 millones de años, según revela un estudio publicado este martes por la revista británica "Nature".

La investigación, liderada por expertos de la Open University de Milton Keynes, en el Reino Unido, apunta a que el agua pudo aparecer en nuestro satélite natural al principio de su formación.

La opinión generalizada de la comunidad científica señala que la Luna se formó a partir de los restos generados por la gran colisión ocurrida hace unos 4.500 millones de años entre un planeta del tamaño aproximado de Marte y la Tierra.

Poco después de ese evento, el nuevo astro podría haber obtenido agua cuando aún era un ente parcialmente fundido, con zonas cubiertas por un "océano de magma" y una "corteza primordial" en formación.

"En ese tiempo, la Luna estaba siendo bombardeado con los impactos de asteroides que podrían haber depositado agua en el interior lunar. Las composiciones isotópicas de elementos volátiles en las muestras obtenidas de la Luna sugieren que los asteroides húmedos eran la fuente principal de agua, mientras que menos del 20% de los volátiles interiores provenían de cometas", explican los autores en el texto.

Hasta la fecha, el momento y el origen de la aparición de agua en el satélite ha sido un misterio para los investigadores, al tiempo que han desarrollado diferentes teorías para explicar la contribución de meteoritos y asteroides a este hecho.

Para acotar los tiempos e identificar las fuentes del agua, los expertos de la Open University han recurrido al estudio de modelos numéricos y a la medición de composiciones isotópicas tomadas de muestras lunares obtenidas por estudios anteriores.

En este sentido, constataron que el agua fue llevada al interior de la Luna durante un periodo de entre diez y 200 millones de años, mientras el citado "océano de magma" estaba aún presente.

A partir de los datos del hidrógeno y nitrógeno detectado en la muestras lunares, los científicos descubrieron que un tipo de asteroides "ricos en agua", conocidos como "condritos carbonáceos", son los principales responsables de la presencia del agua en la Luna.

Su modelo de estudio recreó un escenario en el que los citados asteroides, y en menor medida cometas, colisionaron con el mar de magma, al tiempo que una corteza formada en su superficie impedía la pérdida de elementos volátiles en el espacio a través de un proceso de gasificación, lo que permitió la retención del agua en el interior de la Luna. (31-05-16)


Estará hasta el mes de junio Primer cosmonauta latino se encuentra en Santa Cruz

Todos somos cosmonautas porque habitamos una gran nave espacial llamada tierra", dijo Arnaldo Tamayo Méndez, general de Brigada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba y el primer cosmonauta latinoamericano. El mismo se encuentra de visita por tierras bolivianas invitado por el 64 aniversario del Colegio Militar de Aviación (Colmilav).

Un histórico viaje. En 1980 Tamayo, junto a una tripulación de cosmonautas soviéticos, viajó en una nave espacial rusa, Soyuz 38 la misma que era comandada por Yuri Romanenko. "Éramos tres soviéticos y un cubano, y cumplimos un programa de investigación que prepararon nuestros científicos. Fue un programa bastante bueno", relató Tamayo.

Contó también que la preparación para esta aventura espacial le significó dos años y medio, "para una misión profesional de esta índole no solo asimilamos la parte profesional del vuelo sino también la parte científica y como operadores tuvimos que conocer los principios de aquellos 21 trabajos que realizaron nuestros profesionales", agregó.

Pese a las limitaciones se puede ir al espacio. Tamayo remarcó que en Latinoamérica, desde el punto de vista tecnológico, las posibilidades de enviar un viaje tripulado al espacio son escasas, pero gracias a los programas espaciales de las grandes potencias, como Estados Unidos, Rusia y ahora China, "hemos podido mandar hombres al espacio".

Finalmente agregó que América Latina se encuentra en una etapa de desarrollo espacial y por ello los esfuerzos, como los realizados por Bolivia con el satélite Túpac Katari, "tienen que multiplicarse de aquí para adelante".

Estudiante descubre un 'anillo de Einstein', una rareza astronómica



Una estudiante de doctorado del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) descubrió toda una rareza astronómica: un "anillo de Einstein", un fenómeno provocado por la fuerza que es capaz de ejercer la gravedad incluso sobre la luz y que ya predecía la Teoría de la Relatividad.

El fenómeno, la imagen distorsionada de una galaxia muy lejana, fue detectado de forma fortuita por la estudiante Margherita Bettinelli cuando inspeccionaba datos tomados por la Cámara de Energía Oscura (DECam) del Telescopio Blanco, de 4 metros, del Observatorio de Cerro Tololo, situado en Chile.

