martes, 11 de agosto de 2015

El Universo se apaga lentamente, según estudio científico



El Universo se está muriendo poco a poco, según un equipo internacional de científicos que concluyó que la energía producida actualmente por 200.000 galaxias es dos veces menor que hace dos mil millones de años.

Los investigadores efectuaron las mediciones más precisas de energía jamás realizadas hasta ahora en una amplia zona del espacio. La energía producida se dividió por dos en los últimos dos mil millones de años y no deja de disminuir, concluyeron.

"A partir de ahora, el Universo está abocado al declive", explicó Simon Driver, miembro del Centro Internacional de Investigaciones Radioastronómicas (ICRAR) de Australia, que participó en el proyecto.

"El Universo se estiró en el sofá, se cubrió con una manta y se apresta a un sueño eterno", agregó.

Los investigadores utilizaron siete de los telescopios más potentes del mundo para observar durante ocho años galaxias en 21 longitudes de onda diferentes - como las infrarrojas o las ultravioletas -, en el marco del estudio Gama.

El estudio es fruto de la colaboración de un centenar de científicos de más de 30 universidades australianas, europeas y estadounidenses.

Buena parte de la energía que circula en el Universo fue generada después del Big Bang, aunque también hay una liberación constante de energía nueva gracias a la fusión termonuclear de las estrellas.

"Esta energía nueva es o bien absorbida por polvo (...) o bien viaja (por el espacio) hasta que choca con algo como una estrella, un planeta (...)", afirmó Driver.

Los investigadores saben desde hace tiempo que el ritmo de creación de estrellas en el Universo está en declive. Pero este estudio demuestra que la producción de energía disminuye de forma similar en las diferentes longitudes de onda, subraya Andrew Hopkins, del Observatorio Astronómico Australiano.

Los investigadores esperan que los datos recogidos permitan además mejorar la comprensión del proceso de formación de galaxias.

Astronautas prueban primera lechuga cultivada en el espacio

Los astronautas de la Estación Espacial Internacional (ISS) probaron ayer la primera lechuga cultivada en el espacio, en lo que los científicos describieron como otro paso hacia misiones humanas a Marte.

“¡Nuestros primeros vegetales fueron cosechados y consumidos por astronautas en el espacio!”, escribió la NASA en su cuenta de Twitter.

El acontecimiento fue emitido por la televisión de la NASA, que cortó su cobertura de una caminata espacial rusa para transmitir la histórica degustación.

Si los exploradores espaciales pueden cultivar su propia comida mientras están lejos de la Tierra tendrán más posibilidades de sobrevivir a los rigores de la exploración espacial profunda, que duraría meses o incluso años, según la NASA.

“Hay evidencia que respalda (la idea de que) la comida fresca, como tomates, arándanos y lechuga morada son una buena fuente de antioxidantes”, indicó Ray Wheeler, científico de la NASA en el Centro Espacial Kennedy de Florida.

“Tener comida fresca como ésta disponible en el espacio podría tener un impacto positivo en el humor de la gente y también podría brindar algo de protección contra la radiación en el espacio”, añadió.

La lechuga morada fue cultivada en una caja especial para cultivo denominada Veg-01, y llegó al espacio a bordo de la nave de carga SpaceX Dragon.

Las semillas fueron “activadas” por el astronauta estadounidense Scott Kelly el 8 de julio, indicó la NASA. Las plantas crecieron durante 33 días antes de ser cosechadas.

Una cosecha previa de lechuga había sido cultivada el año pasado en el espacio pero no fue probada por los astronautas sino que fue enviada a la Tierra para realizar pruebas de seguridad.

Los astronautas limpiaron cuidadosamente las hojas con toallitas desinfectantes antes de consumirlas, explicó la NASA en su sitio en Internet.

Podían comer solo la mitad de las hojas. El resto debió ser apartado para empacarlas y congelarlas en la estación hasta que puedan enviarse a la Tierra para análisis científicos.

Astrónomos registran la lenta muerte del universo

Un equipo de astrónomos confirmó que el universo muere lentamente tras estudiar más de 200.000 galaxias y comprobar que la energía producida hoy en una sección del universo es sólo la mitad de lo que era hace 2.000 millones de años, un descenso que se registra en todas las longitudes de onda.

