viernes, 29 de mayo de 2015

NASA adjudica a Boeing la primera de las cuatro misiones tripuladas a la EEI

La agencia espacial estadounidense (NASA) adjudicó a Boeing la primera de las cuatro misiones tripuladas que ha garantizado a esa compañía y a SpaceX como parte del programa por el que volverá a trasladar a sus astronautas a la Estación Espacial Internacional sin depender de terceros países.

"Esto no significa que Boeing hará el primer vuelo. Sólo le da a la empresa la autoridad para proceder en su primera misión bajo el contrato", explicó hoy a Efe la portavoz de la NASA Stephanie Martin.

"Le permite a la empresa empezar a planear, construir y procurar el equipo y los recursos necesarios para llevar a cabo su primera misión en 2017", añadió.

Se espera que antes de final de año también reciba su primera adjudicación SpaceX, la compañía de Elon Musk, cofundador del sistema de pagos por internet PayPal.

En septiembre del año pasado, Boeing y SpaceX fueron elegidas por la NASA para un contrato de 6.800 millones de dólares que recupera para empresas privadas estadounidenses unas tareas que desde 2011, con la retirada de los transbordadores espaciales, estaban en manos del programa espacial ruso Soyuz.

La decisión del Gobierno de Estados Unidos de privatizar el transporte de sus astronautas a la EEI pone fin a una dependencia incómoda para Washington en el contexto de las tensiones con el Kremlin por la crisis en Ucrania.

Boeing recibirá 4.200 millones de dólares, mientras que la NASA concederá a Space X 2.600 millones.

"Vamos por el buen camino para comenzar a volar en 2017, y este hito tan importante favorece el desarrollo del diseño y puesta en marcha de la CST-100", dijo en un comunicado John Mulholland, vicepresidente de Programas Comerciales de Boeing.

La nave CST-100, con la que Boeing efectuará estos vuelos, puede transportar hasta siete pasajeros, o una combinación de tripulación y carga, a destinos en órbita terrestre baja, como la EEI o la futura estación espacial Bigelow.

Rusia tiene la primacía en la EEI desde 2011, cuando la NASA puso fin a los vuelos de sus transbordadores espaciales.

Esa dependencia nunca ha gustado al Gobierno de Barack Obama, que considera que una nación como EE.UU. no puede necesitar a terceros para enviar o traer a sus astronautas del espacio.

Por eso, el Gobierno decidió recuperar esa tarea para dos empresas privadas del país, Boeing y SpaceX, que a partir de 2017 efectuarán los lanzamientos de nuevo desde suelo nacional, en el tradicional centro de Cabo Cañaveral (Florida).

Hasta ahora, el Gobierno pagaba 70 millones de dólares a Rusia por el traslado de cada uno de sus astronautas a la EEI en las naves Soyuz.

La SpaceX Dragon se convirtió en 2012 en el primer vehículo comercial en llevar carga a la estación espacial.

jueves, 28 de mayo de 2015

Una prolongada estancia en el espacio afecta la piel

Una prolongada exposición a las condiciones del espacio exterior puede reducir el grosor de la piel y provocar alteraciones en el ciclo del crecimiento del pelo, según un estudio publicado en la revista británica Nature.

El equipo de investigadores de la Universidad de Lieja (Bélgica), liderado por Betty Nusgens, estudió los efectos que tiene la ingravidez en ratones para extrapolar los resultados a los humanos, después de que varios astronautas relataran sequedad y picores en la piel tras regresar de misiones espaciales.

Para elaborar este estudio, los investigadores mantuvieron a tres ratones en condiciones de ingravidez durante un total de 91 días, lo que supone el período más prolongado que pasó un animal en condiciones de gravedad 0. Los investigadores analizaron las alteraciones que sufrieron estos ratones durante ese período.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Navegará con el viento del sol Velero espacial

El pasado 20 de mayo, la misión LightSail (velero de luz) fue enviada al espacio desde Cabo Cañaveral (Estados Unidos) y pretende demostrar que se puede avanzar gracias al impulso de la radiación del sol sobre unas velas especiales. Así, las velas del velero espacial deberán impulsar la nave gracias a los vientos solares.

