jueves, 4 de diciembre de 2014

Lanzan Hayabusa 2 que obtendrá muestras de un asteroide

La Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) lanzó ayer desde la estación de Tanegashima (suroeste del país) la sonda Hayabusa 2, que recorrerá 300 millones de kilómetros para obtener muestras de un asteroide.

La sonda iba a bordo de un cohete H-IIA que fue lanzado a las 13:22 hora local (04:22 GMT), y se desacopló con éxito unos 90 minutos después, poniendo en órbita el dispositivo.

Se espera que Hayabusa 2 llegue en el año 2018 al asteroide 1999 JU3, de unos 900 metros de ancho, y que retorne a la Tierra a finales de 2020.

El 1999JU3, descubierto en 1999 por el programa de investigación estadounidense LINEAR, forma parte de los llamados asteroides Apolo, uno de los tres grupos que se hallan más cercanos a la Tierra.

El lanzamiento, originalmente previsto para el pasado 30 de noviembre, se pospuso dos veces debido al mal tiempo.

Ésta es la segunda sonda del programa Hayabusa, el primero que logró traer de vuelta a la tierra muestras de un asteroide.

JAXA espera que la nueva sonda recolecte esta vez piedras, arena y otros materiales del asteroide.

Tarija El Observatorio Astronómico contará con comunicación



Entel se ha comprometido en estas dos semanas a agilizar y viabilizar la instalación de una línea telefónica, además de Internet para el Observatorio Astronómico Nacional en Santa Ana, adelantó ayer la secretaria de Desarrollo Social de la Gobernación de Tarija, Celinda Sosa.

“Esperamos que Entel cumpla con eso porque está acelerando el trabajo con la instalación de las antenas”, señaló la autoridad gubernativa y agregó que también se realizan las gestiones pertinentes para asfaltar el acceso a ese Planetario y facilitar así la llegada de los visitantes que deseen estudiar y conocer mejor se centro de observación estelar.
El Observatorio Astronómico es el único a nivel nacional autorizado legalmente para la conservación y emisión de la hora oficial boliviana, función que no puede cumplir desde 1994, debido a la falta de una línea telefónica fija y el acceso a Internet.
Según Sosa, su despacho trabaja en el tema de oficializar la hora del país, pero que faltaban algunos implementos logísticos. Destacó que se recibe el apoyo de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel) en coordinación con los responsables del Observatorio.
“Hemos trabajado un proyecto para fortalecer el Observatorio en Santa Ana para que se constituya en un referente en todo el país. Antes lo era, pero se lo descuidó. Además estamos trabajando en el presupuesto para su funcionamiento. El 2015 será un buen año para el Observatorio porque se han considerado proyectos de inversión”, informó.
Adelantó que se considera un monto que superará las cifras con las cuales anteriormente contaba porque se le debe hacer un mejoramiento mediante un proyecto y culminar las obras que se encuentran a medias por lo que se espera que en el reformulado ingrese este plan y se constituya en un lugar para contribuir a la investigación científica.
La Ley Nº 1443 elevó su rango a Observatorio Astronómico Nacional y la Ley Nº 1436, autoriza al observatorio la “conservación y emisión de la hora oficial boliviana” a todo el territorio nacional.
Este proyecto de ley fue aprobado en el Congreso Nacional y promulgado por el Poder Ejecutivo el 11 de febrero de 1993. El servicio de trasmisión de la hora a todo el país se efectuó por algún tiempo gracias a la colaboración de la Cooperativa de Servicios Telefónicos de Tarija (Cosett), con una línea telefónica, y Entel, con el Internet, quienes hacían llegar las señales del horario exacto desde el Observatorio hasta Televisión Boliviana Canal 7 y Radio Panamericana, pero con el pasar del tiempo la cooperación de Entel fue cortada, lo que dificultó que el Observatorio pudiese realizar el trabajo, ya que no cuenta hasta hoy con recursos para adquirir una línea telefónica fija y tampoco se cuenta con el respectivo servicio de Internet.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

LA PRIMERA IMAGEN A COLOR DEL COMETA 67P

El equipo de la misión Rosetta, la primera que logró aterrizar en un cometa, mostró la primera imagen de la roca 67P/Churyumov-Gerasimenko, donde está posado el módulo Philae, con su verdadero color: rojizo. Hasta ahora, todas las fotografías habían sido tomadas utilizado el instrumento NavCam de Rosetta, que sólo puede capturar imágenes en escala de grises, mientras que esta nueva imagen es obra de la cámara OSIRIS.

