martes, 2 de abril de 2013

China enviará a su segunda mujer al espacio

China enviará al espacio, el próximo verano, a su segunda mujer astronauta, Wang Yaping, en la nave "Shenzhou X", junto a otros dos cosmonautas del país asiático, informó hoy el portal oficial China.org.

La misión, cuya fecha aún no ha sido concretada (será en algún momento entre junio y agosto) durará 15 días y será la quinta tripulada de la carrera espacial china.

Wang, teniente de la Fuerza Aérea de 35 años, natural de la ciudad de Yantai, en la provincia oriental de Shandong, casada y con un hijo, volará junto a otros dos colegas varones en la "Shenzhou X" que tiene planeado acoplarse, como su predecesora, con el laboratorio espacial chino "Tiangong I" ("Palacio del Paraíso").

"Los tres astronautas permanecerán en órbita quince días, de los que 12 los pasarán en el interior del Tiangong I", indicó el jefe de diseño del Programa Espacial Tripulado, Zhou Jianping.

Los astronautas chinos llevaron a cabo el primer acoplamiento de una nave tripulada (la "Shenzhou IX") en junio pasado, y vivieron en el interior de ésta diez días, tras acoplarse al "Tiangong I".

La teniente Wang fue una de las mujeres candidatas para tripular esta nave, puesto que finalmente recayó en Liu Yang, que así se convirtió en la primera mujer china en salir al espacio.

Wang participó en los trabajos de rescate durante el terremoto de Sichuan (suroeste), en 2008 - el más grave en más de tres décadas en China y que causó 88.000 fallecidos y miles de desaparecidos-, y pilotó un avión para modificar el clima durante las Olimpiadas de Pekín el mismo año.

La misión precede a las que tendrán como objetivo reemplazar al módulo "Tiangong-I" por una estación espacial en 2020.

Según datos oficiales chinos, a finales de 2011 China había lanzado al espacio 20 cohetes y 25 satélites, lo que la sitúa en el segundo puesto en lanzamientos después de Rusia.

Un agujero negro absorbe un planeta 15 veces mayor que Júpiter



Un grupo de astrofísicos detectó un planeta con una masa 15 veces mayor que la de Júpiter cuando estaba siendo absorbido por un agujero negro en una galaxia situada a 47 millones de años luz de la nuestra, indicó este martes la Universidad de Ginebra.

Los científicos notaron una señal luminosa que venía de un agujero negro ubicado en el centro de la galaxia NGC 4845, cuya masa es 300.000 veces superior a la del Sol. El agujero estaba "dormido" desde hacía más de 30 años, indicó la Universidad en un comunicado.

"Fue una observación totalmente inesperada en una galaxia que estuvo tranquila durante por lo menos 20 o 30 años", dijo Marek Nikojuk, de la universidad de Bialystok, en Polonia, el principal autor de un artículo publicado en la revista Astronomy & Astrophysics", en declaraciones difundidas por la Agencia Espacial Europea (ESA).

Según la revista, el agujero negro tardó tres meses en desviar el planeta de su trayectoria y absorber 10% de su masa total. El resto permaneció en órbita.

El satélite europeo INTEGRAL, con el que también colaboran la NASA y Rusia, hizo posible esta observación.


Nueva York de noche, desde la Estación Espacial



Uno de los astronautas integrantes de la Expedición 35 a la Estación Espacial Internacional tomó esta imagen nocturna de la ciudad de Nueva York y su entorno el pasado 23 de marzo.

A título orientativo, destaca que Manhattan aparece de forma horizontal a través de la escena, desde la izquierda hasta su centro. Central Park se ve justamente a la izquierda de la parte central de la fotografía.

La Estación Espacial Internacional (EEI) (en inglés, International Space Station o ISS), también conocida como la Estación Orbital Internacional, es una estación espacial tripulada que también funciona como un centro de investigación en la órbita terrestre, cuya administración, gestión y desarrollo está a cargo de la cooperación internacional. En el proyecto participan cinco agencias del espacio: la NASA, la Agencia Espacial Federal Rusa, la Agencia Japonesa de Exploración Espacial, la Agencia Espacial Canadiense y la Agencia Espacial Europea (ESA). La nave, está considerada como uno de los logros más grandes de la ingeniería.


La NASA quiere capturar un asteroide y traerlo a la Tierra



Dentro del presupuesto que la NASA solicitó para el 2014 se encuentra una misión en la que se pretende capturar un asteroide en pleno vuelo y traerlo después a la Tierra.

El proyecto que se prevé que sea anunciado el 10 de abril fue sugerido hace un año por el Instituto Keck de Estudios Especiales de California (Caltech), y adoptado después por la NASA y también por la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca.