Según informó en un comunicado el Observatorio Europeo Austral (ESO), el grupo presentó en la asamblea general de la Unión Astronómica Internacional los resultados del sondeo GAMA (Galaxy and Mass Assembly Survey), una colaboración de casi 100 científicos de más de 30 universidades ubicadas en Australia, Europa y los Estados Unidos.

El hecho de que el universo se esté apagando lentamente se conoce desde finales de los 90, pero su trabajo muestra que está ocurriendo en todas las longitudes de onda, desde el ultravioleta al infrarrojo, y supone la evaluación más completa de la emisión de energía del universo cercano.

Urano, tan grande como 64 Tierras ABC.ES/NATIONAL GEOGRAPHIC / MADRID

Urano fue descubierto en 1781 por William Hersche. El planeta se en-cuentra a más de 2.800 millones de km del Sol. A esa distancia, la temperatura de la cima de sus nubes es de -214 °C. Se desplaza con gran lentitud y debe cubrir un largo recorrido, por lo que cada órbita tarda 84 años.

El “Gigante Verde” es un mundo gigan-tesco, el tercero en tamaño de nuestro Sis-tema Solar. Ocupa el espacio de 64 Tie-rras. A pesar de su tamaño, gira con rapidez. Un día de Urano dura solo 17 ho-ras y 14 minutos.

Los gases principales de su espesa atmósfera son hidrógeno y helio, más una pequeña cantidad de metano (este espar-ce una luz azul, que es la que otorga a Urano su aspecto azulado). No obstante, es muy diferente a Júpiter y Saturno. Está básicamente conformado de “hielos” que son mezcla de agua, metano y amoníaco.

Astrónomos estudian 200.000 galaxias para trazar la lenta muerte del universo

Un equipo de astrónomos ha confirmado que el universo muere lentamente tras estudiar más de 200.000 galaxias y comprobar que la energía producida hoy en una sección del universo es sólo la mitad de lo que era hace 2.000 millones de años, un descenso que se registra en todas las longitudes de onda.

Según informó en un comunicado el Observatorio Europeo Austral (ESO), el grupo presentó hoy en la asamblea general de la Unión Astronómica Internacional los resultados del sondeo GAMA (Galaxy and Mass Assembly Survey), una colaboración de casi 100 científicos de más de 30 universidades ubicadas en Australia, Europa y los Estados Unidos.

El hecho de que el universo se esté apagando lentamente se conoce desde finales de los 90, pero su trabajo muestra que está ocurriendo en todas las longitudes de onda, desde el ultravioleta al infrarrojo, y supone la evaluación más completa de la emisión de energía del universo cercano.

El estudio se apoyó en muchos de los telescopios más potentes del mundo, entre ellos los que posee el ESO en el Observatorio Paranal (Chile), y en observaciones de soporte realizadas con dos telescopios espaciales en órbita operados por la NASA y con otro de la Agencia Espacial Europea (ESA).

"Utilizamos todas las instalaciones terrestres y espaciales a nuestro alcance para medir la emisión de energía de más de 200.000 galaxias en cuantas longitudes de onda nos fue posible", explicó director del equipo GAMA, Simon Driver, de la Universidad de Australia Occidental.

Los datos del sondeo incluyen las medidas de la emisión de energía de cada galaxia en 21 longitudes de onda, desde el ultravioleta hasta el infrarrojo lejano y se espera que ayuden a los científicos a comprender mejor cómo se forman y evolucionan los diferentes tipos de galaxias.

"Mientras que la mayoría de la energía que se encuentra dispersa alrededor del universo surgió después del Big Bang, la energía adicional es generada de manera constante por las estrellas a través de la fusión de elementos como hidrógeno y helio juntos", afirmó Driver.

Esa nueva energía, añadió, o bien es absorbida por el polvo que viaja por la galaxia anfitriona, o bien escapa hacia el espacio intergaláctico y viaja "hasta que choca con algo, como otra estrella, un planeta o, muy ocasionalmente, un espejo de telescopio".