Pese a que la imagen no es del todo nítida -debido a que la tecnología con la cual cuenta el módulo es de 2004, cuando inició su travesía- la fotografía difundida muestra el tono real del cometa, que hasta el momento sólo había sido mostrado en capturas en blanco y negro.

La cámara OSIRIS que porta la nave, de fabricación española, es un sistema de imagen dual que opera en los rangos de longitud de onda ultravioleta, infrarrojos y visibles. A pesar de que no tiene sensores de color, sí tiene ruedas de filtros para permitir a los ingenieros seleccionar las longitudes de onda de imagen en rojo, verde y azul. Combinándolos se obtiene el color verdadero del cometa.

Los expertos explicaron que la imagen es algo borrosa debido a que el cometa estaba en movimiento entre las exposiciones.

Uno de los miembros del equipo de Rosetta, Alan Stern, se mostró "sorprendido" por el resultado final de la captura, ya que el color de la roca demuestra que existe "poca evidencia de hielo de agua" en la superficie. En declaraciones al "Daily mail", indicó que este hallazgo contradice las imágenes captadas en blanco y negro por la ESA y señala que "habrá que confirmar" si es el color verdadero de 67P.

Por el momento, la fotografía, que muestra un primer plano del cometa, será utilizada por la Unión Geofísica Americana (AGU) para ilustrar el informe de su futura reunión, que se realizará en San Francisco el próximo 15 de diciembre.

El nuevo informe -de la ESA y el Centro Aeroespacial Alemán- se dará a conocer en dos semanas y con ello se liberarán nuevas fotografías con mejor resolución.

Satélite Galileo mal colocado corrige levemente su posición y envía señales



Uno de los dos satélites de la constelación Galileo colocado en una órbita errónea el pasado agosto por un cohete ruso Soyuz ha corregido ligeramente su posición y envía señales de navegación a la Tierra, informó hoy la Agencia Espacial Europea (ESA).

El aparato, colocado en una órbita elíptica que oscila entre 25.900 y 13.713 kilómetros de la Tierra, ha logrado elevarse 3.500 kilómetros y hacer que "su órbita elíptica sea más circular", indicó la ESA en un comunicado.

"Se está llevando a cabo una batería de pruebas ahora que el satélite ha alcanzado una órbita más adecuada para sus propósitos de navegación", agregó la ESA.

Será la Comisión Europea (CE) la que decida, en función de esas pruebas, si los aparatos podrán formar parte del sistema de navegación, llamado a ser el competidor europeo del GPS estadounidense.

La corrección de su posición es el resultado de 11 maniobras llevadas a cabo durante 17 días que, además de variar la órbita del ingenio, han conseguido reducir su exposición a la radiación, lo que garantiza "un comportamiento fiable a largo plazo".

"Las maniobras han sido todas normales, con excelentes resultados tanto en términos de fiabilidad como de dirección", precisó el analista de la misión Daniel Navarro-Reyes.

La nueva órbita implica que ahora el aparato sobrevolará la misma posición en la Tierra cada 20 días, es decir, el doble de la frecuencia de un satélite normal de la constelación, que debía pasar cada 10 días por el mismo punto respecto al suelo terrestre.

La Agencia Espacial Europea (ESA), planea llevar a cabo el mismo tipo de maniobras para el otro satélite que viajó en la misma nave y que también terminó alejado de su destino objetivo.

Ambos satélites, el quinto y el sexto del sistema Galileo, fueron lanzados al espacio el 22 de agosto con un cohete ruso Soyuz en una operación fallida en la última fase porque se congeló parte del combustible.

El problema no cuestiona el sistema de navegación vía satélite Galileo, que cuenta con 30 satélites, algunos de ellos de reserva.El ambicioso programa, que costará unos 13.000 millones de euros, tendrá una incidencia económica de 90.000 millones en 20 años, según los cálculos del Ejecutivo comunitario.

Japón lanza sonda que se posará en un asteroide

La Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) lanzó este miércoles desde la estación de Tanegashima (suroeste del país) la sonda Hayabusa 2, que recorrerá 300 millones de kilómetros para obtener muestras de un asteroide.

La sonda iba a bordo de un cohete H-IIA que fue lanzado a las 4:22 se desacopló con éxito unos 90 minutos después, poniendo en órbita el dispositivo.

Se espera que Hayabusa 2 llegue en el año 2018 al asteroide 1999 JU3, de unos 900 metros de ancho, y que retorne a la Tierra a finales de 2020.