Los expertos tienen la intención de trasladar una roca de siete metros de diámetro y 500.000 kilogramos con una nave –que utilizaría impulsores eléctricos y de energía solar– y situarlo en el Punto de Lagrange EML2, en donde las fuerzas gravitatorias de la Tierra y la Luna se equilibran y el asteroide puede mantenerse estacionario, informa europapress.es.

El costo que tendría remolcar un asteroide de unos siete metros y 500.000 kilogramos, según cálculos del Instituto Keck, sería de aproximadamente 2.650 millones de dólares.

Para poder traerlo a la Tierra se utilizarían impulsores eléctricos y de energía solar. Una vez colocado en el punto elegido, el asteroide quedaría al alcance de un cohete Orion tripulado, que podría así estudiarlo, según otro reporte de abc.es.

Una de las dificultades que se tendría en la misión de la NASA sería encontrar un asteroide adecuado y pequeño que pase cerca de la Tierra. Con los equipos y la tecnología que se tiene esto sería algo complicado ya que se tendría que calcular a la perfección la órbita de uno de los asteroides y elegir a uno que volviera a pasar cerca de la Tierra hacia el 2020, año en que se prevé que esté lista la misión.


Astrónomos de la ESA detectan el despertar de un agujero negro

Astrónomos de la Agencia Espacial Europea (ESA) han observado cómo se ha despertado un agujero negro para alimentarse de un objeto de masa baja cercano, que podría ser una enana marrón o un planeta gigante, según informó hoy la institución con sede en París.

Los científicos aseguran que un acontecimiento de alimentación similar ocurrirá, "pronto", en el agujero negro del centro de la Vía Láctea.

El descubrimiento en la galaxia NGC 4845, a 47 millones de años luz de la Tierra, fue "completamente inesperado" según el profesor de la Universidad de Bialystok (Polonia) y autor del artículo publicado en Astronomy & Astrophysics, Marek Nikolajuk.

El suceso fue observado durante el año 2011, según informó la ESA, que precisó que en el seguimiento participaron el Observatorio Integral Espacial, el XMM-Newton de la propia ESA, el Swift de la NASA y el monitor de rayos X japonés MAXI de la Estación Espacial Internacional.

"Esta galaxia ha estado tranquila durante al menos 20 o 30 años", señaló Nikolajuk.

El hallazgo tuvo lugar cuando los astrónomos del observatorio espacial integral de la ESA estudiaban una galaxia diferente y avistaron una llamarada brillante de rayos X proveniente de otra ubicación.

El origen de la emisión fue confirmado como NGC 4845, una galaxia donde nunca se habían detectado energías tan altas.

Los análisis corroboran que el agujero negro, con una masa semejante a 300.000 veces la del Sol, se quebró y se alimenta de objetos que tienen una masa de entre 14 y 30 veces la de Júpiter, correspondiente a una enana marrón.

Un evento similar se espera en el agujero negro del centro de la Vía Láctea, "tal vez este año", aseguró la ESA.

Pese a no haber enanas marrones en esa zona, en esta ocasión podría tratarse de una nube de gas compacto, que ya se ha observado cerca del agujero negro, agregó la agencia.

EFE

lunes, 1 de abril de 2013

Los desechos de la conquista del espacio estelar

En poco más de medio siglo el espacio que rodea a la Tierra ha pasado de ser una frontera inalcanzable a un vertedero.

Restos de cohetes, satélites viejos y miles de fragmentos que viajan 10 veces más rápido que la bala de un rifle de asalto componen una peligrosa nube de basura espacial que año tras año va creciendo.

Algunos expertos han advertido de que cada vez es más probable que haya un efecto cascada de basura chocando contra basura que podría dejar sin comunicaciones a miles de personas e incluso inhabilitar el uso de ciertas zonas de la órbita terrestre.

La gran mayoría son menores a un centímetro, pero son millones y representan riesgos tanto para el equipo espacial activo (satélites, astronautas y la Estación Espacial Internacional), como para los humanos que contemplan las estrellas aquí abajo.

En la actualidad hay unos 16.000 fragmentos de chatarra de más de 10 centímetros identificados y cuya ruta se sigue desde Tierra para evitar daños. Otra gran masa de entre 300.000 y 600.000 objetos de más de un centímetro (suficiente para arruinar un satélite) permanece sin identificar.

Las entidades que operan los satélites han sobrevivido hasta ahora esquivando la basura cuando es menester. Todos los satélites salen al espacio con combustible para unos 15 años, lo que les permite cambiar su órbita si es necesario. Cuando surge una alerta por colisión, el satélite o la nave enciende sus propulsores para esquivar la chatarra, algo que también hace con frecuencia la Estación Espacial Internacional, el único lugar del espacio habitado de forma continua.