Según explicó el IAC en un comunicado, Bettinelli dio con ese anillo mientras analizaba la población estelar de la galaxia enana de Sculptor, a la que dedica su tesis doctoral.

El objeto despertó rápidamente la atención de los miembros del equipo de Poblaciones Estelares del IAC, que comenzaron a analizar sus propiedades físicas con el espectrógrafo Osiris del Gran Telescopio de Canarias (archipiélago español en el Atlántico).

Un anillo de Einstein es una imagen de una galaxia muy lejana distorsionada por la deformación de los rayos de luz que ocasiona la presencia de una galaxia masiva que se encuentra entre la fuente y el observador, a la que se denomina "lente".

El intenso campo gravitatorio generado por la galaxia lente deforma la estructura del espacio-tiempo en sus inmediaciones, lo que no solo atrae a otros objetos con masa, sino que curva la trayectoria de la luz, explicó el IAC.

Cuando las dos galaxias están perfectamente alineadas, la imagen que el observador ve de la más lejana se convierte en un anillo casi perfecto que rodea a la galaxia lente, aunque con irregularidades, que se deben a la asimetría de su galaxia originaria.

El ahora llamado "anillo de Einstein Canarias" es uno de los de mayor simetría de los descubiertos hasta la fecha y tiene un aspecto casi circular, ya que las dos galaxias están prácticamente alineadas.

La galaxia fuente se encuentra a una distancia de 10.000 millones de años luz. Debido a la expansión del Universo, la luz ha empleado un tiempo algo menor en llegar hasta la Tierra, alrededor de 8.500 millones de años, por lo que la galaxia se ve tal como era en aquella época: una galaxia azul, que está empezando su evolución, poblada por estrellas jóvenes que se forman a gran velocidad.

Por el contrario, la galaxia lente, con una masa similar a la de la Vía Láctea, se encuentra más cerca (a 6.000 millones de años luz) y, por tanto, está más evolucionada, con una formación estelar prácticamente terminada, poblada de estrellas viejas.

"Estudiar estos fenómenos proporciona información especialmente relevante sobre la composición de la galaxia fuente y, por otra parte, sobre la estructura del campo gravitatorio y de la distribución de materia oscura de la galaxia lente", apuntó Antonio Aparicio, uno de los científicos del IAC que lidera la investigación.

El descubrimiento ha sido publicado en la revista "Monthly notice letters" de la Real Sociedad Astronómica del Reino Unido por Bettinelli y los investigadores del IAC Antonio Aparicio y Sebastián Hidalgo, con la colaboración de científicos del Instituto Nacional de Astrofísica de Italia, la Universidad de Padua (Italia), el Observatorio Nacional de Astronomía Óptica de Tucson (Estados Unidos) y el Observatorio de Cerro Tololo (Chile). (31-05-16)


lunes, 30 de mayo de 2016

Video SpaceX ejecuta su tercer aterrizaje en una barcaza



La empresa privada espacial SpaceX consiguió el viernes por la noche aterrizar por tercera vez con éxito un cohete reutilizable en una barcaza en alta mar, un nuevo hito hacia una carrera espacial más asequible.

En esta ocasión SpaceX publicó un vídeo que muestra como nunca se había visto hasta ahora la reentrada de la primera fase del cohete Falcon 9, que puso en órbita un satélite de Thaicom.

El cohete pasa de las capas más altas de la atmósfera a la troposfera, donde activa sus retrocohetes para acabar aterrizando con una precisión única en una barcaza a 700 kilómetros de la costa de Florida (EEUU).

Este es el tercer aterrizaje exitoso para SpaceX en una barcaza en alta mar, después de los del 6 de mayo y del 8 de abril, y el cuarto después del descenso en tierra de diciembre del año pasado.

La empresa espera hacer los lanzamientos espaciales más asequibles, al poder reutilizar las primeras fases de sus cohetes, que hasta la fecha se desechaban en el mar.

SpaceX planea seguir desarrollando y mejorando su tecnología de sondas espaciales y envío de satélites y espera poder enviar una primera nave no tripulada a Marte en 2018.

Hallan evidencia que refuerza la teoría de un noveno planeta



En enero de este año, el astrónomo que se hizo famoso por la controversial degradación de Plutón a la categoría de planeta enano, Mike Brown, hizo el anuncio de un posible planeta gigante y helado que estaría orbitando más allá de Neptuno, en el Sistema Solar exterior. Sin embargo, su existencia no fue comprobada porque hasta ahora no ha podido ser visto.

No obstante, una nueva pista podría acercarnos a confirmar la hipótesis: la órbita de seis objetos situados en el Cinturón de Kuiper, en el mismo vecindario en el que habita Plutón.