El 1999JU3, descubierto en 1999 por el programa de investigación estadounidense LINEAR, forma parte de los llamados asteroides Apolo, uno de los tres grupos que se hallan más cercanos a la Tierra.

Esta es la segunda sonda del programa Hayabusa, el primero que logró traer de vuelta a la tierra muestras de un asteroide. JAXA espera que la nueva sonda recolecte esta vez piedras, arena y otros materiales del asteroide que alberguen agua y sustancias orgánicas.

Los residuos que traiga la nave podrían brindar pistas sobre el historial químico del fragmento y ofrecer así nuevas claves sobre el origen de nuestro sistema solar y de la vida en la tierra.

Hayabusa 1 tuvo problemas de comunicación

La primera misión Hayabusa, iniciada en 2003, duró algo más de siete años y sufrió multitud de problemas relacionados con los motores y giroscopios de la sonda, con la que en un momento dado se llegó a perder la comunicación.

Sin embargo, logró recorrer 6.000 millones de kilómetros y retornar muestras de arena del asteroide 25143 Itokawa en 2010.

Para evitar problemas similares, Hayabusa 2, que pesa unos 600 kilos, está equipada con motores iónicos más resistentes y que le brindan un 25 por ciento más de propulsión y un sistema de antenas mejorado que permite transmitir más datos.

La primera sonda solo pudo obtener muestras de la superficie del asteroide, pero Hayabusa 2, que ha tenido un coste aproximado de 111 millones de euros, buscará obtener materiales a mayor profundidad.

La sonda porta un pequeño artefacto que disparará proyectiles metálicos contra el asteroide, lo que permitirá después recolectar de los cráteres resultantes muestras no afectadas por la radiación solar.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Plutón, Júpiter y el Sol, próximos objetivos espaciales

Philae, el módulo de aterrizaje de la misión Rosetta, centró los ojos del mundo en la realización de una riesgosa hazaña espacial dirigida desde la Tierra. No se veía desde los “siete minutos de terror” de la llegada de Curiosity a Marte, a pesar de que desde entonces India y China también enviaron sondas hacia la Luna y el planeta rojo.
Aunque la historia de las sondas de la Agencia Espacial Europea (ESA) continúa con Rosetta siguiendo el camino del cometa 67P, no es la única trabajando en el espacio. Tanto esta agencia como las estadounidense (Nasa), rusa (Roscosmos), india (Isro), china (Cnsa) y japonesa (Jaxa) ya preparan sus próximos lanzamientos, incluyendo su llegada a destinos nunca antes abordados como Mercurio o el Sol.
Este lunes Hayabusa-2, de Jaxa, debería partir rumbo al asteroide 1999JU3. Programado para hoy, la Jaxa debió posponerlo debido al clima. Es la segunda misión japonesa a uno de estos cuerpos celestes (la primera Hayabusa volvió en 2010 con algo de material desde el asteroide Itokawa) y llegará a su objetivo en 2018 para estudiarlo por más de un año. Su objetivo es lanzar una masa de 10 kilos hacia el asteroide para formar un cráter desde el cual tomar muestras, las que debería traer a la Tierra en 2020. Una misión similar tendrá Osiris-Rex, de la Nasa, que será lanzada en 2016, utilizará un brazo robótico para tomar las muestras y debería volver en 2023.
El sábado 6 será el turno de New Horizons, otra de las sondas de la Nasa, que ese día saldrá de su última hibernación de tres meses para preparar su llegada a Plutón, en julio de 2015. La nave fue lanzada en 2006, cuando el planeta aún era considerado el más lejano del Sistema Solar (ahora planeta enano), realizando un viaje de 4.800 millones de kilómetros para estudiar el congelado cuerpo celeste y sus lunas.
Plutón es parte del Cinturón de Kuiper, una colección de cuerpos rocosos y helados del Sistema Solar exterior, “algo así como el cinturón de asteroides, pero más allá de la órbita de Neptuno”, explica a La Tercera Cathy Olkin, investigadora del equipo en el Southwest Research Institute. “Nunca hemos dado un vistazo de cerca a un objeto del Cinturón, porque están tan lejos, y New Horizons proporcionará las primeras imágenes resueltas de Plutón. Queremos entender estos organismos porque son primordiales y son los restos de la formación de nuestro sistema solar”, agrega.
Explorando el más grande
Luego será el turno de Juno, la primera misión en explorar exclusivamente el planeta más grande del Sistema Solar. Viajando a 30 km por segundo (partió en 2011), la nave de la Nasa debería llegar a Júpiter en 2016. Allí estudiará su estructura, origen y evolución. En 15 años, la acompañará Juice, el explorador de lunas glaciales de la ESA, que está programado para 2022 y que debería arribar al planeta en el año 2030. Allí pasará al menos tres años observando al planeta y a tres de sus lunas más grandes: Ganímedes, Calisto y Europa.
Aunque Mercurio ya ha sido orbitado, el planeta más cercano al Sol está casi inexplorado, de ahí que la ESA lo escogiera como destino para BepiColombo. En colaboración con la agencia japonesa, dos orbitadores llegarán allá en 2024, tras ocho años de viaje. Su misión podría durar dos años. Cerca estará Solar Probe Plus, una sonda de la Nasa que llegará en diciembre de 2024 al Sol para tomar datos de la atmósfera solar exterior, cómo se calienta su corona y cómo se acelera el viento solar.
El regreso a la Luna lo liderarán dos misiones asiáticas. Chandrayaan-2, de India, y Chang’e 5, de China. Ambos lanzamientos están previstos para fines de 2016 y principios de 2017 y pretenden traer muestras a la Tierra. La misión india incluye un orbitador, módulo de aterrizaje y rover. China, que ya ha probado sus orbitadores y un rover, intentará esta vez tomar muestras hasta a dos metros de profundidad.
Finalmente, el planeta rojo seguirá siendo el más estudiado, porque entre 2016 y 2020 otras cuatro misiones se sumarán a las actuales naves de la Nasa e Isro en Marte. Insight, de la agencia espacial estadounidense, llega en septiembre 2016 y planea tomar muestras a 35 cm de profundidad. Ese mismo año llega un orbitador de la misión Exomars (ESA/Roscosmos) y luego un lander, en 2018. Mars 2020, un rover similar a Curiosity, llegará a buscar signos de vida pasada y a tomar muestras para un posible retorno a la Tierra, mientras China ya anunció que para ese mismo año también tendrá un robot explorador en el lugar.