Estas maniobras reducen la vida útil de los satélites. Según la Comisión, sólo las maniobras para esquivar chatarra generan unos gastos de 140 millones de euros (más de 150 millones de dólares) cada año y ese coste ascenderá a 210 millones durante esta década debido al constante crecimiento del basurero espacial.

La basura espacial es todo desperdicio fabricado por el hombre que hay en el espacio como los satétiles fuera de uso, fragmentos de lanzacohetes, satélites inactivos, pedazos rotos y residuos de combustibles no quemado.

En 1965, cuando se llevó a cabo la primera caminata espacial, el astronauta Edward White perdió un guante, perteneciente a su traje espacial.

Este guante permaneció en órbita por un mes a una velocidad de 28.000 kilómetros por hora. Aunque en un primer plano estos objetos no parezcan riesgosos, son peligros. El pequeño tamaño de los restos y su alta velocidad los convierten en proyectiles muy peligrosos.



DATOS

95% de los desechos que circundan al planeta fueron generados por las misiones espaciales

18.000 millas por hora viajan estos fragmentos



Algunas propuestas para barrer la chatarra espacial

La chatarra espacial es un problema mundial que afecta no sólo el espacio estelar, sino también el terrestre. Ante, la amenaza existente, a lo largo de este tiempo se presentaron varios proyectos.

Las distintas instituciones espaciales han propuesto y estudian continuamente sistemas para la eliminación de los residuos del espacio, pero más allá de la teoría -y del control exhaustivo a través de radares y telescopios ópticos para evitar colisiones- aún no se ha llevado a la práctica ningún método de limpieza real del espacio y los pedazos de basura se siguen acumulando.

Entre los proyectos propuestos están: Lanzamientos de cohetes auxiliares, disparos desde la Tierra con rayos láser, satélites robóticos, geles espaciales y arpones para pescar chatarra.

En enero de 2007, China disparó un misil sobre su propio satélite, el Fengyun-1c, incrementando un 25 por ciento la cantidad total de basura espacial.

ALMA esconde tecnología y procesos físicos básicos



El recién inaugurado observatorio ALMA condensa en sus instalaciones los ingredientes tecnológicos más avanzados, aunque algunos de ellos se basan en procesos físicos tan conocidos como el que hace funcionar una radio.

Instaladas en el Llano de Chajnantor, a 5.200 metros de altura en el árido desierto de Atacama, 57 de sus 66 antenas escrutan ya el universo tras una década de esfuerzos y un desembolso de $us 1.400 millones de países norteamericanos, asiáticos y europeos.

La particularidad de este observatorio astronómico terrestre, el mayor del mundo, es que no está compuesto por telescopios tradicionales de luz visible, sino por radiotelescopios que captan ondas milimétricas y submilimétricas, invisibles al ojo humano.

Esta característica permitirá recibir información de zonas del cosmos hasta donde los telescopios tradicionales no pueden llegar, como aquellas más frías y lejanas o las regiones polvorientas donde nacen estrellas y planetas.

Para ello, cada antena del Atacama Large Millimeter Array (ALMA) cuenta con diez receptores o cartuchos que logran “escuchar las ondas que vienen del espacio”, explicó Valentín Medina, técnico electrónico del complejo.

Estructura. Estos cartuchos tienen unos 20 centímetros de diámetro y apenas un metro de largo. Gracias a un circuito especial de helio, su parte superior se mantiene a 4 grados kelvin, es decir, unos 267 grados bajo cero.

Esto es necesario porque “las señales que llegan del espacio vienen muy débiles y a una temperatura muy baja. Por lo tanto, si tenemos un receptor que está a mayor temperatura, no vamos a ver nada”, indica Medina.

Este y otros componentes se encuentran dentro de las antenas, que generan una ingente cantidad de información: 36 millones de muestras por segundo. Los datos se envían a través de fibra óptica a un gigantesco ordenador que fue diseñado específicamente para este observatorio con un costo de $us 11 millones y que debe funcionar al menos 30 años, los mismos para los que se proyectó ALMA.

Esos datos se transfieren y archivan al sistema Arcaid, compuesto por un conjunto de discos duros que se encuentran en el centro de apoyo, a 2.900 metros de altitud, para que la baja presión que existe en cotas altas no los dañe y eche por tierra todo el trabajo.

A partir de la información almacenada, los astrónomos pueden “reducir los datos y generar la imagen de una radiofuente”.