¿Cuál es la relación?
El comportamiento extraño de un Objeto del Cinturón de Kuiper (KBO por sus siglas en inglés) es una señal que indica la existencia de un planeta gigante cuya fuerza gravitatoria afecta los objetos más pequeños que flotan a su alrededor. “Hemos visto una extraña señal que significa que algo raro está pasando en el Sistema Solar exterior”, señaló Brown citado por el periódico británico The Guardian y añadió que “todos esos objetos distantes se alinearon de una manera extraña y que no debería ocurrir”.

Por otra parte, un séptimo KBO parece haber sido empujado a una órbita anormal por alguna fuerza cercana, a 149 billones de kilómetros del Sol, que es justamente donde se ubicaría el noveno planeta, según anunció Brown en su cuenta de Twitter.

Ver para creer
Aunque anunciar la existencia de un nuevo planeta sin haberlo visto puede parecer un poco exagerado, los astrónomos no están locos y no es la primera vez que sucede. De hecho, Neptuno fue ‘descubierto’ un año antes de ser observado mediante una predicción matemática. El astrónomo Urbain Le Verrier anunció su existencia en septiembre de 1845 y un año más tarde el Observatorio de Berlín lo confirmó cuando logró tomar una imagen telescópica del planeta


La suerte que corrió Plutón, el explaneta



Estábamos convencidos de que en el Sistema Solar había nueve planetas, pero esa máxima cambió el año 2006 cuando Plutón dejó de ser considerado como tal por la Unión Astronómica Internacional (UAI) -que lo redujo a la categoría de planeta enano- y nos modificó el mapa cósmico. Desde entonces se establece que hay ocho planetas y otros cinco enanos en el Sistema Solar: Ceres, Eris, Make Make, Haumea y Plutón.

A Mike Brown, del Instituto de Tecnología de California (EEUU) le encanta que lo cataloguen como "el hombre que mató a Plutón", según publica la cadena BBC. Brown introdujo el concepto de planetas enanos: aquellos que giran alrededor del Sol, pero son más pequeños y no han limpiado la vecindad de su órbita, según las especificaciones de la UAI.

viernes, 27 de mayo de 2016

Planeta Marte emerge de un largo periodo glacial



Marte está emergiendo de un largo periodo glacial según las medidas de sus casquetes de hielo polar, que podrían ayudar a establecer en qué momento el planeta rojo fue habitable.

Una investigación publicada este jueves en la revista estadounidense Science confirma esta teoría que hasta ahora sólo había sido prevista en modelos matemáticos.

Los investigadores, entre ellos Isaac Smith del Instituto de Investigación del Suroeste (Southwest Research Institute) en Boulder (Colorado) en Estados Unidos, determinaron que los hielos marcianos comenzaron su repliegue hace unos 370.000 años.

Este descubrimiento se basa en observaciones hechas por un radar de la Nasa ubicado a bordo del Mars Reconnaissance Orbiter.

El trabajo permite comprender mejor las variaciones climáticas que ha tenido Marte y sus diferencias con respecto a la evolución del clima terrestre.

Como ocurre en la Tierra, Marte conoce ciclos estacionarios aunque estos son más largos, lo que impacta en la distribución del hielo.

Las estaciones podrían ser también más pronunciadas en el planeta rojo, debido a que el eje de rotación de Marte varía hasta 60 grados durante periodos que se extienden de entre cientos de miles a millones de años.

En comparación el eje sobre el cual gira la Tierra no varía más que dos grados en los mismos periodos.

Esta gran variabilidad de su eje de rotación determina las cantidades de luz solar que alcanzan las diversas latitudes en la superficie del planeta y determina la estabilidad del hielo.

El recalentamiento en las latitudes medias hace que los hielos se acumulen en los polos.

Gracias a mediciones del grosor del casquete polar, los investigadores han calculado que desde el fin de la última era glacial, hace unos 370.000 años, éste ha acumulado unos 87.000 kilómetros cúbicos de hielo, la mayor parte en el polo norte.

Este volumen es equivalente a un espesor de 60 centímetros, si esa cantidad de hielo se distribuyera uniformemente sobre el conjunto de la superficie del planeta.

Los resultados de esta investigación permitirán elaborar nuevos modelos climáticos tomando en cuenta el movimiento de los hielos entre los polos y las latitudes medias durante los ciclos climáticos.

"El estudio glacial de Marte es importante para la exploración humana del planeta en el futuro pues el agua será esencial para establecer un puesto de avanzada habitable", señaló el profesor Isaac Smith.
La Nasa tiene previsto realizar una primera misión tripulada hacia el planeta rojo hacia la década que comienza en 2030.