Como una patata: así es la Tierra si se tiene en cuenta su gravedad

La gravedad, esa fuerza que juega un papel fundamental en la película«Interstellar» de Christopher Nolan, no es algo en lo que habitualmente nos paremos a pensar. Pese a la creencia popular, no es igual en todos los lugares de la Tierra. No es uniforme ni constante, sino que varía según el lugar y el momento del año en el que nos encontremos. La causa no es tan fantástica como en el film de Hollywood, sino que se debe a una serie de factores bastante terrenales, como la desigual distribución de la masa de los océanos y los continentes, y a variables relacionadas con el clima como el derretimiento de los glaciares, explican en Universe Today.
Estas variaciones que hacen que la gravedad sea distinta en los diferentes puntos del planeta quedan reflejadas en un curioso modelo conocido como la «patata Potsdam», una visualización del campo de gravedad de la Tierra realizada por el Centro Alemán de Investigación Geofísica (GFZ) en Potsdam, Alemania. El nombre le viene a que, como se aprecia en la imagen, el resultado tiene un gran parecido con un tubérculo en vez de a una esfera con los polos aplanados. Además no es fijo, sino que cambia con el tiempo.
El modelo se ha realizado con mediciones obtenidas por los satélites LAGEOS, GRACE y GOCE, además de mediciones terrestres. Ya existían otros modelos anteriores, pero este resulta mucho más preciso gracias a la inclusión del trabajo del artilugio de la Agencia Espacial Europea (ESA) GOCE, lanzado en 2009 y que desde entonces ha permitido medir el campo gravitatorio de la Tierra utilizando gradiometría de gravedad, el estudio de las variaciones en la aceleración de la gravedad.
«Esto permite la medición de la gravedad en las regiones de difícil acceso con una precisión sin precedentes, por ejemplo en África Central y el Himalaya», explican desde el GFZ. Además, los satélites GOCE ofrece ventajas cuando se trata de medir los océanos.
Según los datos obtenidos en 2011, el punto de menor gravedad de la Tierra se sitúa en el Sur de India. La región de América del Norte tiene un campo gravitatorio bajo, lo que en la imagen del geoide se representa con el color azul.
El color amarillo representa las zonas de mayor gravedad, por ejemplo la región de España y parte del norte de Europa. La parte occidental de América del Sur, la región correspondiente a la cordillera de los Andes, y Australia también tienen una gravedad alta.