El velero no pertenece a la NASA, sino a la Sociedad Planetaria, una organización privada que fundó un gran divulgador de las ciencias: Carl Sagan.

El velero solar viajó "por cortesía" de la NASA (o sea, gratis), a bordo del cohete Atlas V cuya misión principal es la puesta en órbita una misión militar del avión espacial (y secreto) X-37B de la US Air Force. En el compartimento de carga del cohete viajaron en total 10 cubesats de diversas organizaciones.

LightSail es una nave formada por tres módulos del tipo cubesat, que son pequeños satélites de forma cúbica con 10 centímetros de lado.

El sol emite radiación en forma de fotones (la partícula/onda de la luz). Cuando los fotones chocan con una superficie reflectante, provocan un impulso energético que se puede traducir en movimiento. Son apenas centésimas de milímetros por segundo.

La vela en cuestión tiene 32 metros cuadrados (un cuadrado de unos 5,5 metros de lado) y es muy finita, de apenas 4,5 micrones (un milímetros tiene mil micrones) de grosor, la cuarta parte del espesor de una bolsa de basura, hechas de un poliéster llamado mylar.

La misión del LightSail tiene mucho de física experimental. Su objetivo es comprobar los sistemas de navegación, basados en los campos magnéticos de la Tierra. Después de cuatro semanas en órbita, cuando se hayan distanciado los satélites, desplegará la vela, formada por cuatro secciones triangulares alojadas en cada uno de los cuatro costados del vehículo.

Para soltarla tendrá que quemar, literalmente, un cable del grosor de un hilo de pesca, que sujeta los paneles de protección. La antena transmitirá continuamente datos de telemetría y una batería de láseres, en tierra, medirá el efecto que causa la luz solar sobre la vela. Un efecto que no será suficiente para la navegación "a espacio abierto".

Misión privada

La misión fue costeada con aportes privados. El monto fue de 4,5 millones de dólares.

Este vehículo, el LightSail-A, es un pionero que será situado en órbita baja (menos de 200 kilómetros de altura, sin detallar con exactitud), demasiado inmerso en la atmósfera, que frena y amortigua el efecto de los fotones.

Segunda misión

En 2016 se lanzará una segunda misión (LightSail-B) que orbitará a 720 kilómetros de altura y que intentará navegar a vela por el Sistema Solar.

Se espera que el velero tenga una aceleración leve pero continua que le permitirá alcanzar los 15 kilómetros por hora en un día de navegación. La forma de navegación es similar a la de un velero en el mar.

Se trata del segundo intento de la Sociedad Planetaria de colocar un velero en el espacio, pues hace 10 años la nave Cosmos 1 fue lanzada desde un submarino ruso pero falló.

LightSail

La NASA y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial evaluaron el concepto de vela solar a comienzos de esta década, y a raíz de esta investigación nació el proyecto LightSail, una misión a cargo de la Planetary Society, fundación sin ánimo de lucro dirigida por Carl Sagan.



PRIMEROS INTENTOS

El sueño del velero solar ya tuvo un primer intento hace 10 años, con una nave a la que la Sociedad bautizó Cosmos 1 (tal vez en homenaje a la famosa serie de TV y libros de Carl Sagan), construida con donaciones de mecenas.

Fue lanzada por un submarino ruso desde el mar de Barents, utilizando un misil intercontinental reformado como lanzador espacial. Fue el 21 de junio de 2005.

A los 84 segundos del lanzamiento se produjo un fallo en el cohete, que aún continuó su ascenso casi un minuto, pero sin fuerza suficiente para entrar en órbita. Cayó al mar y nunca se hallaron los restos del desastre.

martes, 26 de mayo de 2015

Así colonizará la humanidad Marte según una artista sueca

Hubo un tiempo, allá por la década de los 60, en el que los seres humanos empezábamos a coquetear con los viajes espaciales y el sueño de aterrizar en la Luna. Cuando el ansiao premio llegó y Armstrong la pisó en 1969, no fueron pocos los artistas que empezaron a imaginarse cómo sería la colonización del satélite (un objetivo que no se ha llegado a cumplir).