El estudio de GAMA propone modelar y crear un mapa de toda la energía generada dentro de un gran volumen de espacio tanto ahora como en diferentes momentos en el pasado.

"De aquí en adelante, el universo irá decayendo, envejeciendo lentamente. Básicamente, el universo se ha sentado en el sofá, se ha tapado con una manta y está a punto de dar una cabezada para echarse una siesta eterna", concluye es astrónomo.

El objetivo del equipo de investigadores es ampliar su trabajo para obtener un mapa de la producción de energía a lo largo de toda la historia del universo.

Para ello utilizará nuevas instalaciones, como el radiotelescopio más grande del mundo, el Square Kilometre Array, que se construirá en Australia y Sudáfrica durante la próxima década.

Expertos estudian unas 200.000 galaxias

Un equipo de astrónomos ha confirmado que el universo muere lentamente tras estudiar más de 200.000 galaxias y comprobar que la energía producida hoy en una sección del universo es sólo la mitad de lo que era hace 2.000 millones de años, un descenso que se registra en todas las longitudes de onda.

Según informó en un comunicado el Observatorio Europeo Austral (ESO), el grupo presentó ayer en la asamblea general de la Unión Astronómica Internacional los resultados del sondeo GAMA (Galaxy and Mass Assembly Survey), una colaboración de casi 100 científicos de más de 30 universidades ubicadas en Australia, Europa y los Estados Unidos.



TELESCOPIOS ESPACIALES. El hecho de que el universo se esté apagando lentamente se conoce desde finales de los 90, pero su trabajo muestra que está ocurriendo en todas las longitudes de onda, desde el ultravioleta al infrarrojo, y supone la evaluación más completa de la emisión de energía del universo cercano.

El estudio se apoyó en muchos de los telescopios más potentes del mundo, entre ellos los que posee el ESO en el Observatorio Paranal (Chile), y en observaciones de soporte realizadas con dos telescopios espaciales en órbita operados por la NASA y con otro de la Agencia Espacial Europea (ESA).

“Utilizamos todas las instalaciones terrestres y espaciales a nuestro alcance para medir la emisión de energía de más de 200.000 galaxias en cuantas longitudes de onda nos fue posible”, explicó director del equipo GAMA, Simon Driver, de la Universidad de Australia.

Los datos del sondeo incluyen las medidas de la emisión de energía de cada galaxia en 21 longitudes de onda, desde el ultravioleta hasta el infrarrojo lejano.



EL OBJETIVO OBTENER UN MAPA DE LA PRODUCCIÓN DE ENERGÍA A LO LARGO DE TODA LA HISTORIA DEL UNIVERSO.

Dos rusos Cosmonautas realizaron una caminata espacial

Los cosmonautas rusos, Guennadi Padalka y Mijail Kornienko salieron ayer de la Estación Espacial Internacional (EEI) para realizar una serie de trabajos en su casco, informó el Centro de Control de Vuelos Espaciales (CCVE) de Rusia.
La caminata espacial tuvo una duración aproximada de seis horas y media, según el CCVE.
"Entre las tareas de la caminata se encuentra la limpieza de la ventanilla Nº 2 del módulo de servicio de la EEI”, dijo un portavoz del CCVE, citado por la agencia rusa Interfax.
Además, los dos cosmonautas fotografiaron el casco del segmento ruso de la plataforma orbital, recogieron muestras de la superficie de las batería solares y cambiaron una antena.
Para Padalka, de 57 años, es su novena salida al espacio exterior, mientras que para Kornienko, de 55, la segunda.
Los trabajos de los dos cosmonautas rusos en el casco de la EEI fueron supervisados desde el interior de la plataforma orbital por los otros cuatro miembros de su tripulación: el también ruso Oleg Kononenko, el japonés Kimiya Yui y los estadounidenses Kjell Lindgren y Scott Kelly.
La Estación Espacial Internacional, un ambicioso proyecto de más de 100.000 millones de dólares en el que participan 16 naciones, orbita a una velocidad de más de 27.000 kilómetros por hora a una distancia de 400 kilómetros de la Tierra.