Por todo ello, no es raro que –en pleno 2015 y después de que se haya afirmado que podremos llegar hasta Marte en apenas 30 años- multitud de dibujantes hayan comenzado a imaginarse cómo sería un asentamiento de la sociedad en el Planeta Rojo.

Precisamente, y tal y como señala la versión digital del “Daily Mail”, uno de estos artistas ha sido la joven sueca de 26 años Ville Ericsson, quien ha realiza-do varios dibujos (ya virales en la Red) que muestran cómo será la vida en Mar-te una vez que la humanidad lo colonice. En las susodichas obras de arte se pue-de ver, para empezar, un Planeta Rojo que aún no ha sido transformado en su totalidad para albergar humanos pero que, por el contrario, ha sido preparado mediante todo tipo de tecnología para que pueda ser habitado por seres humanos.

En varias de estos dibujos, Ericsson se imagina Marte cubierto de una serie de cúpulas de cristal transparente en el que pueden vivir humanos y vegetación. Dentro de esta zona, a su vez, muestra a varias personas caminando sin necesi-dad de un traje espacial.

No sucede lo mismo cuando esta joven artista nos muestra como dos sujetos escalan el Olympus Mons, el volcán más grande del Sistema Solar al contar con 16 kilómetros de alto. Y es que, en este caso sí se ven obligados a portar una serie de protecciones y utensilios para poder respirar. Junto al Planeta Rojo, esta joven sueca también muestra lo que, según ella, será una gigantesca es-tación espacial similar a la ISS que ac-tualmente orbita sobre la Tierra.

Además de haberse hecho famosas, estas imágenes ponen de manifiesto una inquietud que, cada vez con mayor asi-duidad, cobra más importancia entre los científicos: la idea de que es posible llegar hasta Marte en 2030 (algo que, según las investigaciones previas, po-dría causar severos daños en los astro-nautas que se atreviesen a viajar hasta el lugar). De momento, por lo tanto, ten-dremos que conformarnos con la imagi-nación. Derecha: el planeta Marte.

Satélite SMOS logra mapear salinidad oceánica y humedad terrestre cada 3 días

La misión SMOS de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha sido bautizada como la "misión del agua" y ha logrado ya dos de sus principales objetivos: realizar mediciones globales de la salinidad de los océanos y de la humedad de la tierra cada tres días, aunque no exclusivamente.

Esta es una de las principales conclusiones de la segunda conferencia de ciencia de SMOS, un satélite de tres brazos y 72 antenas.

SMOS fue lanzado en noviembre de 2009 y desde entonces ha enviado a las antenas de la ESA en Villanueva de la Cañada y Kiruna (Suecia) datos para calcular la salinidad oceánica y humedad terrestre, importantes para comprender mejor la circulación de los océanos y el ciclo del agua o profundizar en la prevención de huracanes o incendios.

La salinidad, que tiene la particularidad de que solo se modifica por intercambio con la atmósfera, es una de la dos variables que definen la densidad del agua de mar, la otra es la temperatura.

Los satélites miden esta última desde hace décadas, sin embargo hasta ahora no se había conseguido con la salinidad, explicó a Efe Jordi Font, investigador co-líder de SMOS, del Instituto de Ciencias del Mar (Consejo Superior de Investigaciones Científicas).

Las diferencias de densidad son las que mantienen las grandes corrientes oceánicas, según Font, para quien conocer la circulación de los océanos y el ciclo del agua -evaporación, nubes, precipitaciones, humedad- permite a los científicos entender mejor cómo está afectando y afectará el cambio climático, y sirve para mejorar los modelos climáticos y meteorológicos.

Por ejemplo, SMOS ha arrojado luz sobre la evolución de la serpenteante corriente del Golfo, uno de los sistemas de corrientes más estudiados, que se origina en el Caribe y fluye hacia el Atlántico Norte.

SMOS ha constatado también que la salinidad de la superficie oceánica se ve afectada por el paso de un huracán: el Igor de 2010 provocó que el agua de la desembocadura del Amazonas aumentase su grado de salinidad al mezclarse con aguas más profundas y saladas.

Los datos de este satélite, según Font, se complementan con los que ofrecen las 3.000 boyas con sensores lanzadas al mar dentro del proyecto Argo (más precisas a la hora de medir la salinidad que el satélite pero con menos capacidad para obtener datos globales).

En cuanto a datos de salinidad "no creo que encontremos sorpresas", pero lo importante ha sido demostrar que este componente se puede medir desde el espacio, de manera continuada y con una resolución mayor que cualquiera de las boyas, confirmó Font.

Otra de las cosas que mide SMOS es la cantidad de agua almacenada en la vegetación, lo que sirve por ejemplo para evaluar la producción agrícola o valorar el riesgo de incendios.

El objetivo en un futuro, predecir en zonas forestales los incendios y su dimensión.

Para Manuel Martín Neira, de la ESA (fue ingeniero principal de instrumento de SMOS), el satélite ha cumplido los dos principales objetivos para los que fue diseñado: medir salinidad y humedad.

Sin embargo, también se ha demostrado útil para medir el hielo ártico -hasta medio metro de espesor- o la velocidad de vientos huracanados o tifones (de 300 kilómetros por hora).

SMOS fue programado inicialmente para tres años, pero su "buena salud" permitirá que esté activo, al menos, hasta 2017.

La comunidad científica, según distintas fuentes, está muy interesada en que continúe todavía más, pues por ejemplo desde el punto de vista climático los datos son más útiles a largo plazo.

viernes, 22 de mayo de 2015

La cápsula Dragón de SpaceX cae al oceáno Pacífico

La cápsula Dragón de la empresa SpaceX cayó ayer en el océano Pacífico a la hora prevista tras desacoplarse con éxito de la Estación Espacial Internacional (EEI) y poner fin a su sexta misión de entrega de suministros, informó la Agencia Espacial estadounidense (NASA).

La cápsula no tripulada cayó en el Pacífico a las 16:42 GMT, a unos 249 kilómetros (155 millas) de Long Beach, en California, tras abandonar la EEI a las 11:04 GMT.

La sonda será trasladada en un barco a un puerto cercano a Los Ángeles y parte de la tonelada y media de material que transporta llegará a la NASA en las próximas 48 horas. El ingenio espacial salió de Cabo Cañaveral (Florida) el 14 de abril y el 17 se acopló a la EEI cargado con unas 2 toneladas de material y 40 nuevos experimentos científicos.

China considera lanzar una misión espacial a la cara oculta de la Luna

El programa espacial chino estudia lanzar a finales de esta década una misión no tripulada que alunizaría en la cara oculta de la Luna, lo que convertiría al país asiático en el primero en lograr este hito, según señaló uno de sus expertos citado hoy por la agencia Xinhua.

El jefe de diseño de este programa, Wu Weiren, hizo este anuncio en una conferencia sobre las misiones espaciales chinas, donde subrayó que China quiere buscar un lugar de aterrizaje más complicado que en la anterior misión lunar, la Chang E 3, que llegó al satélite terrestre en diciembre de 2013.

Ese alunizaje en la cara más alejada de la Tierra, que ha sido observada por múltiples sondas orbitales pero nunca explorada en superficie, podría intentarse ya en la siguiente misión, la Chang E 4, cuyo lanzamiento se ha ido posponiendo y para el que aún no hay fecha concreta.

La misión Chang E 3 también desplegó el primer robot de exploración lunar china, el Yutu ("Conejo de Jade"), y ahora China estudia principalmente que las siguientes misiones sean capaces de regresar a la Tierra, de cara a un viaje tripulado a largo plazo.